Líderes comunitarias pidieron este jueves 13 de julio, frente al Capitolio estatal, la adopción de estándares obligatorios contra el estrés por calor, mayores protecciones laborales y un gasto público orientado al bienestar de los trabajadores.
Bajo la consigna “Proteger a los trabajadores, no a las ganancias”, la conferencia de prensa abordó la vulnerabilidad que enfrentan los empleados en sectores como la agricultura y la construcción.
Estudios revelan que los trabajadores al aire libre en la agricultura y la construcción enfrentan un riesgo hasta 35 veces mayor de morir por exposición al calor que el promedio de los trabajadores en los Estados Unidos. Sin embargo, en Carolina del Norte no existe una ley o regulación estatal que establezca estándares de calor para los trabajadores de estos sectores.

Exigen priorizar la salud laboral sobre beneficios corporativos
Xitlali Gómez, pasante de Construcción Comunitaria en el NC Budget & Tax Center, enfatizó la urgencia de establecer regulaciones frente al cambio climático. Además, cuestionó las prioridades presupuestarias del estado.
“Frente al calor extremo y las sequías, quienes laboran al aire libre durante horas están expuestos a condiciones peligrosas”, señaló Gómez.
“A pesar de estas amenazas, Carolina del Norte no cuenta con un estándar de calor en el lugar de trabajo que exija medidas esenciales como planes escritos de prevención de enfermedades por calor, descansos pagados para refrescarse o acceso a agua potable gratuita”, añadió.
Gómez dijo que fortalecer los derechos laborales beneficia directamente el crecimiento regional.
“En lugar de priorizar exenciones fiscales masivas para las corporaciones, nuestros legisladores deberían enfocarse en el bienestar de todos los trabajadores, independientemente de su estatus migratorio, para que Carolina del Norte pueda prosperar verdaderamente”, dijo Gómez.
El calor extremo puede poner en riesgo la vida de quienes trabajan al aire libre. Consulte cómo prevenir los golpes de calor, reconocer sus síntomas y conocer los derechos que protegen a los trabajadores expuestos a altas temperaturas.
La Guía para Trabajadores Agrícolas reúne información sobre derechos laborales, condiciones de trabajo, recursos de apoyo y orientación práctica para quienes trabajan en el campo en Carolina del Norte.
Equipo de protección y descansos pagados para el campo
Por su parte, Esmeralda Juárez, especialista de Acceso Comunitario de la organización NC Field, compartió su testimonio tras comenzar a trabajar en los campos de tabaco a los 13 años.
“Pienso que fue un tiempo difícil, pero me ayudó a ser la persona que soy hoy. Estoy aquí porque quiero que las cosas cambien para bien de nuestra comunidad. Sin ellos no tendríamos comida, vegetales ni frutas en la mesa”, afirmó Juárez a Enlace Latino NC.
Juárez abogó por descansos remunerados más prolongados y el suministro obligatorio de equipo de protección personal por parte de los empleadores.
“Nos gustaría que los jefes provean equipamiento que los proteja: mangas, gorras, sombreros, botas, mascarillas y batas plásticas para cubrirse cuando el tabaco está mojado por las mañanas”, añadió.

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Altas temperaturas y leyes antiinmigrantes amenazan la economía
Andressia Ramírez, gerente de Abogacía y Participación Cívica de Casa Azul de Wilson, visibilizó las severas condiciones en los campamentos de trabajadores con visas H-2A.
“En Carolina del Norte todavía no tenemos un estándar de calor como en otros estados”, indicó Ramírez a Enlace Latino NC.
Ramírez relató haber visto a jornaleros enfermos recuperándose bajo árboles a temperaturas cercanas a los 100 grados Fahrenheit. Esto se debió a que carecían de aire acondicionado en sus viviendas. Además, denunció el impacto del clima político en la fuerza laboral sin documentos.
Ramírez advirtió sobre el temor generado por legislación como la ley SB 153. Esta ley obliga a cuatro agencias estatales, entre ellas la patrulla de carreteras, a celebrar acuerdos 287(g) con ICE.
“Si siguen pasando estas leyes antiinmigrantes, habrá muchos trabajadores con miedo de salir a trabajar”, concluyó. “No es una manera digna de vivir, especialmente cuando gracias a ellos la agricultura sigue siendo uno de los mayores motores económicos de nuestro estado”.



