La razón de la visita de Hernández al hospital, dolor abdominal y diarrea, síntomas de deshidratación y calor extremo en los campos./Gráfico creado con Canva/Fotos:Emilia Rivadeneira y Walter Gómez, ELNC

La tarde del 31 de julio, Marco Hernández comenzó a sentir un fuerte dolor de cabeza mientras cortaba hierba en una granja del condado de Harnett, en Carolina del Norte.

El trabajador agrícola, de 30 años, originario de México y contratado con una visa H-2A, pidió permiso para retirarse y recibir atención médica.

La respuesta de su mayordomo fue negativa. “Estamos aquí cerquita”, le dijo, según relató Hernández a Enlace Latino NC. Con esa respuesta, continuó trabajando hasta terminar la jornada, a pesar del malestar.

Esa noche tuvo fiebre y sudoración; no obstante, acudió a trabajar al día siguiente. Una vez en el campo, y apenas iniciada la labor a las 7:40 a.m., empezó a vomitar y a sentir mareos.

“Fue cuando dije ‘No, ya no’, ‘Me voy a salir'”, contó Hernández a Enlace Latino NC. Inmediatamente, le dijo a su mayordomo que no había quién lo lleve a su vivienda, a lo que este le respondió: “No, pues no, todos están ocupados en su trabajo”.

Hernández tuvo que contactar a un conocido, ya que su mayordomo no le proporcionó transporte a su vivienda ni al hospital, pagando un total de $40 para que un tercero lo llevara y lo trajera al centro de salud más cercano, situado a 30 minutos, en Clayton.

Marco Hernández, de 30 años y originario de México, trabaja en Estados Unidos con una visa H-2A. Tras sentir mareos y vomitar en los campos, fue negado de transporte por parte de su patrón hacia el hospital./Emilia Rivadeneira, ELNC.
Marco Hernández, de 30 años y originario de México, trabaja en Estados Unidos con una visa H-2A. Tras sentir mareos y vomitar en los campos, fue negado de transporte por parte de su patrón hacia el hospital./Emilia Rivadeneira, ELNC.

Allí le informaron que todos sus síntomas eran señales de deshidratación. “Me sentí así como borracho”, dijo Hernández describiendo sus síntomas a Enlace Latino NC.

El caso de Hernández no es el único, aunque sí uno de los más recientes conocidos. Si bien él logró encontrar la manera de recibir atención médica, su caso también pone en primera plana la negligencia laboral de los mayordomos.

Negligencia laboral

Bajo las reglas de las visas H-2A, el empleador tiene la obligación de proveer o cubrir el transporte de los trabajadores hacia servicios médicos de emergencia.

“Cuando hay una necesidad de atención médica es obligación de ellos [los patrones]. Y el hecho que el patrón no lo haya querido llevar a Hernández es negligencia”, explicó Leticia Zavala, co-coordinadora de El Futuro es Nuestro, a Enlace Latino NC.

El negarle transporte obligatorio a un jornalero que se encontraba mal resulta alarmante, dado que, entre 2023 y finales de 2025, se han registrado múltiples muertes confirmadas de trabajadores agrícolas migrantes con visa H-2A en Carolina del Norte.

Uno de los casos más notables es el de José Arturo González Mendoza, un trabajador agrícola de Barnes Farming, en el condado de Nash, quien falleció debido a un incidente relacionado con el calor.

La negativa de transporte no fue la única falta que enfrentó Hernández: tampoco ha recibido el pago que le correspondía por el día que faltó al trabajo por su enfermedad.

‘La vida de uno no vale 11 dólares’

Abandonar los campos temprano ese sábado le costó a Hernández el salario de la jornada completa. El lunes siguiente, su empleador le pidió un comprobante que justificara la falta.

“En la mañana vino a buscarme que si tenía algún comprobante de justificante para la falta y pues nomás me dieron esto”, dijo Hernández sosteniendo el resumen de la visita al hospital que detallaba los diagnósticos y los medicamentos recetados.

receta médica
Resumen de la visita al hospital, detalla la receta que se le dió a Hernández para las nauseas y estabilizar la hidratación./Emilia Rivadeneira, ELNC.

Su mayordomo, no obstante, le dijo que esos papeles “no le funcionaban”.

“Pero me siento mal, no voy a ir”, contó Hernández. Por ello, el lunes también faltó al trabajo, debido a que aún no se sentía completamente bien.

“No vale la pena quedarse tirado”

En la granja donde labora Hernández, a los trabajadores se les paga $11.09 la hora y cumplen jornadas entre 10 y 13 horas diarias.

Esto significa que, por los dos días que faltó al trabajo debido a su enfermedad, debería haber recibido entre $200 y $286.

“La vida de uno no vale $11.09 porque dije aquí viene uno a matarse. No vale la pena quedarse uno aquí tirado lo que por allá en México le esperan a uno, asi sea su papá, su esposa”, dijo Hernández.

Leticia Zavala, co-coordinadora de El Futuro es Nuestro, explicó a Enlace Latino NC que los contratos de trabajo establecen que los trabajadores agrícolas deben recibir su salario cuando acuden a una clínica por una enfermedad o lesión relacionada con su trabajo. Sin embargo, aseguró que, en la práctica, sto muchas veces no sucede.

“Uno piensa uno que tiene el apoyo del patrón y se ve que no tiene apoyo de nadie, pues que lo dejan solo porque al patrón lo que le importa, pues es su trabajo, que lo haga bien; y la vida de uno, pues no”, expresó Hernández.

Negligencia laboral

La realidad muestra, al igual que Hernández, los trabajadores agrícolas continúan enfrentando situaciones de negligencia laboral, al tiempo que deben sobrellevar los efectos del calor extremo y las extensas horas de trabajo.

Hernández, junto con varios jornaleros, mencionaron que durante su labor, si tienen acceso a suficiente agua fría y descanso; sin embargo, sus horarios son extensos.

Esto, los convierte en una población vulnerable a los golpes de calor, deshidratación, crisis gástricas, e incluso a daños más permanentes como enfermedades renales.

Según la Administración de Salud y Seguridad Ocupacional (OSHA), el golpe de calor es el problema de salud más grave relacionado con las altas temperaturas que le puede ocurrir a un trabajador.

El silencio y aguntar síntomas graves

De acuerdo con varios trabajadores, a menudo deciden callar y aguantar síntomas graves de los golpes de calor como mareos, diarrea y calambres por cuatro factores principales:

  • La presión social y las burlas: temor a que sus propios compañeros se burlen de ellos diciendo que “no aguantó”
  • Amenazas patronales: advertencias de los mayordomos de que no se los volverá a contratar
  • Costos prohibitivos: el precio del transporte privado y la asistencia médica
  • Posible pérdida de ingresos: faltar al trabajo puede costar el salario que se les paga a los trabajadores por jornada

Documentar, un acto de autodefensa”

Por ley federal, antes de contratar personal extranjero bajo el programa de visas H-2A, los rancheros están obligados a certificar ante el Departamento de Migración que cuentan con un seguro de Compensación Laboral (Workers’ Compensation, en inglés).

Esta póliza, según explicó Zavala, debe cubrir el 100% de la atención médica, medicinas, traslados e incluso una compensación salarial por incapacidad temporal en casos de accidentes o enfermedades relacionadas con el trabajo, incluyendo la deshidratación severa y los golpes de calor.

Sin embargo, en la práctica, algunos patrones ocultan los colapsos y rechazan justificantes médicos, como le ocurrió a Hernández cuando su mayordomo le dijo que el papel del hospital “no le funcionaba”, para evitar que las aseguradoras registren los incidentes y les aumenten el costo de las primas anuales de sus seguros.

Por esto, según Zavala, documentar se convierte en un acto de autodefensa para los jornaleros.

“Empiecen a llevar una bitácora. Si ‘Hoy pasó esto’ o ‘se acaba el agua a las 12 y anduvieron toda la tarde sin agua’, apúntenlo. Si ustedes no lo ocupan al final de la temporada, pues qué bueno, no estorba, ¿verdad? Pero si algo les llega a pasar, los despiden, se enferman, caen al hospital, estas son las pruebas que se ocupan para defenderlos”, explicó Zavala.

Para Zavala y otros defensores de los trabajadores agrícolas, la negligencia laboral y la impunidad persistirán hasta que los rancheros enfrenten consecuencias tangibles.

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Reportera en Enlace Latino NC. Graduada con doble licenciatura en Ciencias Políticas y Comunicación por NC State University, con interés en el periodismo enfocado en la comunidad.

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1 Comment

  1. Aquí también a dos compañeros les pegó el golpe de calor uno explicó que miraba borroso y que le dolía lo cabeza y el otro dijo que sentía que su corazón latía muy fuerte y sintió agotamiento por la calor

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