Una madre latina del oeste de Carolina del Norte tomó este año una de las decisiones más difíciles: seguir pagando la el alquiler y la comida de sus hijos, o renovar el seguro médico que cubría la quimioterapia de su esposo. El dinero no alcanzaba para las dos cosas.
“Ella dijo: o pago el seguro, o dejo que mis hijos y mi familia nos quedemos en la calle y sin comida”, contó a Enlace Latino NC José Hernández Almaraz, promotor de salud de UNETE, una organización sin fines de lucro que conecta a familias latinas del oeste del estado con recursos de salud, alimentación y ayuda financiera.
La decisión que tomó fue cancelar la cobertura de salud. Actualmente su esposo continúa quimioterapia en un centro especializado en cáncer de Asheville, que le aprobó un plan de pagos de entre $50 y $60 al mes.
Aunque este es un caso extremo, Hernández ve la misma decisión repetirse entre las familias que atiende. Él recibe en UNETE las referencias de otras organizaciones y de la comunidad, y conoce de primera mano lo que están enfrentando las familias latinas del oeste del estado.
“Muchas de las personas que tenían los subsidios en el marketplace ya no renovaron su seguro por el costo, que al mes les salía en 500 o 600 dólares”, dijo. “Sí hemos visto ese cambio drástico en la comunidad”.
La caída de ACA en Carolina del Norte
En Carolina del Norte, el número de personas con cobertura activa en el mercado del Affordable Care Act (ACA) pasó de 774,226 en febrero de 2025 a 609,544 en febrero de 2026. Son 164,682 menos, según los datos mensuales que publica el Centro de Servicios de Medicare y Medicaid (CMS).
La cifra cuenta solo a quienes pagaron su prima y mantenían la póliza vigente.
La caída también aparece en las inscripciones del período abierto. Carolina del Norte cerró 2026 con 22% menos planes seleccionados que el año anterior, la mayor baja proporcional del país, según el análisis del primer año de la ley que publicó el Center for American Progress.
En total, 41 estados perdieron afiliados, y la baja nacional fue de 5%, o 1.2 millones de personas: la mayor desde que el mercado abrió en 2014.
“Un puñetazo en el estómago”
En el oeste del estado, el aumento en el seguro de salud se suma a los costos que enfrentan muchísimas familias que aún intentan recuperarse y reconstruir sus casas tras Helene. Es el caso de Madison Maxwell, en Black Mountain.
“Esperé hasta casi el final del período de inscripción para siquiera mirar los números, porque me estaba preparando para el golpe que ya venía escuchando de otras personas”, dijo Maxwell, de 40 años, en entrevista con Enlace Latino NC.
Cuando por fin puso los datos de su familia, el plan más parecido al que tenía —uno de categoría bronce, de los más básicos— había pasado de $285 al mes a cerca de $600. No podían pagarlo: Ella y su esposo decidieron quedarse sin seguro médico.
“Se sintió como un puñetazo en el estómago tener que decir: no podemos pagar esto, mientras además estamos lidiando con todos estos otros costos de vida que están subiendo”, dijo.
La familia atraviesa una situación difícil desde Helene. “Perdimos nuestra casa”, dijo Maxwell. “Teníamos una casa móvil doble que fue golpeada por un árbol, y estuvimos desplazados casi dos años mientras reconstruíamos en el mismo terreno”.
Volvieron este año, a una casa nueva y a una deuda distinta. “Compré la casa móvil en 2020 con una tasa de interés de 3.5%, y ahora tengo 7% y una casa construida en el lugar”, dijo. “Nuestra hipoteca se triplicó”.
Y, como ella da clases de piano y su marido empezó a trabajar en poda y tala de árboles después de la tormenta, ninguno de los dos tiene seguro de salud a través de un empleador, así que el mercado del ACA era su única opción.
Antes de la votación, Maxwell llamó a las oficinas de sus legisladores para pedirles que no aprobaran la ley. No recibió respuesta.
“De verdad se siente como que a gente como Chuck Edwards simplemente no le importa”, dijo. “No reconocen que esto es un doble golpe para todos los sobrevivientes de la tormenta”. Enlace Latino NC solicitó comentario a la oficina del congresista, que representa al oeste del estado, y no obtuvo respuesta al cierre de esta edición.
En las familias latinas que atiende, Hernández vio repetirse la misma secuencia.
“La comunidad recibía una poquita ayuda de FEMA, pero no fue suficiente para cubrir la pérdida”, dijo. “Tuvieron que hacer la decisión difícil de ahorrarse ese dinero que estaban gastando en el seguro para poder hacer las reparaciones que necesitan después del huracán”.
Qué cambió en el mercado de salud
El presidente Donald Trump firmó la One Big Beautiful Bill Act el 4 de julio de 2025. La ley fiscal y presupuestaria extendió recortes de impuestos que benefician sobre todo a los hogares más ricos, pero dejó vencer los créditos fiscales ampliados que abarataban las primas del ACA desde 2021. Esos créditos expiraron el 31 de diciembre de 2025.
Pero el efecto llegó con la inscripción de este año. La prima neta mensual promedio en el mercado subió 58%, de $113 en 2025 a $178 en 2026, y los deducibles promedio subieron 37%, hasta $3,786 por persona.

“Lo que escucho de las familias en todo el país es que el costo del seguro las ha obligado a tomar decisiones muy duras”, dijo Natasha Murphy, directora de política de salud del Center for American Progress y coautora del análisis, en entrevista con Enlace Latino NC.
“Son personas y familias que han tenido que elegir entre mantener el seguro médico que necesitan desesperadamente y cómo van a pagar el aumento de los servicios públicos, la gasolina, la comida”, explicó.
“El hecho de que la atención médica se haya vuelto mucho más cara estiró los presupuestos familiares al límite”, afirmó y agregó: “La gente dejó la cobertura simplemente porque no podía pagar la prima mensual”.
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El costo para las comunidades minoritarias
Cuando los créditos ampliados entraron en vigor en 2021, las comunidades minoritarias fueron las que más ganaron, y la latina estuvo entre ellas. Para miles de familias fue la primera vez que pudieron pagar un seguro de salud propio.
“Vimos aumentos de más de 100%”, dijo Murphy. “Por primera vez la gente pudo aprovechar el mercado e inscribirse en una cobertura que daba tranquilidad financiera y acceso a atención médica que hacía mucha falta”.
Esos créditos, aprobados durante el gobierno de Joe Biden y vigentes hasta finales de 2025, hicieron dos cosas a la vez: bajaron la cuota mensual de quienes ya compraban en el mercado y abrieron la puerta a familias que hasta entonces ganaban demasiado para calificar por cualquier ayuda. Son las mismas familias que este año se encontraron con que el precio se había duplicado.
Lo que Murphy anticipa ahora es el camino inverso, sobre el mismo grupo que había avanzado. “Hay preocupación de que, como resultado de la pérdida de esos créditos y del aumento de las primas y otros costos, veamos caídas significativas de cobertura en la comunidad latina“, dijo. “Se está deshaciendo buena parte del progreso que se había logrado”.
¿Qué se hace sin seguro de salud?
Se va a una clínica gratuita, se busca la farmacia más barata, se negocia un plan de pagos y se posterga todo lo que se pueda.
Los promotores de salud de UNETE trabajan como intérprete en una clínica gratuita de la zona y allí, dece Hernández, se ven muchas más personas que antes. “Vemos casos de muchas personas que van porque ya no renovaron el seguro y dijeron: necesito ver a un médico”, contó.
Con los medicamentos, quienes antes pagaban un copago de $5 o $10 por una receta ahora dependen de farmacias de bajo costo o de clínicas que tienen la suya.
Lo que se posterga son las consultas. “Ya no tienen esa libertad de decir: siento algo en mi cuerpo, voy a ir al doctor”, dijo Hernández. “Ahorita dicen: espero que no sea nada malo, me voy a esperar a que se me quite solito”.
Otra opción es pagar en efectivo las consultas médicas. La familia Maxwell, por ejemplo, ha cubierto de su bolsillo fisioterapia, quiropráctica, terapia psicológica y exámenes. Ambos tienen asma, los dos tienen problemas de espalda y su esposo tiene pendiente un estudio del sueño.
“Básicamente estamos negociando con los consultorios y rogando por un plan de pagos”, dijo Maxwell. “Ya debemos unos cuantos miles de dólares solo de este año. Sigue siendo más barato que tener seguro médico, lo cual es una locura. Pero ese cálculo solo funciona hasta cierto punto”.
Por ejemplo, este año sabe que tendrá que pagar sus análisis rutinarios de sangre y su mamografía anual. “Cada vez que algo anda mal con mi cuerpo, tengo ese miedo profundo: ¿y si esta es la cosa catastrófica? ¿Y si esta es la que nos deja en bancarrota? ¿Y si perdemos la casa otra vez, ahora por deuda médica?”, dijo.
Es el mismo miedo que Murphy escucha en todo el país. “Perder el seguro médico le quita a la gente la tranquilidad de saber que, si pasa algo, al menos tiene esa protección financiera”, dijo. “Sin eso aparecen las preocupaciones del día a día: ¿y si me da un resfriado y se convierte en gripe? ¿Y si tengo un accidente?”.
Si perdió su seguro médico o necesita conocer las opciones de atención disponibles, consulte la Guía Sana de Enlace Latino NC: información de acceso a la salud en Carolina del Norte y recursos de salud por condado.
El costo para los hospitales
“Los hospitales y otros proveedores también están sintiendo la carga”, dijo Murphy. “Ven a pacientes que antes tenían seguro y ahora no. O ven menos pacientes, porque la gente no puede pagar sus consultas regulares, y entonces los ven cuando ya están mucho más enfermos”.
La preocupación es mayor en zonas rurales, donde las salas de emergencia terminan absorbiendo lo que antes atendía un consultorio. Las disposiciones de salud de la ley dejarán a 10 millones de personas más sin seguro para 2034, según proyecta la Oficina de Presupuesto del Congreso.
Los aumentos tampoco se detienen ahí. Aseguradoras de varios estados ya pidieron alzas de dos dígitos en las primas para 2027, y en enero de ese año entran en vigor nuevos requisitos de trabajo y verificaciones de elegibilidad cada seis meses para los adultos cubiertos por la expansión de Medicaid.
Murphy no ve un cambio de rumbo a corto plazo. “El mercado del ACA muchas veces es el lugar donde la gente consigue cobertura porque no califica para otros programas y no la tiene a través de su trabajo”, dijo. “Cuando quedan fuera por el precio, muchas veces no hay otra opción viable”.
Un momento difícil para la salud
Mientras tanto, la familia con la que empieza esta historia sigue sin seguro. UNETE la conectó con una organización que absorbió una de sus tantas deudas médicas y los ayuda a buscar comida en las distribuciones comunitarias.
“No tenemos fondos para ayudar con ese tipo de situaciones”, dijo Hernández. “Así que nos encargamos de buscar diferentes organizaciones que las puedan ayudar con otras cosas; es una situación muy triste”.
Desde Black Mountain, Maxwell dijo que su mensaje a quienes todavía tienen seguro cambió en el último año. “Para los que estamos sanos y podemos trabajar, es importante saber que eso es temporal”, dijo. “En cualquier momento tu situación puede cambiar, puedes perder tu trabajo y perder tu seguro. Y quedas justo donde estoy yo”.
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Dónde buscar ayuda
UNETE atiende consultas en español e inglés y refiere a personas sin seguro médico a clínicas gratuitas y de bajo costo del oeste del estado, entre ellas ABCCM y Minnie Jones Health Center. También conecta a familias con organizaciones que ayudan a negociar o absorber deudas hospitalarias.
Sitio web: unetenc.org | Teléfono: (828) 273-9065



