Carolina del Norte, Raleigh – La campaña de vacunación a hispanos en Carolina del Norte avanza a paso firme entre la población adulta de la comunidad, aunque de manera mucho más lenta entre niños y adolescentes.

Según datos oficiales del Departamento de Salud y Servicios Humanos (NCDHHS), el 75% de los hispanos mayores de 18 años en Carolina del Norte han recibido al menos una dosis de la vacuna y el 70% se aplicó el esquema completo.

Se trata de cifras marcadamente más altas que las observadas en la población no hispana, vacunada en un 60% con al menos una dosis y en un 57% con el esquema completo.

Población infantil

La tendencia, en cambio, resulta opuesta para la población infantil:

  • La franja de 5 a 11 años, apenas un 8% de los niños hispanos están completamente vacunados en Carolina del Norte, mientras que la cifra asciende a 14% en los niños no hispanos.

Las claves del éxito de la campaña de vacunación a adultos hispanos

Son muchos los factores que han ayudado a que la comunidad hispana sea vacunada en una proporción más alta que otras comunidades.

«Ha sido un largo trabajo y es un logro de mucha colaboración”, señaló en diálogo con Enlace Latino NC Yazmín García Rico, directora de Política y Estrategia para Latinos e Hispanos del NCDHHS.

Para García Rico, una de las principales claves ha sido “un enfoque en equidad para vacunar a sectores históricamente marginados, incluyendo a la comunidad hispana”.

Disparidades en el impacto Covid-19

En efecto, el NCDHHS publicó un documento en octubre de 2021 en el que reconoce que “las injusticias raciales y étnicas de larga data contribuyen a las disparidades en el impacto de Covid-19 entre las poblaciones históricamente marginadas”.

Tanto es así que al inicio de la pandemia los latinos llegaron a sufrir el 44% de los casos de COVID-19 mientras representaban apenas un 10% de la población del estado. La campaña de vacunación enfocada en la equidad, sumada a otros factores, ha contribuido a revertir esa desigualdad.

Actualmente, con un récord de más de 28,000 casos diarios, Carolina del Norte atraviesa la mayor cantidad de contagios históricos de Covid-19.

Sin embargo, gracias a la campaña de vacunación la tasa de muertes de personas hispanas ha mostrado una marcada tendencia a la baja desde septiembre de 2021.

Promotores de salud: la pieza esencial de la vacunación a hispanos

Para explicar el éxito de la vacunación a hispanos en Carolina del Norte, García Rico hace especial hincapié en la ampliación del programa de promotores de salud.

La iniciativa al principio alcanzaba solamente a 55 condados y se expandió para llegar a cada rincón del estado. 

“Los promotores de salud han sido esenciales para la campaña de vacunación porque son personas de las comunidades que cuentan con la confianza de la gente”, dijo García Rico. 

“Nuestra labor ha sido empujar a la gente a que se vacune, mostrarle por qué debe vacunarse, por qué es importante que cada uno piense no solo en uno mismo sino también en sus familias y en sus hijos”, indicó a Enlace Latino NC Luis Amézquita, promotor de salud en el Departamento de Salud Comunitaria del Centro Hispano.

Los motivos que impulsaron a los hispanos a vacunarse

Según Amézquita, apenas comenzó la campaña de vacunación fue un trabajo arduo convencer a la población hispana de la importancia de aplicarse la vacuna.

Pero el surgimiento de nuevas variantes más contagiosas, el padecimiento de seres queridos y la obligatoriedad de presentar certificados en diversas instituciones contribuyeron a la inoculación dentro de la comunidad latina.

“Muchos hispanos tuvieron un familiar directo, un amigo o un compañero de trabajo que se contagió de Covid-19 y tuvo que ser hospitalizado», explicó Amézquita. 

«La mayoría de ellos sintió la necesidad de vacunarse después de ver la gravedad de la enfermedad tan cercana», agregó.

Además, mencionó Amézquita, otros lo hicieron porque prácticamente los obligaron en sus «trabajos, en las escuelas, en diversas instituciones o porque iban a salir del país”.

A estos motivos, García Rico agrega los estímulos económicos

“Al final del verano hubo un programa de incentivos, con tarjetas de $25 y $100 y eso también ayudó a incrementar la vacunación».

«Servía para compensar la pérdida de dinero por faltar al trabajo para vacunarse. O el costo de llegar a un centro de vacunación si pedían a alguien que los llevara. Y el chofer también podía obtener una tarjeta para compensar los gastos de la gasolina”, comentó.

Enfoque de equidad

En ese contexto de creciente demanda de la población hispana hacia las vacunas, resultó fundamental garantizar el acceso a las dosis disponibles.

“Cuando Delta impactó más fuerte, en el verano, subió la vacunación mucho para la comunidad latina. En ese momento era esencial tener el acceso listo para cuando las personas tomaran la decisión de vacunarse”, sostuvo García Rico.

Como parte del enfoque de equidad, desde el NCDHHS se ordenó a los proveedores de vacunas que sirvieran a las comunidades históricamente marginadas y les aplicaran dosis de manera proporcional a su representación en el total de la población.

De la misma manera, se les exigió a todos los proveedores de vacunas que recopilaran información sobre la raza y el origen étnico.

Equipos regionales

Además, como señaló la directora de Política y Estrategia para Latinos e Hispanos del NCDHHS, se establecieron equipos regionales a través de alianzas con organizaciones comunitarias para apoyar zonas consideradas “de prioridad”.

“Nos enfocamos en las áreas de más necesidad. Hemos analizado, por ejemplo, comunidades con diferentes factores de vulnerabilidad para ver qué zonas necesitaban más vacunas. Así sabíamos cuáles eran los condados en los que teníamos que poner mucho más esfuerzo”.

Esa información se volcó en un mapa que muestra los lugares de Carolina del Norte con las tasas más altas de vulnerabilidad social y las tasas más bajas de vacunación. 

La importancia de la comunicación

De la mano con el trabajo con los promotores de salud, desde el NCDHHS destacan la importancia de ganar la confianza de las comunidades.

Para lograrlo, se implementó una estrategia articulada con “mensajeros confiables” (muchas veces los propios promotores) para compartir información sobre vacunas.

En ese sentido, García Rico afirma que ha sido crucial la política de comunicación en español, a través de la difusión en idiomas distintos al inglés de materiales educativos, avisos en radio y televisión, anuncios en periódicos, eventos virtuales e incluso mensajes de texto. 

El lado oscuro: muchos hispanos sin vacunar

A pesar de los esfuerzos, aún son muchos los hispanos que no han recibido su vacuna en Carolina del Norte.

Teniendo en cuenta el total de la población hispana, el porcentaje de vacunados con al menos una dosis es de 55%.

Es decir, un 45% de los hispanos no se han vacunado ni siquiera con una dosis.

Esa cifra incluye, no obstante, los niños de 0 a 4 años, quienes aún no son elegibles para la vacuna y, según los datos del NCDHHS representan el 11% de los hispanos del estado.

Desconfianza

Por su rol como promotor de salud, Amézquita está acostumbrado a dialogar con latinos que se rehúsan a vacunarse a pesar de la evidencia científica que demuestra la alta efectividad de las vacunas para evitar contagios y muertes.

“Por lo general dicen que no quieren aplicarse su dosis por desconfianza en el gobierno y en la vacuna”, contó Amézquita.

Además, el promotor de salud mostró especial preocupación por la difusión de noticias falsas que desinforman a la población.

“También mencionan mitos tales como que les van a aplicar un chip, los van a empezar a seguir, o se van a convertir en extraterrestres. Cosas inverosímiles pero que la gente cree”.

Otra variable mencionada por los hispanos que no se quieren vacunar es la religión.

“Mucha gente me ha dicho que no se vacuna por sus creencias», indicó.

«Y ese ha sido un aspecto muy difícil de superar para nosotros como promotores, tratar de convencerlos de que hay que vacunarse sin importar el credo”,añadió.

Vacunación incompleta

Por otro lado, se observa un pequeño grupo de personas hispanas que se aplicó la primera dosis de las vacunas Pfizer o Moderna y luego no regresó para completar el esquema.

Según el NCDHHS, hay un 5% de personas hispanas que no regresaron tras la primera aplicación. 

“Hoy de las 30 personas que atendimos hubo unos 8 que me dijeron que se habían aplicado la primera dosis pero nunca fueron por la segunda”, relató Amézquita.

Las razones que le esgrimieron fueron diversas: gente se mudó de apartamento o de ciudad y perdió la cita de la segunda dosis, que se olvidó, o que no sabía dónde aplicársela.

Sin embargo, para el promotor de salud los motivos reales quizás eran otros:

“Yo tengo una explicación muy personal y creo que tiene que ver con que mucha gente fue, entre comillas, obligada a ponerse la primera dosis por su trabajo o porque tenía que viajar. Entonces lo hicieron como un compromiso y después no volvieron”.

Efectos secundarios

Para García Rico otro de los factores que puede haber influido en determinadas personas para no regresar por su segunda dosis son los efectos secundarios.

Aunque se encargó de remarcar que se trata de síntomas “normales e incluso deseados porque quiere decir que la vacuna está trabajando en nuestro cuerpo para generar protecciones en caso de que estemos en contacto con el virus”.

En ese sentido, la especialista recordó que es fundamental la vacunación completa para evitar hospitalizaciones y muertes.

“Sabemos que el virus ha afectado a muchas familias tremendamente, pérdidas de vidas que son evitables porque podemos protegernos a través de la vacunación. Hay que vacunarnos y completar el proceso”. 

Vacunación infantil: otra deuda pendiente

Los datos sobre vacunación a hispanos en Carolina del Norte diferenciados por franjas etarias arrojan resultados estimulantes para algunos sectores de la población y preocupantes para otros.

Los adultos hispanos de entre 65 y 74 años, por ejemplo, han sido vacunados de manera completa en un 96%.

Con un porcentaje similar, los adultos mayores a 75 años fueron vacunados en un 83%.

El panorama es muy distinto para niños y adolescentes.

En cuanto a los niños hispanos de entre 5 y 11 años la vacunación completa es de apenas 8%. Los adolescentes hispanos con esquema completo son el 44%.

«Miedo y desconfianza»

Sin embargo, la vacunación a niños de 5 a 11 años recién fue aprobada por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) a principios de noviembre.

De manera que los especialistas consultados por este medio confían en que más padres y madres hispanos decidirán vacunar a sus hijos durante las próximas semanas.

“Hemos estado hablando con padres y madres y las palabras que se repiten son miedo y desconfianza. No quieren probar todavía en sus hijos una vacuna en la que ellos no creen”, explicó Amézquita.

Tal como subrayó el promotor de salud, la mayoría de los padres que no quieren vacunar a sus hijos no están vacunados ellos mismos.

En cambio, cuando los padres están vacunados por lo general inoculan a sus hijos. 

Mayor aceptación de la vacunación en condados urbanos que rurales

La vacunación a trabajadores agrícolas fue otro de los objetivos primordiales para el NCDHHS, según cuenta Yazmín García Rico. 

“Hemos hecho todo lo posible a través del Farmworker Health Program (programa de salud para los trabajadores agrícolas): desde ofrecer vacunas en el momento que llegan a Carolina del Norte hasta visitar campamentos y llevar información o vacunarlos en sus lugares de trabajo”.

Sin embargo, la tendencia que se observa es que los hispanos residentes en condados urbanos presentan tasas de vacunación más altas que aquellos que viven en áreas rurales.

  • En Durham, por ejemplo, han sido vacunados el 66% de los hispanos.
  • En Mecklenburg, el 60%
  • EnWake el 59%.
  • El resto de los condados considerados urbanos (Forsyth, Guilford y New Hanover) superan todos el 50% de hispanos vacunados.

En los condados rurales, en cambio, la aceptación hacia la vacuna por parte de la población hispana es algo menor.

Duplin, Sampson y Lee, los condados rurales con mayor porcentaje de población latina, tienen un 46%, 58% y 53% de hispanos vacunados respectivamente.

“Puedo decir con conocimiento de causa que la diferencia entre hispanos vacunados en condados rurales y urbanos es casi igual a la población anglo», analizó Amézquita.

«La población anglo que vive en el campo es mucho más reacia a la vacuna que la población que vive en las ciudades. Y veo un aspecto similar para la comunidad latina», agregó.

Amézquita, indicó que tiene que ver con la política y «todos sabemos lo reacia que fue la administración anterior a aceptar la vacuna»

«Y la gente de áreas rurales es la que más ha seguido a Trump”, afirmó.

De todas formas, el promotor de salud se mostró optimista de cara al futuro.

“Todavía tenemos la esperanza de que los que no se han vacunado cambien de idea. En las últimas semanas hemos estado viendo que la gente pregunta más por las vacunas. Y eso nos hace confiar que la cifra pueda mejorar en los próximos meses”.

Nicolás Baintrub es periodista argentino y hace parte del equipo de Enlace Latino NC. Cree en el periodismo como vehículo para contar buenas historias con compromiso social, rigor en la investigación...

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