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Marta Negron, enfermera de LliBott Consultorios Médicos, realiza prueba de COVID-19 a pacientes latinos en el estacionamiento de Villa Latina Plaza, en Raleigh el 16 de junio/Walter Gómez (Enlace Latino NC)
Siendo solamente 10% de la población en Carolina del Norte, ¿cómo llegaron los latinos a ser 44% de casos del COVID-19 en el estado?

19 jun., 2020


    Esta historia fue reportada en colaboración con el periódico News & Observer

Esta historia fue reportada en colaboración con el periódico News & Observer
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Por Paola Jaramillo y Aaron Sanchez- Guerra, News&Observer

CAROLINA DEL NORTE, Raleigh- Como muchos inmigrantes de Centro América, José Cruz Hernández tenía más de tres décadas viviendo en los Estados Unidos. Él formó una vida en California y luego en Asheboro Carolina del Norte donde vivió con su esposa Irma Ramos y sus tres hijos adolescentes que nacieron aquí.

Un mes después de la pandemia de coronavirus, Irma y su esposo contrajeron el virus. Ella no está segura si fue en la fábrica de muebles donde trabaja, ya que al menos cinco compañeros más resultaron enfermos. Tomando Tylenol y descansando dos semanas se recuperó, pero su esposo José no.

Luego de luchar por 40 días por su vida en un hospital de Greensboro, José que nació en El Salvador, murió el 15 de junio debido a que el virus le causó una neumonía que no logró superar. Tenía 57 años.

“Padecía de presión alta y diabetes”, dijo Ramos, quien señaló que llevó a su esposo dos veces en una semana a un hospital de Asheboro donde solo le dijeron que tomara Tylenol y descansara en casa, antes de que finalmente fuera admitido en el hospital.

Ramos y su esposo están indocumentados. Ramos dice que cree que su esposo no fue atendido a tiempo por no tener un seguro médico y por no hablar bien el inglés. En las dos primeras idas al hospital, donde según ella no fueron atendidos en un cuarto sino en la acera, su hijo de 14 años fue su intérprete.

 “No quiero que más personas pasen por eso, que no atienden a las personas por el racismo,” ella dijo en un entrevista con Enlace Latino NC y The News & Observer. “Lo primero que nos preguntaron fue si teníamos seguro de salud. Si ellos lo hubieran internado antes estaría con nosotros”.

Ramos no había visto a su esposo desde el 7 de mayo hasta este lunes cuando se despidió de él en el hospital. 

La muerte de José y la enfermedad de Irma no son casos aislados en el condado de Randolph, donde ello viven, y donde los latinos son la mayoría de casos del coronavirus, casi el 60%, de acuerdo al departamento de salud.

Marta Negron (i), enfermera de LliBott Consultorios Médicos, junto a Mónica Gonzalez, Proveedor Médico de LliBott Consultorios Médicos, conversan acerca de las pruebas realizadas a pacientes latinos en el estacionamiento de Villa Latina Plaza, en Raleigh el 16 de junio/Walter Gómez (Enlace Latino NC)

 Siguiendo el virus

Después de tres meses de pandemia, los latinos o hispanos se ven afectados de manera desproporcionada por el COVID-19 en Carolina del Norte. A mediados de junio, representan poco más de 14,000 casos positivos, el 44% de los casi 30,000 casos por los cuales se conoce el origen étnico, según las autoridades estatales de salud.

Esa es una sobrerrepresentación dramática en infecciones, ya que los latinos son solo el 9.3% de la población del estado. Esas estadísticas siguen las tendencias nacionales. Los contagios entre los latinos son más desproporcionados que los afroamericanos, que representan el 26% del total de casos, pero representan el 22% de la población.

Las cifras desproporcionadas no son generales: a partir del 17 de junio, los latinos solo representan 85 muertes relacionadas con el coronavirus, con un 8% del total. Esto es menos que los afroamericanos, que representan 377 muertes, o el 33% de las muertes, a pesar de ser el 22% de la población.

Fondos para gastos funerarios
Para ayudar a la familia de Irma con los costos funerarios de José haga sus aportes aquí

De acuerdo con el APM Research Lab, las muertes por el COVID-19 son 1 de cada 1,625 afroamericanos, 1 de cada 2,775 americanos indígenas, 1 de cada 3,550 latinos, 1 de cada 3,800 asiáticos y 1 de cada 3,800 americanos blancos.

Los casos en el estado exceden los 45,000, según el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Carolina del Norte (NCDHHS, por su sigla en inglés).

El NCDHHS no lleva un conteo de casos por etnicidad para cada condado y tampoco obliga a los departamento de salud de los condados a que lo hagan. Algunos los reportan en sus sitios web o lo reportan tras ser solicitados por reporteros. Pero la mayoría de los 100 condados no lo hacen. Los funcionarios citan problemas de privacidad, la falta de capacidad para actualizar y publicar constantemente esos datos, o simplemente no los rastrean.

En una charla organizada la semana pasada por la Universidad de Duke donde hablaron acerca de diferentes aspectos del COVID-19 en las comunidades latinas, la doctora Viviana Martínez -Bianchi, profesora de medicina familiar de Duke y quien sirve en el grupo de trabajo de población marginada del estado indicó a Enlace Latino NC que ha visto, incluso desde los departamentos de salud “miedo” a que se estigmatice a la comunidad latina. Las organizaciones expresaron su decepción por la falta de una campaña más oportuna y específica para ayudar a la comunidad latina en riesgo.

“Creo que ellos (Gobierno estatal), con respeto, para que no se haga un estigma, y que no se haga una culpa en el latino, han estado protegíendolos de alguna manera, pero al mismo tiempo es un problema, porque es necesario proteger a la comunidad través de la información”, indicó Martínez -Bianchi.

Después de meses de presión de varias organizaciones y medios hispanos, la secretaria de salud del estado Mandy Cohen dijo junio 16 en un Facebook Live con la organización Isla NC que la próxima semana el DHHS publicará todos los casos conocidos de latinos con coronavirus por condado. 

“Los datos de raza / etnia en Covid-19 son útiles para ayudar a dirigir y mejorar las pruebas y los esfuerzos de tratamiento”, nos explicó la doctora Krista Perreira, profesora de medicina asociada de la Universidad de Carolina del Norte (UNC) en Chapel Hill.

Perreira indicó que al mismo tiempo el Estado debe de proteger la identidad de las personas especialmente en condados con pequeñas poblaciones latinas.

Su colega en Crystal Wiley Cené del Departamento de Medicina en la Universidad de Carolina del Norte, que también estudia las disparidades raciales y sociales de salud, dice que “absolutamente” tiene la responsabilidad de divulgar esos datos.

“El virus es invisible,” dijo la Dra. Cené. “Las cifras es como podemos ver al virus.”

Un análisis elaborado por Enlace Latino NC y The News & Observer pudo recopilar las  cifras sobre coronavirus en los latinos de 46 de los 100 condados en el estado. Información de los demás 54 condados no pudo ser obtenida por condados que no han publicado datos o no respondieron a solicitudes por información.

Los condados problemáticos

Igual en condados rurales y urbanos de Carolina del Norte, el COVID-19 está infectando a porcentajes de latinos más altos que el porcentaje de población latina en esos condados.

Las tasas más altas se encuentran en los condados urbanos por la densidad y tamaño de sus poblaciones:
●Casi 1,500 casos en latinos en Forsyth (68% de casos) la porción más alta en el estado,
●Casi 1,000 casos en Wake (36% de casos),
●Casi 2,000 en Durham (61% de casos),
●Más de 2,500 en Mecklenburg (36% de casos)

En cada de estos cuatro condados, los latinos son menos de 14% de la población. Lo mismo sucede en los condados rurales y suburbanos aunque tengan menos casos.

Dos ejemplos son los condados de Chatham y Robeson, en cuales los latinos son casi la mitad de casos. Las polleras y procesadoras de carne allí, cuyos brotes de coronavirus han sido enormes, son los empleadores de muchos inmigrantes latinos. 

The News & Observer reportó que los casos del COVID-19 en los códigos postales de las plantas procesadoras en esos condados han aumentado increíblemente. La enfermedad entre trabajadores han contribuído a la infección entre la comunidad.

“Yo estuve entregando mascarillas gratis afuera del Compare Foods y Gaama Foods,” dijo Yesenia Solorio, 35, una residente de Winston-Salem en el condado de Forsyth. “Habían muchas personas que no les interesaban y decían, “No, estoy bien, gracias.”

En su condado que tiene la porción más alta de latinos con coronavirus en toda Carolina del Norte, Solorio piensa que ignorancia y falta de información dentro la comunidad ha contribuído a que los latinos sean la mayoría de casos allí.

Marta Negron, enfermera de LliBott Consultorios Médicos, se prepara para realizar las pruebas a los pacientes latinos el 16 de junio en el estacionamiento de Villa Latina Plaza, en Raleigh el 16 de junio/Walter Gómez (Enlace Latino NC)


Las razones de la disparidad

Pero ¿cómo los latinos han llegado a este punto? Susan Clifford, administradora del Programa de Salud para Inmigrantes y Refugiados del condado de Orange, cita varios factores.

“La vivienda, el medio ambiente, el acceso a la salud, el acceso a comida saludable, las oportunidades de empleo, y también el idioma, la inmigración y el racismo y la discriminación,” dijo Clifford. “Todos esos factores crean un ambiente en el cual las comunidades latinas están en más riesgo de contagiarse y enfermarse del coronavirus”.

En Carolina del Norte, la mayoría de la población latina labora en industrias donde no se puede trabajar a distancia (teletrabajar) y no siempre se pagan los días de enfermedad. Además, trabajan en áreas del sector laboral donde es más difícil protegerse y hay falta de seguro médico como la agricultura, las plantas procesadoras de carne, el trabajo doméstico o la construcción.

Los brotes ya han infectado a muchos trabajadores agrícolas inmigrantes en el estado, informó Enlace Latino NC anteriormente.

“También las familias con miembros indocumentados pueden sentir más presión para trabajar aún en circunstancias peligrosas o con síntomas porque no pueden recibir el desempleo ni el cheque de “estímulo” del gobierno federal porque no califican. Todo eso crea un ambiente de inequidad donde están más propensas a enfermarse”, acotó Clifford.

Los consultorios médicos LliBott basados en Greensboro y Winston-Salem trabajan para enfrentar los obstáculos a la salud para la población latina durante la pandemia.

“Es muy importante en una clínica de medicina general que se entienda la cultura,” dijo Gabriel Bottazzi, CEO de LliBott en una entrevista. “Muchas de las condiciones médicas para diagnosticarlas hay que saber el historia de nuestras tradiciones”.

LliBott trata de evitar barreras que latinos suelen encontrar en otros consultorios: los altos costos de servicios de salud, la falta de doctores latinos y que hablan español y el requerimiento de documentos que inmigrantes indocumentados no tienen.

“Nosotros los hispanos, ya sea clase trabajadora o clase profesional, tenemos unos hábitos de salud preventivas muy diferentes a los que hay aquí en los Estados Unidos,” dijo Bottazzi, quien se crió en Honduras. “El concepto de ir al doctor cuando no estás enfermo no es común en Latinoamérica”.

A través de un consultorio móvil que LliBot ha llevado a Raleigh frente al supermercado International Foods desde el inicio de abril, la comunidad ha tenido acceso directo a pruebas del COVID-19.

Según lo que él ha observado en sus consultorios, la cantidad de pruebas positivas del COVID-19 han estado creciendo, incluso la gente que viene a hacerse pruebas a causa de sentir síntomas o estar en contacto con alguien que salió positivo con el virus. 

La pandemia del racismo

La atención médica y el acceso a ella a menudo son una fuente de racismo estructural en los Estados Unidos, según la doctora y profesora Cené de UNC. Aunque el ser latino es una etnicidad y no una raza, ya que los latinos pueden ser de varias razas, igual experimentan mucho del mismo racismo que enfrenta la gente afroamericana.

“He estado diciendo muy seguido que el racismo es un virus que mata más gente que el COVID-19 ha hecho o hará,” dijo la Dra. Cené.

Igual a los afroamericanos, los latinos experimentan determinantes sociales como la desigualdad económica y educativa que resultan del racismo estructural en los Estados Unidos.

A lo largo del tiempo, la exposición a desigualdades como el bajo acceso a salud, las bajas tasas de educación y la falta de documentos de inmigración para obtener seguro de salud o asistencia federal puede dañar la salud o hasta matar a una persona latina, señaló la doctora.

Latinos como José o Irma han conocido estos factores: realizan actividades esenciales, pero reciben bajos salarios y sin beneficios.

“Sé que debemos de quedarnos en casa”, dijo Irma, “pero para comunidades como la nuestra eso es difícil … debemos de trabajar a costa de lo que sea”.

La Dra. Cené destacó que una de sus pacientes, en la clínica de medicina interna en Chapel Hill fue una señora latina indocumentada de 40 años con síntomas del coronavirus.  Ella tuvo miedo de ir al hospital a causa de su estatus y murió en su hogar antes de hacerse una prueba del virus.

“Hay desafíos únicos con el estatus indocumentado que agravan las disparidades que ya existen,” dijo la Dra. Cené.

Hasta el simple caso de no tener acceso a un doctor latino quien hable español puede afectar la calidad de salud a familias latinas. Igual puede desalentar a los jóvenes latinos de buscar una profesión médica, dijo la doctora.

El incremento mayor

La desproporción se acercó hace meses: el 6 de abril de los 1,542 casos que reportaron la etnicidad los latinos sumaban el 8%. El 16 de junio sumaban 13,142, el 44% de los 29,844 que han reportado su etnicidad, una cifra que puede mayor teniendo en cuenta que en al menos 15,000 casos la etnicidad no ha sido reportada. Entre abril y junio ha habido un incremento mayor al 800 por ciento. En el mismo periodo de tiempo los casos de afroamericanos se incrementaron 668%.

No fue sino hasta el 4 de junio cuando el gobernador Roy Cooper firmó la Orden Ejecutiva 143 para abordar las disparidades de salud que han llevado a la desproporción de contagios entre afroamericanos y latinos. La orden estableció un grupo de trabajo centrado en poblaciones históricamente marginadas.

Entre las medidas específicas, ordenó al NCDHHS garantizar que todas las comunidades tengan acceso a las pruebas COVID-19 y la atención médica relacionada. Además, instruye a la Oficina de Participación Pública para aumentar la conciencia sobre los servicios y recursos de ayuda de virus y proporcionar educación para eliminar las disparidades.

“El virus no discrimina”

En una encuesta que realizó la organización comunitaria Siembra NC con miembros de la comunidad latina en los condados de Wake, Durham, Orange, Forsyth, Alamance, Cabarrus, Mecklenburg y Randolph concluyó que sólo el 13% recibió algún tipo de ayuda del gobierno federal, lo que sumado a una pérdida o disminución en el empleo deja con pocas opciones a estas familias.

Laura Garduño, organizadora comunitaria de Siembra NC indicó que la comunidad se puede encontrar está en un callejón sin salida sin apoyo.

“La situación va a empeorar si el Gobierno estatal no toma medidas reales que ayuden a la comunidad como un seguro de salud universal, respaldo económico, pruebas, mascarillas, beneficios de desempleo para todos”, dice. 

“El virus no discrimina”, menciona Garduño. “Todas las personas, no importa si tienen seguro social o no estamos expuestas a contraerlo”.

Garduño indicó que la situación va a empeorar si el Gobierno estatal no toma medidas reales que ayuden a la comunidad como un seguro de salud universal, respaldo económico, pruebas, mascarillas, beneficios de desempleo para todos. 

“Nuestras vidas están conectadas y el apoyo que el estado necesita dar debe ser universal para que todas las personas puedan tomar medidas necesarias para protegernos a nosotras y proteger la población en el estado,” mencionó. “Si se queda afuera de las opciones existentes evitar el contagio también será imposible”.

Las periodistas del News & Observer Sophie Kasakove y Neftalí Contreras de Enlace Latino NC contribuyeron con esta historia. L
amentamos el fallecimiento de José y agredecemos a Irma por tener el valor de compartir su historia.

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