Las enfermedades cardíacas son la principal causa de muerte en mujeres latinas en Estados Unidos.
De acuerdo con el Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre (NHLBI), los factores de riesgo comienzan temprano en esta población y pueden derivar en complicaciones graves como ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares.
La población latina cuenta con factores de riesgo que predisponen a sufrir enfermedades coronarias: casi el 50% de las mujeres latinas en Estados Unidos tienen obesidad y un tercio sufre de hipertensión, condiciones que aumentan drásticamente la probabilidad de desarrollar problemas de salud del corazón.
Además, la diabetes es más común en esta comunidad que en otros grupos, lo que agrava la vulnerabilidad ante problemas cardíacos y reduce la esperanza de vida.
Disparidades y barreras
“Las mujeres hispanas/latinas a menudo enfrentan disparidades y barreras en el acceso y la calidad de la atención médica, lo que puede afectar los resultados de las enfermedades cardíacas”, señala el informe llamado “La verdad sobre las mujeres hispanas/latinas y las enfermedades cardíacas”, publicado por el NHLBI de Estados Unidos.
Es importante destacar que factores como la falta de seguros médicos, el acceso limitado a especialistas y la desconfianza en el sistema de salud hacen que muchas latinas no reciban diagnóstico o tratamiento a tiempo.
Las enfermedades cardíacas no solo afectan a las latinas en la adultez, sino que aparecen más temprano en comparación con otros grupos.
“Las mujeres hispanas tienen probabilidades de padecer enfermedades cardíacas hasta 10 años antes que las no hispanas”, advierte el NHLBI.
Relacionado: Bibliotecas de Wake promueven salud del corazón
Impacto no solo en la salud
Esto significa que las complicaciones pueden surgir en edades en las que muchas aún tienen responsabilidades laborales y familiares, impactando no solo su salud, sino su estabilidad económica y social.
En Estados Unidos, las mujeres latinas representan aproximadamente el 9% de la población total, lo que equivale a cerca de 30 millones de personas.
En Carolina del Norte, la población latina ha crecido significativamente, alcanzando más de 1,1 millones en 2020, lo que representa el 10,7% de los residentes del estado.
Más allá de las cifras: factores que explican la disparidad
Las enfermedades cardíacas en mujeres latinas no son solo una cuestión de genética, sino también de condiciones sociales, económicas y ambientales.
De acuerdo con el NHLBI, la alimentación es un factor clave: el alto consumo de sodio, grasas saturadas y azúcares está directamente relacionado con la hipertensión y la obesidad en esta comunidad.
En el informe “La verdad sobre las mujeres hispanas/latinas y las enfermedades cardíacas” se explica que el acceso limitado a opciones saludables también influye.
“Muchas mujeres hispanas/latinas viven en comunidades donde hay menos disponibilidad de alimentos nutritivos y opciones asequibles para mantener una dieta balanceada”, señala y concluye que esa situación contribuye a la prevalencia de enfermedades crónicas desde edades tempranas.
Falta de actividad física
La falta de actividad física es otro factor determinante. “No ser físicamente activa es un factor de riesgo para enfermedades del corazón”, advierte el NHLBI.
Sin embargo, muchas mujeres latinas trabajan en sectores con largas jornadas laborales y tienen menos acceso a espacios recreativos o seguros para hacer ejercicio.
Además, el estrés crónico es una carga adicional para esta población. “Las mujeres hispanas/latinas a menudo enfrentan niveles más altos de estrés a largo plazo”, señala el informe.
Este estrés constante puede elevar la presión arterial y aumentar la inflamación en el cuerpo, contribuyendo al desarrollo de enfermedades cardíacas.
Prevención: cambios que pueden marcar la diferencia
A pesar de los riesgos elevados, la mayoría de estos factores pueden prevenirse con modificaciones en el estilo de vida.
“Nunca es demasiado pronto para empezar a proteger su corazón”, señala el NHLBI, enfatizando que hábitos más saludables pueden reducir el impacto de estas enfermedades.
Las recomendaciones incluyen mejorar la alimentación, reduciendo el consumo de sodio y grasas saturadas; aumentar la actividad física, incorporando al menos 30 minutos de ejercicio diario; y manejar el estrés, ya que el estrés crónico ha sido vinculado con un mayor riesgo de hipertensión.
La prevención también requiere mejores políticas de acceso a la salud. En muchas comunidades latinas, el acceso a chequeos médicos es limitado, lo que impide que las enfermedades sean detectadas a tiempo.
Relacionado: Servicios y recursos para el cuidado de la salud de la mujer en Carolina del Norte
Las consecuencias de la inacción
Las enfermedades cardíacas no solo afectan la calidad de vida, sino que pueden derivar en complicaciones mortales.
Si no se detectan y tratan a tiempo, pueden provocar ataques cardíacos, insuficiencia cardíaca y accidentes cerebrovasculares.
“Si el flujo sanguíneo no se restablece rápidamente, el músculo cardíaco comenzará a morir”, alerta el NHLBI sobre la gravedad de un infarto.
En muchos casos, los síntomas en mujeres pueden ser diferentes a los de los hombres, lo que hace que pasen desapercibidos o sean confundidos con otras dolencias.
El problema también afecta a las futuras generaciones. Estudios previos han demostrado que los niños latinos tienen tres veces más probabilidades de ser obesos en comparación con otros grupos raciales y étnicos, lo que incrementa el riesgo de enfermedades cardiovasculares en la adultez.



