Niñas y niños juegan con bloques de construcción antes de participar en actividades de matemáticas durante el campamento de verano del Boys and Girls Club de East Providence, en la escuela primaria Emma G. Whiteknact, el jueves 10 de julio de 2025, en Providence, Rhode Island.

El temor a los operativos migratorios puede mantener a estudiantes fuera de las aulas, afectar su aprendizaje y debilitar la confianza de las familias en las escuelas.

Las consecuencias no necesariamente terminan cuando los agentes federales abandonan una comunidad.

Joshua Childs, profesor asociado de la Facultad de Educación de la Universidad de Texas en Austin, explicó que investigaciones realizadas durante las últimas décadas han encontrado aumentos en las ausencias escolares y disminuciones en el rendimiento académico en comunidades afectadas por operativos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).

Childs señaló que los efectos van más allá de los días de clase perdidos. Los estudiantes también pueden sentirse menos seguros y enfrentar dificultades para mantener sus vínculos con compañeros y maestros.

El investigador destacó que una de las principales preguntas es cuánto tiempo tardan las familias en recuperar la confianza para enviar nuevamente a sus hijos a la escuela.

Las ausencias pueden acumularse

El ausentismo escolar crónico ocurre cuando un estudiante falta al menos al 10% del año escolar, independientemente de que las ausencias estén justificadas o no.

En un calendario de 180 días de clases, ese porcentaje equivale a 18 días.

Childs explicó que las faltas no tienen que ser consecutivas. Un estudiante puede perder uno o dos días durante varias semanas y acumular suficientes ausencias para alcanzar ese umbral.

Además de perder contenido académico, los estudiantes dejan de compartir experiencias con sus compañeros y tienen menos oportunidades de relacionarse con los educadores.

Childs citó investigaciones de Jacob Kirksey, de la Universidad Tecnológica de Texas, que han examinado los efectos de las operaciones migratorias en comunidades inmigrantes.

Según explicó, esos estudios han identificado aumentos en las ausencias escolares, una menor sensación de seguridad entre los estudiantes y reducciones en los resultados académicos, particularmente en lectura y matemáticas.

El profesor advirtió que es importante examinar no solo lo que ocurre durante los operativos, sino también sus consecuencias a largo plazo.

¿Puede la educación virtual ayudar?

Una alternativa para estudiantes que no se sienten seguros asistiendo presencialmente a clases podría ser el aprendizaje remoto. Sin embargo, Childs advirtió que las investigaciones sobre sus beneficios todavía ofrecen resultados mixtos.

La educación virtual puede permitir que algunos estudiantes continúen aprendiendo desde un entorno donde se sienten más seguros y avancen a su propio ritmo.

Pero también presenta dificultades.

No todas las familias cuentan con una conexión estable a internet, dispositivos adecuados o las condiciones necesarias para participar regularmente en clases virtuales.

Además, persisten dudas sobre los costos y la sostenibilidad de estos programas para los distritos escolares.

Childs señaló que el aprendizaje remoto puede ser una de varias herramientas para enfrentar el ausentismo, pero no necesariamente una solución para todos los estudiantes.

La experiencia de la pandemia de COVID-19 también dejó lecciones sobre esas desigualdades.

Según el investigador, los distritos que contaban con una infraestructura sólida para la educación a distancia estaban mejor preparados para mantener la participación de sus estudiantes.

Aun así, aseguró que las escuelas del país continúan enfrentando dificultades para recuperar los niveles de asistencia anteriores a la pandemia.

Recuperar la confianza de las familias

Para Childs, responder al ausentismo requiere comprender las circunstancias que rodean a cada estudiante.

Eso incluye su bienestar emocional, las condiciones de su vecindario, sus relaciones sociales y la situación de su familia.

En comunidades afectadas por operativos migratorios, destacó especialmente la importancia de mantener una comunicación de doble vía entre las escuelas y las familias.

Los distritos escolares deben explicar cómo pueden apoyar a sus estudiantes y qué medidas pueden tomar para mantener espacios seguros y acogedores, señaló.

También recomendó involucrar a todos los adultos que trabajan en las escuelas en los esfuerzos para mejorar la asistencia, así como utilizar los datos disponibles para identificar problemas y responder a las necesidades de los alumnos.

El desafío no consiste únicamente en lograr que los estudiantes regresen después de una ausencia.

También implica reconstruir las condiciones que les permitan sentirse seguros, continuar aprendiendo y asistir regularmente a clases.

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Pinto Ruiz cubre a las comunidades latinas e inmigrantes en Carolina del Norte, con un enfoque en democracia, inmigración y comunidades rurales a través de Report for America. Anteriormente, Pinto Ruiz...

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