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“Nuestra misión es defender, organizar y empoderar a la comunidad trans y género no conforme. Nuestra visión es forjar futuros líderes y mejores personas para tener una vida justa, digna y equitativa en nuestro espacio cotidiano, sin discriminación, criminalización, persecusión y asesinatos hacia nuestra comunidad”, Li Ann.

Carolina del Norte, Asheville – Li Ann Estrella Sánchez es mexicana, es indígena y es, también, una mujer trans. De un lado y del otro de la frontera, su vida ha sido de lucha.

Hoy vive vive en Atlanta, Georgia, donde fundó Community Estrella, una organización que aboga por los derechos de las mujeres trans latinas en el sur de Estados Unidos.

Li Ann Estrella Sánchez tiene 34 años. Uno menos de lo que marca la expectativa de vida para mujeres trans en América Latina.

Y aunque Li Ann es mexicana, vive hace mucho tiempo en la ciudad de Atlanta, en Georgia, donde no existen estadísticas sobre cuán longeva puede ser la vida de las mujeres trans.

Pero lo que sí muestran las estadísticas son el número de asesinatos; Estados Unidos el cuarto país del mundo con mayor caso de crímenes de odio a personas trans.

Pérdida de amigas y cerca de la muerte

En todos estos años ha perdido una amiga tras otra y ella misma ha estado cerca de la muerte. La última amiga que Li Ann perdió se llamaba Sophie Vásquez.

En los medios que dieron la noticia de su asesinato hay una foto de ella mirando a cámara en un atardecer en una playa del sur.

Tiene un sombrero blanco, el pelo lacio cayendo más abajo de su cintura y un top bordado que resalta sus pechos.

Sophie fue asesinada a tiros el 4 de mayo de 2021 en la ciudad de Brookhaven, Georgia. Tenía tenía 36 años y militaba junto a Li Ann contra la violencia y el odio hacia la comunidad trans.

Su crimen continúa impune y es parte de las estadísticas de mujeres trans asesinadas en todo el mundo: 4.042 entre enero de 2018 y septiembre de 2021 según Transrespeto versus Transfobia en el Mundo (TvT).

Pero Li Ann prefiere recordarla así: “Ella era la persona más amable del planeta, bella por dentro y por fuera”. Y continuar luchando.

Conociendo a Li Ann

Li Ann se viste con su ropa indígena. Lo hizo hace apenas unos días cuando junto a sus compañeras de Community Estrella fueron a rectificar su acta de nacimiento para ser reconocidas por su propio nombre e identidad de género.

Fue noticia internacional: tras años de lucha de las comunidad trans migrante, el gobierno mexicano estableció que las personas transgénero nacidas en México y que viven en los Estados Unidos pueden realizar el trámite en cualquier consulado, sin salir del país.

“Fue un dia historico en Georgia: cuatro miembres recibieron sus actas de nacimiento de acuerdo al nombre que se identifican y 15 más se registraron.

Esta reforma de extension de ley de identidad de género beneficiará a más de 700 personas trans connacionales mexicanes en el sur”, declararon el pasado 1 de febrero en la página de Facebook de la organización liderada por Li Ann.

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«Hay que respetar, amar y proteger a nuestras comunidades indígenas

Así se viste Li Ann: Una pollera larga hasta los talones, con franjas de color celeste, rosa y blanca.

Una pollera acampanada y amplia que Li Ann sostiene con sus brazos extendidos y se abre como una bandera, la bandera del orgullo transgénero.

La pollera contrasta con el rojo fuego de la blusa bordada con símbolos de la historia de su pueblo indígena.

El pelo negro suelto o recogido casi siempre lo lleva acompañado de una trenza de tela de dos colores: rosa y celeste.

Los ojos negros delineados, las pestañas alargadas con el rimmel, aros con piedras, collares largos.

“Me gusta mucho vestirme con mi ropa tradicional porque siempre usan este vestuario por ser el día de la tradición o por respeto a Frida Kahlo. Entonces yo ahí transgredo y digo ‘No, sabés qué, no solamente ellas se merecen el respeto’.

«Hay que respetar, amar y proteger a nuestras comunidades indígenas”, dice Li Ann y continúa “porque aquellas personas que nos vestimos así, aún todavía en el siglo XXI, seguimos siendo atacadas. Y si eres parte de eso, atrévete a ser la resistencia”.

La infancia de Li Ann

Li Ann Estrella tenía dos muñecas cuando era niña.Vivía junto a sus papás y hermanos en un pueblito remoto entre las fronteras de los estados de Veracruz y Oaxaca, en México.

Y hablaba en su casa dos lenguas: el español y el dialecto indígena Chinanteco de Lalana, una lengua que hoy cuenta con 140.000 hablantes en esa zona del mundo y del que ella tomó su nombre indígena: Li Ann.

Pero volvamos a las muñecas. En el rancho había una especie de altillo y allí jugaba con sus barbies sin que nadie supiera.

Tenía una vida pública en donde era un nene que se esforzaba en el campo con su papá o se mostraba valiente en la escuela rural.

Pero su vida privada transcurría en el altillo, donde se pasaba horas escondida hablando con las barbies.

“Les preguntaba por qué no podía ser como ellas, usar esos vestidos, pintarme y bailar”, cuenta Li Ann en nuestra entrevista vía zoom. Nadie sabía sobre esto.

La invisibilización y negación de las niñeces trans abren el camino al rechazo y la discriminación desde la primera infancia.

Niños y niñas trans no son reconocidos por su género autopercibido

En muchos lugares de México, en gran parte de América Latina y también en Estados Unidos, los niños y niñas trans no son reconocidos por su género autopercibido.

Actualmente, y según los datos del Instituto Nacional Electoral de México, se calcula que las infancias trans en este país representan del 1.4% al 2.0% de la población infantil: 80 mil niños y niñas.

Li Ann supo desde una edad muy temprana que era diferente y aprendió a moverse de una forma en que casi no pudiera ser notada.

Pero no había caso, su voz bendecida -como le dice ella- siempre la delataba. Fue discriminada y acosada en la escuela rural y por sus propios familiares.

Su historia no es única: se repite en miles de niñeces trans en todo el mundo y lleva, como a Li Ann, a una expulsión temprana del hogar. Ella dejó su casa a los 14 años.

La familia de Li Ann, en ese entonces, era cristiana evangelista. De raíces indígenas y afro, se habían volcado al cristianismo con la llegada de los misioneros a su pueblo.

Sus padres son campesinos y no pudieron aceptar por ese entonces la identidad de su hija.

La expulsión de su casa la llevó a vivir situaciones de violencia extrema: fue empujada de un puente, fue apuñalada, fue atacada por un grupo de hombres.

Violencia y el odio en los dos países

Li Ann vivió el abuso, la violencia y el odio en los dos países.

En Ciudad de México fue encerrada contra su voluntad por un hombre que había prometido ayudarle.

Tenía 17 años. Cuando logró escapar, una mujer en Cancún le ofreció un trabajo en Estados Unidos: pero cuando llegó fue víctima de trata de personas y pasó una año encerrada contra su voluntad en un prostíbulo de Texas.

Según los datos Observatorio de Personas Trans Asesinadas (TMM, por sus siglas en inglés) el año paso fue el que registró mayor número de muertes de personas trans y género-diversas: 375.

Esa cifra representa casi un 10% más que el año anterior. Estados Unidos es el tercer país con mayor cantidad de asesinatos a personas trans (53) y México el segundo (65).

Li Ann y su destino en Estados Unidos

Tras escapar del prostíbulo, Li Ann regresó a México. Pero al poco tiempo cruzó otra vez la frontera para escapar de la transviolencia en México.

No tenía documentos ni experiencia pero fue contratada en una fábrica de Mississippi.

“Entonces me accidenté esta mano”, dice Li Ann mientras levanta la mano derecha del otro lado de la plataforma virtual por la que hablamos.

“Yo no podía hacer nada más en la fábrica, me echaron y volví al trabajo sexual, otra vez caí a lo mismo de México, para sobrevivir”, agregó.

Trabajadoras sexuales

La prostitución como forma de supervivencia para las personas trans es una de las pocas salidas que muchas encuentran.

Es un trabajo peligroso: el 58% de las personas trans asesinadas cuya profesión se conocía eran trabajadoras sexuales.

Tras varias vueltas en su vida, Li Ann llegó a Atlanta. Escapaba de una relación violenta y de la prostitución.

Había escuchado sobre un casting para presentar su show: su sueño siempre había sido ser una artista.

Pero no encontró trabajo ni casting que la aceptara y terminó viviendo en la calle. Una noche la detuvieron. Y ese fue el comienzo de la historia que siguió en su vida.

Li Ann pasó un año detenida en cárceles de ICE. Todo ese tiempo estuvo aislada porque, en esa época (2012), las prisiones no tenían un protocolo para mujeres trans.

“Supuestamente nos aislaban para que no sufriéramos violencia, para asegurarse de que estuviéramos bien, pero en realidad nos estaban causando daños mentales y emocionales”, dice Li Ann sobre su época en el centro de detención de la ciudad de Atlanta, el del condado de Irwin, y el centro Stewart.

Cuando salió estaba segura de lo que iba a hacer: quería ayudar a mujeres como ella.

Capacitación en defensa y los derechos de las personas trans

Li Ann estaba libre pero con un caso de inmigración pendiente sobre ella.

Comenzó a estudiar y capacitarse en la defensa y los derechos de las personas trans.

Fue voluntaria en muchas organizaciones de derechos humanos y encontró, por primera vez, asistencia legal con Immigrant Equality y con abogados pro bono del bufete de abogados Kilpatrick en Atlanta.

Presentó una petición de asilo que le fue negada tres veces por el juez Dan Trimble, conocido por su intransigencia en la Corte de Inmigración de Estados Unidos: una tasa de denegación de asilo a inmigrantes del 95,8%, según Transactional Records Clearinghouse.

Mientras luchaba por su caso, la figura de Li Ann en la comunidad trans crecía: fue la mariscal del orgullo para Atlanta en 2017 y se pintó un mural en honor ella y su lucha en la ciudad.

Community Estrella

En 2018, finalmente consiguió el asilo político en Estados Unidos. Y fundó su propia organización: Se llama Community Estrella y se llama así porque las cinco fundadoras, cuenta Li Ann, querían brillar.

Dos de ellas murieron y una fue deportada. Pero la organización sigue en pie y hoy cuenta con una casa refugio para mujeres trans, programas de transición, charlas y abogacía comunitaria y política.

“Nuestra misión es defender, organizar y empoderar a la comunidad trans y género no conforme. Nuestra visión es forjar futuros líderes y mejores personas para tener una vida justa, digna y equitativa en nuestro espacio cotidiano, sin discriminación, criminalización, persecusión y asesinatos hacia nuestra comunidad”, recuerda Li Ann.

La organización da apoyo a unas 250 personas y ha sido clave en el proceso de lucha para que las mujeres trans mexicanas puedan ser reconocidas por su género y nombre por los consulados mexicanos.

Emprendedor y cofundador de Enlace Latino NC. Periodista argentino con más de 20 premios nacionales de periodismo por la Asociación Nacional de Publicaciones Hispanas de los Estados Unidos (NAHP).

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