Para David Jones, un votante de Snow Hill, en el condado rural de Greene en Carolina del Norte, completar su papeleta frente a la mesa de su casa y depositarla en el correo ha sido un ritual en cada elección presidencial, general o local desde 2008.
Pero mientras el estado se encamina a las elecciones de medio término del 3 de noviembre, Jones dice que mantenerse al día con las cambiantes exigencias para votar por correo se ha vuelto cada vez más complicado.
“Personalmente no he tenido problemas porque soy muy cuidadoso al leer todas las instrucciones y seguirlas muy, muy cuidadosamente”, dijo Jones, de 75 años, al describir su experiencia durante casi dos décadas.
“Pero las autoridades que prescriben las reglas no lo hacen fácil. Se genera una sobrecarga de información y no sabes en quién confiar ni a quién creer. Es una auténtica bola de confusión”, agregó en entrevista con Enlace Latino NC.
Relacionado: Disminuyen las solicitudes de voto por correo en Carolina del Norte: ¿por qué?
Preocupaciones y advertencias
La preocupación de Jones surge en momentos en que la mayoría republicana de la Junta Estatal de Elecciones de Carolina del Norte (NCSBE, por sus siglas en inglés) ha modificado las guías para que las juntas de los condados procesen el voto por correo mediante dos memorándums sobre las deficiencias y la entrega de las boletas por correo.
Los cambios fueron aprobados el 4 de septiembre, el mismo día en que comenzaron a enviarse las papeletas por correo.
La mayoría republicana de la Junta sostiene que los cambios buscan alinear los procedimientos con la ley estatal y aplicar criterios uniformes en los 100 condados.
Por ejemplo, a diferencia de elecciones anteriores, todas las juntas deben catalogar cualquier sobre interior sin sellar como un defecto no subsanable, anular la boleta y emitir una nueva.
Sus críticos advierten que las nuevas exigencias pueden aumentar el riesgo de que votantes elegibles tengan que reemplazar sus papeletas o corregir problemas a contrarreloj.
Los cambios afectan, además, una modalidad con una marcada diferencia partidista.
El análisis hecho por Enlace Latino NC usando los datos de la NCSBE muestra que los demócratas emitieron más votos por correo que los republicanos en las elecciones generales de 2022 y 2024. Esa brecha es aún mayor hasta ahora en 2026.
Los demócratas usan más el voto por correo que los republicanos
Los registros de historial electoral de la NCSBE muestran diferencias marcadas por afiliación partidista entre quienes han utilizado el voto por correo en elecciones recientes.
En las elecciones de medio término de 2022, de las 187,746 papeletas emitidas por correo, 82,960, o 44.19%, correspondieron a votantes demócratas; 69,046, o 36.78%, a votantes no afiliados; y 35,106, o 18.70%, a republicanos, según el análisis de Enlace Latino NC de los registros de historial electoral de la Junta.

Para las elecciones generales de 2024, el número de papeletas emitidas por correo aumentó a 298,076. Los votantes no afiliados representaron el grupo más numeroso, con 115,629 papeletas, o 38.79%; seguidos por los demócratas, con 103,759, o 34.81%. Los republicanos sometieron 76,097 votos por correo, o 25.53%.

Así, aunque los demócratas no fueron el grupo más numeroso entre quienes votaron por correo en 2024, sí emitieron más papeletas postales que los republicanos tanto en 2022 como en 2024.
Esa diferencia se ha acentuado hasta ahora en el ciclo actual.
Para las elecciones de medio término de 2026, los datos oficiales al 24 de septiembre muestran que, de las 10,330 papeletas de voto por correo procesadas hasta esa fecha, los demócratas representaban el 47.24%, con 4,880 votos. Los no afiliados, el 37.56%, con 3,880; y los republicanos, el 14.96%, con 1,545 votos.
Los datos representan una fotografía temprana de la elección y la distribución partidista puede cambiar a medida que avance el ciclo.
Qué cambia para las papeletas por correo
Las nuevas directivas modifican la forma en que las juntas electorales de los 100 condados deben manejar determinadas papeletas de voto ausente cuando son devueltas.
Uno de los cambios afecta a las papeletas que llegan con el sobre interior sin sellar.
Bajo las nuevas instrucciones, esas papeletas deben ser anuladas y el condado debe emitir una nueva al votante.
Otro, afecta a quién puede entregar personalmente una papeleta. Un votante puede pedir a un pariente cercano o tutor legal que la entregue en su nombre. Mientras que una persona con discapacidad que necesite asistencia puede escoger a otra persona.
Pero si funcionarios electorales tienen conocimiento directo de que la papeleta fue entregada por una persona no autorizada, esta puede ser anulada y el votante tendría que emitir una nueva.
Un tercer cambio elimina la prohibición explícita que existía sobre la verificación de firmas y requiere que el personal de los condados revise la firma en la solicitud para confirmar que corresponda al nombre del votante registrado.

La mayoría republicana de la NCSBE defiende las nuevas directivas como medidas necesarias para alinear los procedimientos administrativos con la ley estatal y garantizar un tratamiento uniforme de los votos.
Defienden nuevas directrices
Angela Hawkins, integrante republicana de la Junta, sostuvo durante la reunión de la Junta el 4 de septiembre que exigir que la papeleta esté sellada en el sobre correspondiente no fue una decisión de la Junta, sino un requisito establecido por la Asamblea General.
“Nosotros no hacemos la ley aquí. Nuestro trabajo es ponerla en un formato que nuestros condados, nuestros directores, nuestro personal en todo el estado y los ciudadanos puedan entender”, dijo Hawkins.
Por su parte, Siobhan O’Duffy Millen, integrante demócrata de la Junta, cuestionó durante la misma reunión que los cambios fueran meramente administrativos.
“Esto sí afecta al votante”, dijo Millen. “Puede que no le afecte mientras la llena, pero afecta si su papeleta cuenta”.

Demanda federal
La decisión de la Junta llegó rápidamente a los tribunales. El 22 de septiembre, North Carolina Alliance for Retired Americans, North Carolina Asian Americans Together y Down Home North Carolina, junto con las votantes Raquel Nelson y Vaeme Afokpa, presentaron una demanda en el Tribunal de Distrito de Estados Unidos para el Distrito Medio de Carolina del Norte.
Los demandantes sostienen que las nuevas políticas pueden invalidar las papeletas por errores técnicos que no tienen relación con la elegibilidad del elector.
Además, alegan que parte del procedimiento viola la llamada Disposición de Materialidad de la Ley de Derechos Civiles de 1964 y las garantías constitucionales de debido proceso y protección igualitaria.
La demanda pide a un juez federal que bloquee las políticas para las elecciones de 2026 y posteriores.
Las firmas bajo la lupa
Una de las disputas se concentra en cómo deben examinarse las firmas.
El memorando de la Junta establece que, si existe una firma del votante, los funcionarios deben revisar si corresponde al nombre de la persona a quien fue asignada la solicitud.
También indica que una firma ilegible no constituye por sí sola una deficiencia. Salvo evidencia clara en contrario, los funcionarios deben presumir que la firma pertenece al votante.
Los demandantes, sin embargo, argumentan que las nuevas instrucciones permiten un grado de revisión que antes estaba expresamente restringido.
Asimismo, que no ofrecen estándares suficientemente claros para garantizar que los 100 condados traten las firmas de la misma manera.
Patrick Gannon, el director de información de la NCSBE respondió a Enlace Latino NC que, por tratarse de un litigio pendiente, generalmente no realizan comentarios sobre el caso.
Preocupación por votantes mayores
Los demandantes sostienen que determinados votantes pueden enfrentar mayores dificultades con los nuevos procedimientos, entre ellos adultos mayores y personas con discapacidad.
“Los votantes con discapacidad y los votantes mayores tienen más probabilidades de utilizar el voto por correo porque es menos probable que puedan, o quieran, acudir a un centro de votación”, dijo Harris Klein, abogada sénior de derechos de voto de Southern Coalition for Social Justice, a Enlace Latino NC.
Organizaciones participantes en el litigio también sostienen que instrucciones complejas pueden generar dificultades adicionales para algunos de estos votantes.
Inquietud en los votantes jóvenes
Al grupo de votantes mayores y con discapacidad, se suman los jóvenes como Raquel Nelson, una estudiante universitaria de 19 años en Greensboro quien carece de vehículo propio.
Según la demanda, Nelson depende del voto por correo debido a sus horarios académicos y dificultades de transporte.
Una preocupación similar expresa Vaeme Afokpa, residente del condado de Durham, de 41 años y madre de familia, que trabaja como líder de participación internacional.
Debido a sus frecuentes viajes laborales y responsabilidades de cuidado infantil, Afokpa planificaba votar por correo.
Temor por despliegue de ICE
Klein dijo que Southern Coalition for Social Justice también tiene especial preocupación este año por votantes latinos.
Según la abogada, la organización ha escuchado de personas este año que prefieren votar por correo en lugar de acudir a un centro de votación debido al contexto actual de aplicación de las leyes migratorias, incluyendo temores de despliegues de ICE cerca de los centros de votación.
La ley federal prohíbe la presencia de fuerzas del orden en los lugares de votación y las directivas estatales lo desaconsejan para evitar la percepción de vigilancia.
Sin embargo, la inquietud persiste luego de que el presidente Trump no descartara recurrir a la Guardia Nacional o a ICE si fuera “necesario” para garantizar “elecciones honestas”.
La abogada también señaló que la complejidad de las instrucciones puede representar una dificultad adicional para algunos votantes cuyo primer idioma no es el inglés.
“Las instrucciones del voto ausente por correo deben seguirse exactamente para asegurar que la papeleta sea contabilizada”, dijo Harris Klein.
“Las personas que hablan inglés como segundo idioma podrían tener más dificultades con eso que otras”, señaló.
Southern Coalition for Social Justice recomienda a quienes necesiten asistencia lingüística recurrir a organizaciones de protección electoral.
También a llamar a la línea no partidista 1-888-OUR-VOTE, que puede conectar a los votantes con asistencia en español.
La Junta Electoral recomienda leer cuidadosamente las instrucciones, devolver la papeleta con suficiente anticipación y utilizar BallotTrax para seguir su recorrido.
Quien solicite una papeleta por correo pero no la devuelva puede votar en persona durante la votación anticipada o el día de las elecciones.
Para Jones, sin embargo, la preocupación va más allá de completar correctamente un formulario. Él cuestiona la erosión de la confianza básica entre las instituciones y la ciudadanía.
“Hace que el proceso resulte un poco intimidante para algunas personas”, dijo Jones. “Genera ansiedad en algunos votantes y hace que se sientan inseguros en el proceso”, concluyó.

