A poco más de un año del paso del huracán Helene, el condado de Buncombe vuelve a enfrentar una crisis que pone en riesgo el acceso a los alimentos.

Desde el 1 de noviembre, más de 29.000 residentes dejarán de recibir temporalmente los beneficios del Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP), suspendidos por orden del Departamento de Agricultura debido al cierre del gobierno federal.

El condado, uno de los más golpeados por la tormenta en el oeste del estado, activó esta semana un plan de emergencia que incluye una campaña de donación de alimentos en todas las bibliotecas para reforzar el sistema de ayuda alimentaria local junto a MANNA FoodBank y Bounty & Soul.

“Cualquier interrupción en la capacidad de las personas para acceder a alimentos es preocupante”, dijo David Sweat, director de Salud y Servicios Humanos del condado en conferencia de prensa.

“Mientras nuestra comunidad sigue recuperándose de Helene, sabemos que la inseguridad alimentaria ha aumentado”, sostuvo.

En comunidades como Swannanoa, una de las más afectadas por las inundaciones, el único supermercado del área —Ingles Market— y el único Dollar General aún permanecen cerrados desde la tormenta, lo que ha dejado a cientos de familias con opciones limitadas para acceder a alimentos.

Un problema que crece desde Helene

Según el CASPER survey, una encuesta de salud pública realizada este verano por el Departamento de Salud del condado, más de la mitad de los hogares manifestaron ansiedad ante la posibilidad de otro desastre, y el 7% señaló que no tener suficiente comida sigue siendo una preocupación constante desde la tormenta.

En ese contexto, la pausa de los beneficios SNAP representa un nuevo golpe para familias que ya enfrentan altos costos de vida y dificultades para acceder a alimentos frescos.

“Buncombe tiene uno de los costos de vida más altos del estado, y eso hace que los problemas de seguridad alimentaria sean aún más difíciles, incluso en los mejores tiempos”, señaló Sweat.

El condado calcula que los programas SNAP y WIC inyectan cerca de 13 millones de dólares mensuales a la economía local.

La interrupción de esos fondos, sumada al cese de 838.000 dólares semanales en ingresos federales para personal de salud y servicios humanos, reducirá la actividad económica justo cuando los esfuerzos de reconstrucción siguen en marcha.

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Las organizaciones, al límite

La pausa federal llega cuando las organizaciones comunitarias trabajan al máximo de su capacidad.

La organización Bounty & Soul, con sede en Swannanoa, duplicó su alcance desde el huracán Helene. “Antes de Helene atendíamos a unas 13,500 personas por mes. Ahora estamos sirviendo a más de 26,000”, explicó Paula Sellars, subdirectora de la organización en la conferencia de prensa.

“Si apenas el 25% de los beneficiarios de SNAP comienzan a acudir a nuestros mercados, veríamos otro aumento inmediato de la demanda. Vamos a necesitar apoyo financiero y nuevas alianzas para sostenernos”, agregóR.

En tanto MANNA FoodBank, que abastece a 16 condados del oeste del estado, también reportó un aumento abrupto.

“Con el cierre federal, hemos pasado de servir 135.000 a 195.000 visitas mensuales a nuestras despensas de alimentos”, indicó Micah Chrisman, vocero de la organización.

“Sabemos que la necesidad va a crecer cuando los beneficios de SNAP se detengan, por eso ya usamos fondos de emergencia para comprar alimentos básicos y aumentar el personal de nuestra línea de ayuda alimentaria:”, finalizó.

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Conferencia de prensa del condado de Buncombe, que intenta contener la crisis alimentaria con una campaña de donación tras la pausa de SNAP. Con más de 29 mil residentes sin asistencia alimentaria y una economía local en recuperación, el condado coordina esfuerzos para sostener a las familias más afectadas.

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Una respuesta local ante la incertidumbre

Para mitigar el impacto inmediato, el condado de Buncombe lanzó una campaña de donación en sus doce bibliotecas públicas, en colaboración con MANNA FoodBank.

A partir del viernes 31 de octubre, los residentes podrán donar alimentos no perecederos —como arroz, frijoles, verduras enlatadas, leche en cartón, proteínas en lata, y fórmula infantil— en los puntos de recolección instalados dentro de cada biblioteca del sistema público del condado.

Las donaciones se aceptarán durante el horario regular de atención, de lunes a viernes entre las 8 a.m. y las 5 p.m., y serán distribuidas por MANNA entre las despensas y socios comunitarios de la región.

“Estamos intentando aumentar el flujo de alimentos hacia el sistema de bancos y despensas locales”, explicó Sweat, al anunciar la campaña, que busca mantener los estantes abastecidos mientras se prolongue el cierre federal.

También informó que la Oficina de Servicios Económicos del Departamento de Salud y Servicios Humanos del condado, ubicada en 40 Coxe Avenue, en Asheville, permanece abierta y con personal disponible para recibir solicitudes de asistencia.

Aunque los fondos federales estén suspendidos, el equipo continúa procesando casos y renovaciones para evitar interrupciones una vez que el financiamiento sea restablecido.

“Estamos comprometidos a seguir encontrando maneras de mitigar los impactos de esta interrupción en nuestra comunidad”, afirmó Sweat al cierre de la conferencia.

Después de la tormenta

Hace un año, el huracán Helene golpeó al oeste de Carolina del Norte. La comunidad latina respondió con algo más fuerte que la tormenta: solidaridad.

🎧 En este episodio, conoce cómo las organizaciones latinas transformaron la crisis en resiliencia.

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Patricia Serrano es una periodista bilingüe radicada en Asheville y miembro de Report for America. Cubre temas migratorios, políticos y sociales en el oeste de Carolina del Norte para Enlace Latino NC,...

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