José Palma ha vivido más de la mitad de su vida en Estados Unidos. Tiene cuatro hijos ciudadanos y 25 años cumpliendo con los requisitos del Estatus de Protección Temporal (TPS, por sus siglas en inglés). Un beneficio migratorio que terminaría el 9 de septiembre.
“Es aquí donde hemos desarrollado nuestras vidas. Es aquí donde nosotros pertenecemos”, dijo Palma, coordinador nacional de la Alianza Nacional TPS, a Enlace Latino NC.
El 9 de septiembre vence la designación vigente de TPS para los salvadoreños. Por ley, el gobierno debía anunciar su decisión (extender, terminar o no decidir) con 60 días de antelación a esa fecha. Pero ese plazo venció sin que hubiera ningún anuncio oficial.
Si el gobierno no toma una decisión a tiempo, la ley establece que la protección se extiende automáticamente por seis meses. Sin embargo, una alerta publicada por USCIS el 12 de agosto indica que la designación y sus beneficios terminan en esa fecha, sin mencionar esa extensión automática.
Más de 170,000 inmigrantes salvadoreños en Estados Unidos se verán perjudicados.
“No es la primera vez que nos tienen aquí hasta el último momento”, explicó Ana Miriam Carpio Vázquez, fundadora de Unisal, organización con sede en Charlotte que trabaja con la comunidad salvadoreña de Carolina del Norte.
¿Quiénes son los salvadoreños con TPS?
El TPS es una protección migratoria que Estados Unidos otorga a personas de un país que atraviesa una guerra, un desastre natural u otra crisis grave, y que les impide regresar de forma segura. Mientras dura la designación, quienes la tienen no pueden ser deportados y pueden trabajar legalmente en el país.
El Salvador la recibió en 2001, tras dos terremotos que dejaron al país en ruinas. En ese momento, cerca de 400,000 salvadoreños calificaron para el programa.
Desde entonces, el gobierno ha extendido la protección once veces, en períodos de entre 12 y 18 meses. Solo una vez intentó terminarla: en 2018, la primera administración de Donald Trumo anunció la finalización. Pero la decisión nunca se aplicó porque un juez federal la bloqueó ese mismo año, en el caso Ramos v. Nielsen, y el estatus se mantuvo vigente hasta la siguiente extensión.
Con el paso de los años, la cifra de protegidos bajó por distintas razones: algunos ajustaron su estatus migratorio por otra vía, otros regresaron a El Salvador por su cuenta y otros perdieron el TPS o fueron deportados.
Actualmente, la Alianza Nacional TPS calcula que hay aproximadamente 170,000 personas que todavía siguen protegidas por ese estatus: todas ellas desde hace 25 años.
Una vida en Estados Unidos
Los hijos de Palma son todos nacidos en Estados Unidos: el más grande tiene 25 y el más chico 8 años. Su mujer también es de El Salvador, pero cuenta con residencia permanente. Ninguno de los dos se imagina, al menos hoy, la vida en otro lugar.
“Uno, después de décadas, lo que quiere es seguir teniendo la vida que ha tenido, y seguir luchando por alcanzar esos sueños que todavía no ha logrado”, afirmó Palma.
Y es que lo que está en juego este 9 de septiembre no es solamente la extensión o no de un trámite migratorio: es el cambio radical en la vida de miles de personas.
La incertidumbre se siente en la comunidad salvadoreña. En Asheville, los clientes de Pupusería Patty (el restaurante de comida salvadoreña más concurrido de la zona) se sienten preocupados. Algunos empezaron a preguntar por el TPS semanas antes de la fecha límite.
“Muchos decían que lo iban a extender”, contó Patty, dueña del restaurante, en conversación con Enlace Latino NC. Pero esa certeza se fue diluyendo. “Ahora no lo sabemos”, dijo. Y agregó que varios de sus clientes no sabían que la fecha estaba tan cerca.

El impacto económico
El fin del TPS no solo afecta a las familias que lo tienen. También llega a los lugares donde trabajan. “Muchas compañías están levantando la voz porque se están dando cuenta de que están perdiendo empleados que han estado con ellas por 10, por 20 años trabajando”, dijo Palma.
Carpio Vázquez describió una comunidad que echó raíces económicas más allá del empleo. “Estoy hablando de miles de familias que pagan impuestos, que tienen propiedades, que son dueños de negocios, que tienen empleados”, dijo.
En Carolina del Norte, esa comunidad se concentra en Charlotte, donde está el consulado salvadoreño, pero también ha crecido en Asheville y en Wilmington. En Durham y Raleigh la población salvadoreña es la segunda, después de la mexicana. Del otro lado de la frontera estatal, en Greenville, Carolina del Sur, la población salvadoreña también aumentó. Muchos llegaron de otros estados, compraron casas y abrieron negocios propios.
Palma agregó que el impacto también se sentiría en El Salvador, donde muchas familias dependen del dinero que envían sus parientes con TPS desde Estados Unidos.
El problema con el argumento de la temporalidad
Palma dice que el argumento se repite cada vez que se publica algo sobre el TPS. “La mayoría de las personas dice ‘temporal es temporal’ y lo dicen porque lo escuchan en la retórica antimigrante”, explicó.
Lo que ese argumento omite, según él, es cómo funciona el programa. La ley exige que, antes de cada renovación, el gobierno estudie las condiciones del país de origen.
Durante 25 años, esos estudios concluyeron que El Salvador no estaba en condiciones de recibir de vuelta a su gente. La última extensión, de enero de 2025, citó tormentas y lluvias intensas de 2023 y 2024 en zonas todavía afectadas por los terremotos de 2001.
También, según él, omite quiénes son hoy los beneficiarios. “No estamos hablando de José Palma, el que llegó joven”, dijo. “Estamos hablando de una persona que se ha preparado, ha contribuido aquí en los Estados Unidos y ha formado una familia”, sostuvo. “Ahora ya no se habla solamente de la persona con TPS, sino de cuatro ciudadanos estadounidenses que también serían afectados.”
La espera de una decisión
Mientras tanto, la espera sigue. Palma dice que la comunidad tiene que prepararse para cualquiera de los escenarios posibles, aunque ninguno esté confirmado.
“Hoy por hoy lo que queda es tratar de seguir trabajando para buscar una solución, tal vez a corto plazo, y al mismo tiempo seguir también trabajando para buscar una solución a largo plazo”, dijo.
En Charlotte, Carpio Vázquez, por su parte, cuenta que recibe llamadas todos los días de familias que le preguntan qué va a pasar. Ella se mantiene optimista y espera una extensión de 18 meses, como en las anteriores. “Yo tengo muchas esperanzas”, dijo. “Esperamos, como mínimo, eso.”
A pocos días del 9 de septiembre, el gobierno no ha emitido ninguna decisión que indique que el programa continúe. Al contrario, el 3 de septiembre, el Servicio de Inmigración y Ciudadanía de Estados Unidos envió un comunicado a los empleadores en el que recordaba que la protección finaliza este miércoles.
Beneficiarios del TPS
Según datos de la Alianza Nacional del TPS y de la organización Fwd.us, de los aproximadamente 170,000 salvadoreños que actualmente cuentan con esta protección migratoria, la mayoría se concentra en cinco estados: California, con 36,000 beneficiarios; Texas, con 28,000; Maryland, con 23,000; Nueva York, con 17,000; y Virginia, con 11,000. Estos cinco estados agrupan a más de la mitad de la población salvadoreña bajo el TPS.
Las cifras de salvadoreños con TPS en Carolina del Norte son inciertas. Aunque Unisal calcula al menos 10,000.
Como referencia más reciente sobre la presencia general del programa en el estado, cifras de marzo de 2025 de The National Immigration Forum ubican a Carolina del Norte con 32,420 beneficiarios de TPS en total, aunque esa cifra corresponde a personas de todas las nacionalidades que estaban protegidas por el programa —incluyendo Venezuela, Haití, Honduras y Ucrania— y no exclusivamente a salvadoreños.

