Las acusaciones contra personas no ciudadanas que votan en las elecciones de Estados Unidos se han vuelto cada vez más frecuentes durante el segundo mandato de Donald Trump. Sin embargo, no tienen base en datos reales, según el informe de la organización no partidista American Immigration Council.
El análisis, publicado el pasado 13 de agosto, revisó el registro de fraude electoral que mantiene la Heritage Foundation, el centro de estudios conservador que impulsa desde hace años reglas de votación más estrictas y que presenta ese registro como prueba de que las reformas son necesarias.
Al momento del estudio, la base reunía 1,619 casos de delitos relacionados con elecciones en todo el país. Pero solo 89 involucran a personas que votaron sin ser ciudadanas desde 2000.
Los otros 1,530 casos de fraude electoral que documenta la fundación fueron cometidos por ciudadanos estadounidenses.
Menos de un voto por cada millón
Entre 2000 y 2024 se realizaron siete elecciones presidenciales en Estados Unidos. Votaron entre 105 millones de personas, en 2000, y 158 millones, en 2020. Aun si esas 89 hubieran votado todas en la misma elección, serían menos de un voto por cada millón emitido.
“Los casos de fraude electoral flagrante cometido por no ciudadanos son excepcionalmente raros, al punto de ser una nulidad estadística”, dice el informe.
El informe cita un caso reciente. En agosto de este año, una auditoría en Michigan terminó con cargos contra cinco personas por votar sin ser ciudadanas. Tres tenían tarjeta de residencia permanente. Las otras dos, un estatus legal temporal. Ninguna era indocumentada.
En la mayoría de los casos que documenta el análisis se repite la misma secuencia: una persona con papeles en regla se inscribe en una oficina pública, vota, y años después se entera de que cometió un delito.

Errores más que fraude
En Carolina del Norte hay un antecedente de no ciudadanos que votaron en una elección. Fue en la carrera presidencia de 2016. Tras la votación, fiscales estatales revisaron los padrones y presentaron cargos contra 19 personas por votar sin ser ciudadanas, según se destaca en otro análisis del American Immigration Council.
Pero casi todas eran residentes permanentes.
Uno de los acusados ya había aprobado su examen de ciudadanía, pero se quedó fuera de la ceremonia de juramento porque el salón estaba lleno. Según este informe, el hombre creyó que el trámite estaba completo.
Otra era una mujer de 70 años, originaria de Corea del Sur, a quien un miembro de su iglesia animó a votar. Presentó su tarjeta de residencia permanente como identificación en el centro de votación y nadie la detuvo. Casi todos se declararon culpables de delitos menores y pagaron multas de menos de 1,000 dólares.
Casi siempre son residentes legales
Otros casos se remontan a 2002. Ese año el gobierno federal procesó a 15 residentes permanentes en Florida por votación ilegal. En 11 de esos 15 casos, los acusados admitieron haber votado, pero dijeron que no sabían que estaba prohibido o que alguien les había asegurado que podían hacerlo.
Los casos de inmigrantes indocumentados son todavía más escasos: 16 de los 89 que documenta Heritage. Casi todos correspondían a personas que vivían con una identidad falsa como ciudadanos estadounidenses, con documentos falsificados o robados.
“En cada caso, en el momento de votar, el gobierno no tenía razones para no creer que la persona era ciudadana estadounidense, porque tenía los documentos que lo probaban”, dice el informe. Ni una identificación con foto ni una verificación previa de ciudadanía habrían impedido esos votos.
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Los errores oficiales
El American Immigration Council encontró al menos 19 condenas que no están en la base de datos de Heritage: 16 fueron contra residentes permanentes.
Entre ellas, según un reportaje de Reuters citado en el informe, está el caso de una abuela panameña que llegó legalmente al país en 1973. En 2016, la inscribieron para votar aunque había mostrado una licencia de conducir que decía que no era ciudadana.
Según demuestra este estudio, no es un caso aislado. Varias personas del quedaron inscritas después de avisarle a un funcionario que no eran ciudadanas.
El caso más grande sucedió en Nueva Jersey, cuando una falla de software inscribió a más de 6,600 personas que habían marcado la casilla donde declaraban no ser ciudadanas, según la emisora pública WHYY, citada en el informe. Las autoridades del estado dicen que menos de 400 llegaron a votar. Y que no se sabe cuántas ya se habían naturalizado.
Los sistemas que el gobierno usa para encontrar estos casos también se equivocan. El programa SAVE, del Departamento de Seguridad Nacional, señala como sospechosas a personas que sí pueden votar. En Texas marcó por error a ciudadanos estadounidenses. En Misuri, el 35% de las señaladas ya se habían hecho ciudadanas cuando votaron.

