La mañana del 20 de febrero se tornó caótica en el hogar de Keily Chinchilla, cuando agentes de ICE irrumpieron violentamente y armados en su apartamento, ubicado al este de Charlotte. En el lugar se encontraban sus hijos de 20, 17, 9 y 8 años. Chinchilla, en ese momento, se encontraba trabajando en una obra de construcción.
Allison Bustillo, su hija de de 20 años, estaba al cuidado de sus hermanitos menores, cuando observó por la ventana que llegaban varios agentes del ICE y otras agencias. Rápido se encerró en la habitación con sus tres hermanos.
La joven logró llamar a su mamá para avisarle que el ICE estaba llegando, pero después de unos segundos la llamada se interrumpió tras escucharse un fuerte estruendo.
“Los agentes no tocaron, sino que de un golpe tiraron la puerta y entraron a nuestro apartamento con armas de alto calibre, eso aterrorizó a mis hijos, fue algo horrible”, contó Keily a Enlace Latino NC.
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Buscaban a otra persona
Keily, de origen hondureño, salió de su trabajo inmediatamente y a la vez recibió una llamada donde un agente del ICE diciéndole que requerían que llegara a su casa para identificar a una persona que buscaban.
“Buscaban a un señor al que le alquilé una habitación el año pasado, cuando me quedé sin trabajo, tuve que hacerlo para solventar los gastos”, dijo la madre hondureña.
Sin embargo, por no poder mostrar documentos de este país, Keily, su hija Allison, y su hijo Hanzel Bustillo, de 17 años, terminaron detenidos por los agentes migratorios.
Sus hijos menores nacidos en este país, Noah, de 9 años, quien sufre autismo severo, y el menor Alan, de 8 años, quedaron al cuidado de otros familiares.
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Solo Allison fue enviada a Georgia
Aunque después de algunos días Keily y su hijo fueron dejados en libertad luego de estar custodiados en la habitación de un hotel Hilton en Charlotte, le dijeron que Allison, por ser adulta, seguiría detenida. Posteriormente fue trasladada a un centro de detención en Georgia, donde permanece desde el 26 de febrero.
“Ella ha sido mi mano derecha, me ayudaba con el cuidado de sus hermanitos, ha sido una niña muy dulce, y dedicada a sus estudios”, contó Keily a Enlace Latino NC.
Allison se ha distinguido por ser una joven luchadora que pese a su estatus migratorio y sufrir escoliosis, se graduó como asistente de enfermería del Cleveland Community College. Ganó una beca de $60,000 para seguir sus estudios en la Universidad Garner Webb en Carolina del Norte, que no ha podido aprovechar debido a su estatus migratorio.
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Petición a senador y recaudación de fondos
Desde la detención de su hija, Keily ha emprendido una batalla para liberarla de la custodia del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE), en el Centro de Detención Stewart, en Lumpkin (Georgia).
La madre inició una petición en la plataforma Change.org, que ya cuenta con 755 firmas, y está dirigida al senador demócrata de Georgia, Jon Ossoff, para que abogue a su favor ante las autoridades migratorias.
También inició una campaña de recaudación de fondos en la plataforma de Gofundme, para pagar la representación legal que su hija necesita. La campaña ha conseguido el apoyo de 241 donantes, con la meta de conseguir al menos $10,000. Además, creó un video donde cuenta la situación que atraviesa su hija y su familia, desde la “visita” del ICE a su hogar.
Joven luchadora, buena estudiante y compasiva
Los mensajes escritos en las dos plataformas dicen de la joven lo siguiente: “Allison llegó a los Estados Unidos a los 8 años con su madre y hermanos, huyendo del peligro en Honduras”.
“A pesar de crecer indocumentada debido a la cancelación del programa DACA, Allison se destacó en la escuela, se graduó como asistente de enfermería y obtuvo una beca de $60,000 para asistir a la Universidad Gardner-Webb en Carolina del Norte”, se lee en las dos plataformas.

“Estaba construyendo una vida dedicada a ayudar a los demás, hasta que ICE se la arrebató. Esta petición es personal y urgente”, sigue el mensaje.
“Allison no tiene antecedentes penales. Fue secuestrada durante una operación de confusión de identidad y ahora ha estado separada de su familia durante más de 3 meses. Conocida por su compasión, trabajó en hogares de ancianos, brindando atención esencial a los ancianos, y desempeña un papel clave en la crianza de sus hermanos menores, uno de los cuales es autista”, destaca el mensaje.
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No le quieren dar fianza
El caso de Allison Bustillo es complicado, porque, aunque Keily contrató los servicios del abogado de inmigración, Marty Rosenbluth, conocido por llevar y ganar algunos casos notorios de inmigrantes que llegan a los centros de detención en Georgia, no se ha logrado que le den una fianza.
“Estamos buscando que le den una fianza, pero han cancelado tres veces la audiencia. La jueza dice que no tiene jurisdicción sobre su caso porque ella entró legalmente al país. Aunque el abogado dice que el parole fue aceptado, ICE no la ha querido liberar”, señala la madre.
Temen por la salud de Allison
Keily manifiesta que le preocupa mucho la salud física y mental de su hija, debido a la mala alimentación y las condiciones inhumanas del reclusorio federal.
“Ella está sufriendo de ansiedad, y como no ha sido tratada de su escoliosis se ha enfermado más. Dice que la gente se muere, que las mujeres pierden sus bebés y no reciben tratamiento médico. Me dijo que siente que le pasa algo en su estómago, porque está sangrando”, indicó la hondureña.
Con esperanza para seguir luchando por permanecer en el país
Luego de casi tres meses de esta batalla legal por la libertad de Allison, su madre guarda la esperanza de volverla a tener junto a ella.
“Espero que mi hija tenga la oportunidad de quedarse en este país, ella es más de aquí, pues no conoce nada de Honduras, aquí tiene todo, su familia, su futuro”, expresó la madre.
Ella por su parte, también enfrenta su propia batalla legal, porque, aunque fue dejada en libertad condicional junto a su hijo de 17 años, debe usar un grillete y eligió seguir en este país.
“Luego que nos detuvieron, estando en la oficina del ICE en Tyvola, nos hicieron la entrevista de miedo creíble, y me dijeron que la única solución para nosotros era irnos deportados para México, y que nos daban los pasajes”, contó Keily.
De acuerdo con Keily, ella no quiso aceptar esa solución y les argumentó que debido a que tiene dos hijos nacidos en este país, y uno de ellos con autismo, y por tener más de 10 años en el país, quería quedarse para pelear su caso.



