La organización de trabajadores agrícolas El Futuro es Nuestro celebró el 12 de diciembre el fin de la temporada, un evento dedicado a reconocer el esfuerzo de los trabajadores del campo y sus aliados.
Durante la actividad en Durham, las organizadoras María Mejía y Leticia Zavala destacaron tanto los logros obtenidos gracias a la organización comunitaria como los retos que continúan afectando a los trabajadores agrícolas.
“Este día de hoy lo estamos dedicando a todos los que nos han acompañado en este camino durante este año”, dijo Zavala a Enlace Latino NC.
“Hay mucha gente de la comunidad que nos apoya: son choferes, hacen donaciones, nos mandan comida. Hoy también queremos darles las gracias a todos los que han estado con nosotros y darles un reporte de todo lo que se logró gracias a su ayuda”, añadió.
El Futuro es Nuestro es una organización de trabajadores migrantes y agrícolas en Carolina del Norte que lucha por derechos laborales.
Logros de la temporada
La organización celebró importantes avances en su trabajo de defensa de los trabajadores agrícolas durante la temporada, entre ellos:
- 100 mil dólares recuperados en salarios robados
- 44 condados alcanzados
- Más de 200 campos visitados
- Más de 4 mil trabajadores agrícolas visitados

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Un año de retos para los trabajadores del campo
Durante la temporada, los trabajadores agrícolas enfrentaron un aumento en la vigilancia policial y la presencia del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, en inglés), dijo Zavala.
También documentó faltas a los derechos laborales, ausencia de protecciones contra golpes de calor y discriminación laboral, especialmente hacia mujeres.
“En Farm Park tuvimos nuevamente a tres mujeres que estaban trabajando clasificando batatas. Pero vimos discriminación: como no accedían a las insinuaciones sexuales que el supervisor les hacía, las ponían en los trabajos más pesados y difíciles”, contó Zavala.
Además, dijo que tuvieron restricciones por parte de algunos productores para impedir el acceso de organizaciones comunitarias a los campamentos laborales.
En el condado de Rowan, un productor llamó al alguacil para desalojar a defensores de derechos laborales. Esto explicaron que derivó en una queja legal con el acompañamiento de la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU, en inglés).
“Los trabajadores tienen derechos como inquilinos y nadie debería decidir quién puede visitarlos”, afirmó Zavala.
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Recortes salariales y creciente incertidumbre
Otro de los golpes más fuertes fue la reducción del salario para los trabajadores con visa H-2A en Carolina del Norte.
El salario mínimo bajará de $16.16 a $12.78 por hora. Además los productores podrán descontar renta del sueldo en aproximadamente un 30% si el empleador ofrece vivienda, según la norma federal.
“Todo es incierto. Estamos esperando a que llegue el momento, con los compañeros haciendo cuentas para saber si vale o no vale la pena el sacrificio”, explicó Mejia a Enlace Latino NC.
Ante este panorama, la organización realizará trabajo comunitario y educativo para preparar a los trabajadores sobre sus derechos y las posibles acciones colectivas.

Muertes, accidentes y negligencia en el campo
La temporada también estuvo marcada por tragedias laborales.
En Barnes Farming & Farm Park, propiedad de Johny Barnes, esposo de la senadora estatal Lisa Barnes, un trabajador murió en 2023 por agotamiento por calor. Este año, otro trabajador falleció tras ser atropellado por un camión de batatas en la misma finca. Aunque inicialmente se impuso una multa de $197,000, esta fue reducida a $3,000.
También se documentó el caso de un trabajador en otro campo que se desmayó, estuvo en coma durante tres semanas y sufrió daño cerebral permanente, explicó Zavala. Tras despertar, él y su familia fueron despedidos, añadió.
“Así que regresó a México sin recibir la atención médica adecuada. Estamos presentando una queja y la familia está siendo representada, pero ese es el tipo de situaciones que vimos este año y que fueron muy difíciles”, dijo Zavala.

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Una lucha que continúa
Durante la celebración del fin de la temporada, Mejía y Zavala reiteraron que los trabajadores agrícolas seguirán organizándose.
Añadieron que utilizaran su voz para enfrentar el racismo, los abusos laborales y los ataques contra las comunidades inmigrantes.
“Los trabajadores del campo estamos más fuertes que nunca. Vamos a seguir luchando y empujando hacia adelante”, concluyó Zavala.



