Aunque en el condado de Buncombe, Carolina del Norte, por lo menos hasta este momento, no se ha podido confirmar la presencia de Patrulla Fronteriza, el miedo sí ha escalado en la comunidad.
Desde el pasado fin de semana las familias latinas han tenido que convivir con la sensación de terror de no saber cuándo se está seguro o no en la propia ciudad y condado donde viven.
Mientras escalan los rumores y se comparten informaciones no verificadas en redes sociales y grupos comunitarios, la comunidad latina vive en un estado de alerta constante.
Un miedo que tiene consecuencias concretas en la vida de las personas.
Trabajadores que deciden quedarse en sus casas, negocios sin clientes, niños que faltan a la escuela, autobuses vacíos, charlas que padres tienen por primera vez con sus hijos.
Y, sobre todo, muchísimo estrés en una comunidad que no todavía se intenta recuperar del huracán Helene.
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Temor en hogares latinos
“Pues la gente está con más miedo y estrés que nunca. Muchas familias decidieron no mandar estos días sus hijos a la escuela“, contó a Enlace Latino NC uno de los co-directores de Beloved Asheville, Ponkho Bermejo.
Bermejo vive en Swannanoa, en una zona donde hay muchos parqueaderos de casas móviles donde la comunidad latina aún está en recuperación. “Sobre todo me han hablado madres solteras, que tienen terror que sus hijos vayan a la escuelas, ellas se vayan a trabajar, y no vuelvan más”, contó.
Su organización ha decidido recomendar a las familias quedarse en sus casas a través de sus canales de WhatsApp y mensajería, aún cuando no hay confirmados rumores de presencia de la Patrulla Fronteriza en el área. “Creemos que lo mejor y más prudente es tomar precaución”.
También la organización Compañeros Inmigrantes de las Montañas en Acción (CIMA) ha publicado a través de sus redes sociales mensajes a la comunidad en el mismo sentido.
Uno de sus últimos posteos afirma: “Si tienes que salir a trabajar toma tus precauciones. Mantente alerta y cauteloso. Si necesitas comida, transporte o si un amigo o familiar ha sido detenido, llama a la línea comunitaria. No estás solo”.
El temor en Asheville se expandió cuando el viernes 14 de noviembre la alcalde de la ciudad, Esther Manheimer, declaró “hemos sabido que Asheville podría ser una ciudad objetivo”. Al día siguiente la primera información no confirmada de presencia de CBP/Border Patrol comenzó a circular.
Y a partir de allí los rumores crecieron y se intensificaron durante toda la semana.
El miedo de los hijos por sus padres
Los rumores, sumados a las imágenes crueles de detenciones de inmigrantes en Charlotte, sembraron miedo en la comunidad. Y, sobre todo, la incertidumbre sobre si el operativo Charlotte Web llegaría —y cuándo— al oeste del estado hizo que el terror se instalara en muchas familias.
Es el caso de quien llamaremos E.
E tiene 17 años. Su padre, mexicano, vive en la ciudad desde hace 20 años y no tiene documentos. “Estoy muy triste, no quiero perder a mi papá. Él no sale de su casa en estos días”, contó en una entrevista con Enlace Latino NC.
Por primera vez, siente que el peligro está demasiado cerca. El domingo pasado su papá le pidió que charlaran: quería darle las indicaciones sobre qué hacer en caso de que él fuera arrestado.
“Me mostró dónde guarda sus ahorros de toda la vida, donde están sus documentos y sus cosas importantes“, afirmó E conmovida. Fue la primera vez que hablaron de la posibilidad de ser separados, es decir que a él lo deporten.
“Siempre supe que teníamos esta situación en mi familia, crecí sabiéndolo, pero ahora se siente más real. Y yo, yo solo quiero estar con mi papá”.
E teme que su padre tenga que volver a su pueblo, donde según ella la vida es más peligrosa y él perdería todo lo que ha construido en el oeste de Carolina del Norte. Sobre todo, a ella.
Sin clientes ni trabajadores en restaurantes
Justamente el padre de E trabaja de lavaplatos en un restaurante del centro de la ciudad, donde le dieron el día off durante el fin de semana debido a los rumores de presencia federal.
La situación de trabajadores latinos que no han podido realizar sus jornadas se ha repetido en varios negocios de la ciudad, como lo ha comprobado Enlace Latino NC en su recorrida por la zona.
También consultamos a la Heart of the West Asheville Business Coalition. Su representante, Katie McDaniel, propietaria de Cooperative Coffee Roasters, confirmó que el temor ha alcanzado tanto a trabajadores como a dueños de negocios.
“Todos estamos sintiendo miedo”, dijo McDaniel, quien explicó que incluso comercios cuyos propietarios son blancos y con ciudadanía “se sienten responsables por la seguridad de su personal y de los clientes”.
Agregó que en varios restaurantes de West Asheville, empleados latinos evitaron presentarse a trabajar por temor a encontrarse con agentes federales.
McDaniel señaló que la incertidumbre llega en un momento especialmente delicado para los pequeños negocios, aún en recuperación tras el huracán Helene. “Es una situación desestabilizadora. No sabemos qué significa que la Patrulla Fronteriza pueda presentarse en nuestros lugares de trabajo”, afirmó.
Según dijo, propietarios de distintos sectores del área han expresado la misma preocupación: cómo proteger a sus trabajadores sin información clara sobre los operativos federales ni lineamientos oficiales para actuar ante una eventual detención.
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Autobuses casi vacíos en la ciudad
En los últimos días, los autobuses de Asheville han circulado casi vacíos. Seimy Mendoza, organizadora comunitaria de Just Economics, confirmó con este medio que el pasado fin de semana no vio a los usuarios habituales.
“Los usuarios que usualmente utilizan el autobús para moverse a los empleos conectados a hospitalidad no estaban ahí por la tarde”, explicó. También señaló que hubo “muy poquita gente” en comparación con otros fines de semana.
Mendoza -quien estuvo en la central de autobuses chequeando la situación durante estos días- atribuye esa caída al miedo y a la percepción de riesgo.
“La gente entiende que el riesgo no solamente va dirigido hacia la comunidad migrante”, dijo, sino también a quienes puedan ser perfilados como personas de color.
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Miedo se extiende a los condados rurales
El miedo ha llegado a otros condados del oeste. Ricardo Bello Ball, de Unidxs, contó a Enlace Latino NC que “hay mucho miedo y mucha desesperación en la comunidad”. Unidxs trabaja en los condados rurales de Cherokee, Clay, Graham, Haywood, Jackson, Macon y Swain, donde por el momento no se ha confirmado presencia de CBP.
Pero igualmente “la salud mental de la comunidad está muy afectada”.
En la zona de Hickory y Lenoir, donde esta semana sí se confirmó presencia de la Patrulla Fronteriza durante al menos un día, el terror llevó a las familias a mantenerse encerradas.
“El miedo es real aquí. Las familias llevan tres días sin salir”, afirmó ayer a Enlace Latino NC la representante de Centro Latino de Hickory, Soraya Valdez Place. “Me llaman y me dicen que se sienten como animales encerrados enjaulados”, contó.
La situación del oeste se repite en cada condado, donde no fue necesario más que la instalación del miedo psicológico en la comunidad latina para afectar la vida de quienes representan al 12 por ciento del estado.



