atentados 11-S
Foto cortesía de Esteban Arias

Carolina del Norte, Raleigh. – Al cumplirse el vigésimo aniversario de los atentados del 11-S, el peor ocurrido en suelo de Estados Unidos, generaciones enteras recuerdan dónde exactamente estaban ese momento.

Esteban Arias, en ese entonces de 22 años, fue el único periodista costarricense y uno de los pocos comunicadores latinoamericanos que dio cobertura a los atentados terroristas del 11 de setiembre del 2001 en New York.

“Por primera vez, vi a los Estados Unidos cerrar sus puertas, cancelar vuelos”

Esteban trabajaba para el informativo Eco News y había llegado el 9 de septiembre a New York para participar, junto a 11 reporteros más de países en vías de desarrollo, de un programa de capacitación sobre periodismo y conflictos armados de las Naciones Unidas (ONU).

A diferencia de la mayoría de sus colegas, Esteban nunca había vivido ni experimentado en su joven trayectoria periodística una situación de tal magnitud.

Arias, jamás imaginó que dos días después de arribar a Nueva York tendría la oportunidad de informar para todo su país sobre el ataque terrorista más recordado de la historia, al lado de reporteros con amplia experiencia en conflictos bélicos. 

“Por primera vez, vi a los Estados Unidos cerrar sus puertas, cancelar vuelos. Eso, inmediatamente, nos colocó en una situación, no iban a entrar más periodistas de los que ya estaban en la ciudad en ese momento”, recordó Esteban Arias en conversación con Enlace Latino NC desde Costa Rica.

Caos, conmoción y temor generalizado

Como reportero, Esteban aprovechó la oportunidad cada minuto durante las semanas siguientes a los atentados terroristas.

Sin embargo, salir a la calle y hacer su trabajo en medio del caos, la conmoción y el temor generalizado, no fue sencillo.

Primero, tuvieron que sortear los protocoles de seguridad de la ONU.

11-S: movilizados hasta el sótano

El día de los ataques contra las Torres Gemelas, todas las personas dentro de la sede de la ONU en Nueva York fueron movilizadas hasta el sótano del edificio.

“Recuerdo que uno de los periodistas más experimentados del grupo le dijo a la coordinadora ‘usted tiene aquí a doce periodistas que pueden cubrir el atentado terrorista más grande en la historia y no puede pretenden encerrarnos en una oficia y cuidarnos. Por favor, déjenos hacer nuestro trabajo’”.

Libres y a la calle

Una vez que evacuaron los edificios de la ONU, el grupo de periodistas salió a las calles.

Todo cambió. Las capacitaciones se suspendieron durante un mes.

“Nuestro deber, decía mi compañero, era estar afuera y no protegiéndonos en el sótano de un edificio. Y nos dejaron libres, nos dejaron salir y nos fuimos a hacer los intentos de una cobertura en ese momento”, mencionó Esteban.

ELNC: ¿Qué pasó ese día antes de iniciar la cobertura?

EA: Salí muy temprano del hotel en el que estaba con una periodista de México. Teníamos información de que un avión pequeño, bimotor, había chocado con una de las torres, pero el orificio se veía muy grande.

La colega mexicana -que ya había estado en atentados- me dijo “me parece que fue un avión más grande. Voy a llamar al medio para el que trabajo en México para informar y te recomiendo que hagas lo mismo”.

Apenas llegué a las Naciones Unidas puse un mensaje por el beeper a mis jefes. Algo estaba sucediendo, pero no teníamos claridad.

En ese momento todavía no había chocado el segundo avión, ni el tercero, ni el cuarto.

Recuerdo que apenas estábamos entrando al edificio de la ONU cuando el segundo avión impactó la segunda torre.

ELNC: ¿ Qué recuerdas al llega al World Trade Center?

EA: Llegué al World Trade Center antes de que se cayeran las Torres.

Estaba todo acordonado pero era tan grande el volumen de personas que no alcanzaba la cantidad de policías.

Había gente que se lanzaba de las ventanas y abajo había otros que creían que los podían rescatar.

ELNC: ¿Cómo viviste el derrumbe de la Torres Gemelas el 11-S?

EA: Nunca olvidará el momento del colapso de la edificación.

Imagínese la cantidad de metal que caía, casi que se sentía como un sismo.

Fue realmente fuerte; después de eso quedé sensible al ruido; durante un buen tiempo me asustaba con cualquier cosa.

Alrededor todo era un caos, parecía el escenario de una guerra.

La gente huía a sus casas para buscar a su familia, los empleados de las tiendas salían corriendo, uno veía carros abiertos sin pasajeros.

En la calle se desató una paranoia total por los ataques, cuando anunciaron que los atentados los provocó un grupo terrorista musulmán.

La gente en la calle pasó de la tristeza a la ira. Todos se sentían realmente amenazados por los extremistas que estaban al otro lado del océano.

ELNC: ¿Qué pasó con la comunidad latina en el 11-S?

EA: Si algo me impresionó de las labores de rescate fue el papel silencioso que desarrolló la comunidad latinoamericana, acostumbrada, por nuestras características históricas, a enfrentar desastres, y ver cómo, precisamente, los ecuatorianos, mexicanos, salvadoreños, entre otras nacionalidades, que tienen experiencia en terremotos, catástrofes naturales y guerras, fueron los primeros que se consumieron en los escombros del 9/11 a rescatar personas.

Es una lección histórica para los Estados Unidos. América Latina jamás será un rival o una amenaza, sino un aliado para hacer crecer la nación.

América Latina también se vio afectada por las medidas antiterroristas después del 9/11 y hoy, nuevamente, nos vemos amenazados en términos de bioseguridad y el COVID, pero hay que tener claro que la fuerza laboral latinoamericana, el conocimiento y la capacidad creativa que tiene el latino es indispensable también para el progreso de la sociedad estadounidense.

En estos momentos, en los que atraviesa (Estados Unidos) una crisis económica a raíz de la pandemia, ojalá que el 20 aniversario sea un recordatorio de que no hay que cerrarles las puertas a los latinoamericanos.

Todo lo contrario, hay que generar oportunidades de empleo y desarrollo, y reconocer su aporte a la nación.

ELNC: Después de 20 años de “lucha contra el terrorismo”, ¿Qué piensa de la decisión del presidente Biden de retirar finalmente las tropas de Afganistán?

EA: La intervención de los Estados Unidos en Afganistán ha sido la ocupación más larga en la historia, después de la guerra de Vietnam.

Podría decirse que, en ambos casos, los Estados Unidos perdieron el control político, el intento de instalar un régimen político a favor de sus intereses.

No es una casualidad que el presidente Biden declarara que nunca fue interés de los Estados Unidos instalar una democracia o generar un cambio en el país.

Su único interés en Afganistán era desarticular a Al-Qaeda y que no surgiera un nuevo atentado terrorista de las dimensiones que sufrieron en el 11-S.

Entonces, si lo dicen así, abiertamente, queda claro que su interés nunca fue establecer un régimen democrático.

Lo único que pretendían era desplazar al talibán y disminuir Al Qaeda al punto que lo tienen hoy donde, prácticamente, no representa una amenaza para los intereses de los Estados Unidos, ni están en capacidad de cometer un acto terrorista como en el pasado.

De nuevo, están bloqueados (los talibanes) tecnológica y militarmente.

No se puede ignorar tampoco que el gas natural y el petróleo en Afganistán fue explotado durante 20 años por empresas de Occidente, eso fue lo que sucedió.

Prácticamente, la guerra antiterrorista se transformó en años de terroristas muyahidines destruyendo la infraestructura de los oleoductos y Estados Unidos y su ejército protegiendo los intereses económicos de sus empresas.

Como ocurre en este tipo de ocupaciones, los reconstrucción de los países representa un negocio para empresas de occidente.

La sociedad moderna va comprendiendo que ese tipo de acciones bélicas deben erradicarse porque al final no terminan en algo que beneficie la democracia y la libertad de los pueblos.

ELNC: ¿Cuál es su balance? ¿Cuáles son las lecciones del 11-S?

EA: Una lección para la humanidad es que este tipo de ocupaciones, si no tienen un enfoque humanitario y, al mismo tiempo, el propósito de consolidar una democracia, terminan en nada.

Vea lo que tardó el régimen talibán en volver a ocupar el poder. Fue casi inmediato.

Tras la salida de las tropas de los Estados Unidos vino la recuperación del poder por parte del régimen talibán, ellos ya estaban listos para hacer esa ocupación, porque, ¿cómo la van a hacer tan rápido? Eso no fue espontáneo.

Las negociaciones para la desocupación vienen desde setiembre del año pasado, ya había una calendarización de como iba a ocurrir la desocupación de las fuerzas de la coalición que ocuparon Afganistán.

ELNC: ¿ Crees que en el tiempo que vivimos el 11-S nos deja otra lección?

EA: Otra lección que le queda a los Estados Unidos del 11-S como potencia del mundo, como líder mundial, es cómo proyectar sus políticas ante la comunidad internacional.

Ayer, la lucha fue contra el terrorismo y hoy estamos en una época que es igual de impactante, como lo es la bioseguridad.

Estados Unidos tiene una responsabilidad moral gigante, de que en el marco de la bioseguridad, la lucha contra el COVID y futuras pandemias, no se cometan los mismos errores.

Estamos hablando de que en este este momento la prioridad es la protección de los ciudadanos con respecto a una amenaza biológica y, en ese momento, era contra la amenaza terrorista.

Una cámara de video y la cobertura más significativa

Lo primero que hizo Esteban, luego de poner un mensaje por beeper a sus jefes en Costa Rica, fue comprar una cámara de video.

El resto fue, con seguridad, la cobertura más significativa de su carrera como reportero.

Luego de su paso por la sala de redacción de Eco News, donde lideró la unidad de investigación, y la Asamblea Legislativa de Costa Rica, donde trabajó como asesor parlamentario en materia de control político, Esteban dejó el periodismo.

Hoy, dirige su propia academia de jiu jitsu brasileño, acondicionamiento físico y artes marciales mixtas en San Pedro de Montes de Oca, al Este de San José.

Dejó de lado la comunicación como ejercicio profesional, pero no pierde el interés por los temas de actualidad, la economía y la geopolítica.

Recuerda los atentados del 11 -S y el “papel silencioso” que jugó la comunidad latina.

Esteban Arias, durante su cobertura periodística atentados del 11-S/Cortesía

Mario A. Rodríguez

Periodista Político en Enlace Latino NC. Productor ejecutivo y asesor en comunicación política, con más de quince años de trayectoria profesional.

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