Es una tarde soleada de otoño en el oeste de Carolina del Norte. En Emma, un barrio al oeste de Asheville, dos trabajadores miden tablas y atornillan postes para levantar una rampa de acceso y un porche nuevo en una de las casas móviles de esa zona.
Son parte de Chispas, el equipo de reparación de PODER Emma, una de las cinco organizaciones comunitarias que forman la Coalición Regional de Asheville para la Reparación de Viviendas (ARCHR, por su sigla en inglés). El objetivo de la coalición es reparar sin costo las casas de familias de bajos ingresos dañadas por el huracán Helene.
Y aunque dos años parezcan mucho tiempo, tanto estos trabajadores como todo el equipo de ARCHR todavía tienen mucho por hacer: aún hoy manejan una lista de espera de unas 380 familias que necesitan arreglos en sus hogares por daños relacionados con la tormenta.
No siempre se trata de casas destruidas o de daños severos. A veces el huracán agravó problemas que ya existían, o dejó daños que con el tiempo se volvieron más grandes.
Esa es la situación en la casa móvil donde el equipo de Chispas trabaja estas semanas, y donde viven una abuela, su hijo y su nieto. Durante la tormenta, una rama del árbol del patio cayó sobre la casa y dejó daños menores.

“Estamos reemplazando el porche y la rampa, dado que ya era bastante viejo, y por lo tanto la tormenta empeoró su integridad estructural”, explicó a Enlace Latino NC Kelvin Bonilla, gerente del programa de reparación de viviendas de PODER Emma.
También se encargarán de quitar un árbol justo en la entrada de la vivienda, que empezó a inclinarse peligrosamente.
En otras casas, el daño es mucho más grave. Pero en unas y otras se repite lo mismo: familias que, 24 meses después de Helene, todavía conviven con lo que dejó la tormenta.
“Todavía vemos personas con agujeros en el techo que tienen que salir de sus casas móviles por el moho que se apoderó de la vivienda. Muchos pisos y paredes podridos. Seguimos viendo mucho del mismo trabajo, la misma necesidad”, dijo Joel Johnson, director del programa de reparación de viviendas de Hábitat para la Humanidad del Área de Asheville (Asheville Area Habitat for Humanity en inglés), en entrevista con este medio.
Unir esfuerzos para lograr un mismo objetivo
En un depósito a pasos del centro comunitario de PODER Emma, entre herramientas, materiales y camionetas de trabajo, Kelvin Bonilla y Joel Johnson cuentan cómo empezó todo. Ahí trabajan hoy, juntos, los equipos de reparación de las dos organizaciones.
Durante el huracán, Asheville Area Habitat for Humanity perdió su lugar de trabajo, donde funcionaba su depósito de herramientas y materiales, ubicado en la zona de Biltmore. Johnson recuerda lo que decidieron en ese momento: “Básicamente dijimos: ‘No tenemos operaciones ahora mismo. Vayan y sirvan a su comunidad como puedan’”.
Primero se aseguraron de que su personal, sus voluntarios y las familias de sus programas estuvieran bien. Después, Johnson pensó en PODER Emma, la organización con la que a veces compartían recursos o se pasaban casos. Y que en los primeros días después del desastre ya tenía un centro de respuesta muy activo en su comunidad.
“Gracias a esa relación, nos acercamos y les dijimos: ‘Oigan, ¿podemos ser útiles? Tenemos motosierras, herramientas, lonas, vehículos’”, recordó. “Fue increíble. Cuando pienso en lo que pasó, se me eriza la piel”.

En pocos días, los equipos de las dos organizaciones salían juntos a cortar árboles, despejar caminos, cubrir techos con lonas y conseguir agua. Fue en esas primeras semanas que la idea de colaboración que venían pensando desde antes empezó a tomar forma.
Tiempo después, un edificio al lado del centro comunitario de PODER Emma quedó disponible para alquilar, y ahí se instaló el depósito que hoy comparten. Eso terminó de empujar a las organizaciones a firmar un acuerdo, según Bonilla.
Una relación basada en la confianza
La coalición se formó después de Helene, pero se sostuvo en algo que no se arma de un día para otro: organizaciones que ya se conocían, se pasaban casos y llevaban años hablando de trabajar juntas.
“Llegó la tormenta y nos unimos, porque ya estábamos de acuerdo en que podíamos trabajar juntos”, contó Johnson.
“Somos un total de cinco organizaciones que compartimos fondos y una base de datos donde podemos ver dónde aplican las familias, y cada una de nuestras organizaciones puede ayudarles con nuestros fondos en conjunto”, explicó Bonilla.
Además de PODER Emma y Hábitat para la Humanidad, forman parte de la coalición el Fideicomiso Comunitario de Tierras de Asheville y Buncombe (Asheville Buncombe Community Land Trust), la Coalición de Vivienda Comunitaria del Condado de Madison (Community Housing Coalition of Madison County) y el Consejo Regional Land of Sky (Land of Sky Regional Council).
Según datos de la coalición a octubre de 2026, desde la tormenta ARCHR recibió unas 970 solicitudes y reparó alrededor de 350 casas.
Cómo funciona la coordinación
A las pocas semanas de la tormenta, convirtieron su formulario de reparaciones en uno para daños por desastre y salieron a recorrer casas con tabletas.
Hoy la familia llena un solo formulario. La coalición revisa el daño, ordena los casos según su urgencia y los asigna a la organización que mejor puede atenderlos, ya sea por el tipo de trabajo o por la zona. Primero van las casas sin techo, las familias que no pueden entrar ni salir con seguridad, las personas que necesitan oxígeno y las viviendas con moho severo, explicó Johnson.
Así también se evita algo que antes pasaba: que una familia aplicara a varias organizaciones a la vez sin que ellas lo supieran.
“Digamos que una familia aplicaba a PODER Emma y también a Asheville Habitat, pero nosotros no lo sabíamos. Entonces, las dos nos tomábamos el tiempo para calificar a esa familia según los requisitos de cada organización. Después íbamos a la casa, revisábamos el daño y preparábamos un plan de trabajo y un contrato. Duplicábamos nuestro esfuerzo para esa familia”, dijo Johnson.
A veces un equipo llegaba a una casa y descubría que otra organización ya estaba trabajando ahí, recordó Bonilla.
El condado de Buncombe ve la misma ventaja. “Que las organizaciones trabajen en colaboración es un beneficio para los residentes que necesitan reparaciones, ya que no tienen que aplicar por separado a cada organización”, respondió por escrito Matthew Cable, gerente de la División de Desarrollo Comunitario del condado.

Fondos compartidos
Trabajar en coalición también cambió la forma de conseguir dinero. La ciudad de Asheville fue la primera en financiar a ARCHR, según Johnson.
“Podían financiar a una sola organización que distribuyera ese dinero entre sus miembros para ser más efectivos en la comunidad y usar esos fondos en reparaciones por desastre”, explicó.
Consultada por Enlace Latino NC, la ciudad de Asheville informó que entregó a la coalición 1,465,000 dólares en dos subvenciones: 750,000 dólares a fines de 2024 y 715,000 dólares en 2025. El dinero salió de un bono de vivienda asequible de 2016 y quedó disponible porque el proyecto al que estaba destinado nunca se concretó, según el Departamento de Vivienda y Desarrollo Económico de la ciudad.
“La ciudad buscaba trabajar rápido y financiar reparaciones de vivienda lo antes posible, y al mismo tiempo llegar a un grupo más amplio de propietarios que quizás con una sola organización”, respondió por escrito Kim Miller, vocera de la ciudad de Asheville. “Fue muy afortunado que ARCHR ya se hubiera estado organizando y poniendo en marcha los sistemas para coordinarse y usar fondos en conjunto”.
Con ese dinero, la ciudad de Asheville financió reparaciones completas en 52 hogares. En ocho de cada diez, los ingresos eran la mitad o menos del ingreso medio del área.
Detrás de la ciudad de Asheville llegaron otros fondos públicos y donantes privados. Hasta ahora, la coalición ha recaudado más de 11.25 millones de dólares de gobiernos locales, del estado y de fuentes privadas.
El condado de Buncombe no financia a la coalición, porque ARCHR no puede solicitar fondos como tal. Sí financió a Asheville Area Habitat for Humanity, una de sus integrantes, con 574,000 dólares para reparaciones de emergencia en el año fiscal 2025, y le asignó 600,000 dólares para 2027, a través de su Affordable Housing Services Program. En el año fiscal 2026, el programa estuvo suspendido y no entregó fondos.
Según Johnson, juntas consiguen fondos a un nivel que no lograrían por separado, lo que permite que cada organización concentre sus recursos en las zonas que atiende y en el tipo de trabajo que mejor hace.
Organizarse para quedarse
Mientras otros grupos llegaban a hacer reparaciones rápidas, la coalición se tomó el tiempo para armar un sistema que durara. Las primeras reparaciones con fondos compartidos llegaron un par de meses después del huracán.
“Salíamos a hacer evaluaciones y nos tomábamos el tiempo para organizar cómo lo íbamos a hacer. Eso tomó tiempo mientras otros grupos estaban muy activos”, dijo Johnson. “Pero sabíamos que estaríamos preparados para el largo plazo. Y aquí estamos”.
Esa organización también les permitió responder rápidamente cuando hacía falta. Bonilla recordó a una familia de una de las cooperativas de vivienda de PODER Emma: un árbol cayó sobre la casa y partió el cuarto donde dormían los padres, a unos dos pies de sus cabezas. El equipo cubrió el techo con una lona y se tomó un tiempo para asegurarse de que no hubiera más daño. En menos de un mes, el cuarto tenía techo, cielo raso y ventanas nuevas, y en menos de dos meses, la familia volvió a su casa.
Daños que tardan en aparecer
Helene dañó más de 73,000 viviendas en Carolina del Norte, según la evaluación de daños y necesidades de la Oficina de Presupuesto y Gestión del Estado. Solo en Buncombe hubo más de 87,000 solicitudes de ayuda a la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) y más de 360 casas destruidas, según datos del plan de acción estatal citados por el condado.
Pero el condado de Buncombe no tiene un cálculo actualizado de cuántas casas siguen necesitando reparaciones por los daños de Helene, según Cable.
Muchos daños, además, no se reflejan en esas cifras. En muchas casas, el agua se quedó atrapada en el aislamiento y en la madera, y el daño tardó meses en mostrarse.
“Toda la instalación del piso se mojó. Y ahora los pisos, los inodoros, todo se está cayendo porque toda esa humedad ha podrido la madera de la casa”, explicó Bonilla. “No es un árbol que cae sobre el techo, pero con el tiempo se ve que el problema ha aumentado”.
Otras familias llegan después de esperar meses por otros programas. “Las personas están en la lista de espera por mucho, mucho tiempo, para que, a veces, al final les digan: ‘lo siento, usted no califica’”, dijo Bonilla. “Estas familias han estado viviendo en sus casas todo este tiempo que han estado esperando, y los problemas se vuelven peores”.
Algunas pidieron ayuda a FEMA, pero fueron rechazadas por un error en el formulario y pensaron que ya no calificaban para nada. Hoy llegan a la coalición porque un vecino recibió una reparación y les contó, explicó Bonilla.

Aunque la coalición trabaja en conjunto solo en reparaciones por desastre, sus organizaciones también pueden coordinar otros arreglos, según los fondos, la zona y los programas de cada una, explicó Johnson. En Weaverville, al norte de Asheville, el equipo de reparación de Asheville Habitat trabaja en otra casa móvil. Dos integrantes corren una cómoda para llegar al piso. En el cuarto de al lado, otro se arrodilla sobre placas nuevas de madera y las atornilla una por una.
Marie Carter vive ahí desde hace 37 años con su familia. El piso ya estaba viejo y había que cambiarlo, contó. No es una reparación por desastre, pero la lluvia de Helene deterioró mucho el porche trasero, que el equipo también reemplaza, según Josh Edwards, gerente de reparación de viviendas de Asheville Habitat. “Creo que han hecho un gran trabajo. Me alegra que por fin se haga”, dijo Carter.

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Cinco años, por lo menos
Casi todos los grupos con experiencia en desastres que visitaron la región les dijeron que la recuperación tomaría al menos cinco años, recordó Johnson.
“Llevamos dos años. Calculamos que vamos a estar haciendo este trabajo por lo menos cinco”, dijo.
De las 970 solicitudes, unas 700 cumplían los requisitos de ubicación, ingresos y propiedad. La meta de la coalición es realizar reparaciones por desastre para 250 familias entre julio de 2026 y junio de 2027: 100 con Asheville Habitat y 150 con las demás organizaciones, según Johnson.
La espera va de un mes a un año. Depende de cuándo aplicó la familia, del nivel de daño, de la zona, del tipo de reparación, del riesgo para la salud y de si la familia tuvo que dejar su casa, explicó Johnson.
La coalición ya se pregunta cómo seguirá cuando termine con la mayoría de los casos de Helene, si sumará más organizaciones y qué otros trabajos podrá hacer. Mientras tanto, busca fondos para seguir atendiendo a familias con daños que no se observaron en el momento de la tormenta.
“Muchos grupos vienen a tratar de ayudar en forma temporal, que es importante y es necesario. Pero muchos de estos grupos se mudan a otro lugar. Entonces, la coalición nos ayuda a prepararnos no solo para el momento, sino también para el futuro”, dijo Bonilla.
Cómo pedir ayuda para reparar casas
La coalición repara casas de propietarios de bajos ingresos en Buncombe y Madison. Las solicitudes siguen abiertas. No atiende a viviendas alquiladas ni pide el número de Seguro Social.
“Los únicos requisitos son que tienen que estar dentro de los ingresos anuales, tienen que ser de bajos ingresos y tienen que ser dueños de sus casas”, dijo Bonilla. El límite equivale al 80% del ingreso medio del área, que en esta región es superior a la línea federal de pobreza.
Este año, el límite es de 57,350 dólares anuales para una persona, 66,550 para dos, 73,750 para tres y 81,900 para una familia de cuatro, según Johnson.
Las casas móviles también califican, aunque la familia no sea propietaria del terreno.
En Emma hay muchos parques de casas móviles, explicó Bonilla. “En muchos de estos parques de casas móviles, las personas no son dueñas de sus terrenos, pero sí de sus casas. Entonces nosotros igual ayudamos”, dijo.
La solicitud está en el formulario en línea de ARCHR. También se puede llenar por teléfono, llamando a la línea principal de Asheville Area Habitat for Humanity, (828) 251-5702, o a cualquiera de las organizaciones de la coalición; en la oficina de PODER Emma, o en la casa de la familia, si tiene problemas de accesibilidad.

