Un grupo de amigas latinas, junto con sus familias, tenía una tradición que repetía cada verano: viajar en caravana a una playa de Carolina del Norte, alquilar una casa grande, compartir los gastos, disfrutar del mar y cocinar juntas. Pero este año decidieron quedarse en casa.

La historia se repite en otros hogares. Un joven que planeaba recorrer la región del noroeste del Pacífico para hacer senderismo también canceló sus vacaciones de verano y optó por no salir de su ciudad.

Aunque las razones varían, ambos casos reflejan una realidad que afecta a muchas familias inmigrantes en Estados Unidos: el temor a viajar en medio del aumento de los operativos migratorios y los controles en carreteras y aeropuertos.

Pero ¿qué consecuencias tiene dejar de disfrutar el tiempo de ocio? Más allá de las posibilidades económicas o de tomarse largas vacaciones, descansar, salir de la rutina y compartir tiempo en familia son necesidades que también influyen en la salud mental.

“Tratamos de hacer cosas en casa”

“Visitamos solo a conocidos. Hacemos una carne asada o alguna comida dentro de casa, organizamos juegos para divertirnos un rato y olvidar todo lo que pasa. Reímos, contamos chistes y así pasamos el rato”, contó una mujer inmigrante.

Enlace Latino NC consultó a la comunidad a través de uno de sus canales de WhatsApp y de una publicación en Facebook.

Preguntó qué rutinas, viajes, salidas o actividades habían dejado de hacer este verano y qué hacían en su lugar.

Las respuestas no constituyen una encuesta ni permiten medir cuántas familias atraviesan esta situación. Sin embargo, muestran cómo algunas personas reemplazaron los viajes y las salidas por actividades dentro de casa o en espacios que consideran más seguros.

flyer de la encuesta de ELNC ¿Cómo cambió tu verano con las nuevas leyes migratorias?

“Tratamos de organizar cosas en casa con los hijos”, respondió una persona. Otra dijo que intenta pasar tiempo con su familia sin salir. Una madre contó que sus hijos saben que el parque ya no es una opción.

“Mis hijos se acostumbraron a que a mí no me gusta ir al parque, entonces no dicen nada”, explicó.

Por temor a encontrarse con agentes migratorios, ahora opta por llevarlos al cine, a la piscina o a la iglesia.

“Ellos saben la situación y lo entienden”.

Otra persona dijo que este verano evitó la zona de South Boulevard, en Charlotte, donde este medio documentó operativos y detenciones de ICE.

Sin embargo, continúa llevando a sus hijos a la piscina y trabajando por las mañanas.

“Sí da miedo salir, pero lo hago con precaución porque tengo que trabajar”, señaló.

Las bibliotecas también aparecieron como una alternativa. Una madre contó que organiza actividades educativas para su hija y busca programas infantiles gratuitos en las bibliotecas locales.

Otras dos personas respondieron que habían dejado de visitar playas, lagos o ríos y de viajar en carro a otros estados.

“Hasta para salir de compras hay muy poca gente. Los dueños de negocios van a sentir la diferencia”, comentó otra persona.

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Sin vacaciones: el impacto en la salud mental

Mireya Lupercio, trabajadora social clínica y terapeuta de salud mental en Wilmington, dijo a Enlace Latino NC que algunas familias ya no evitan únicamente los viajes. También sienten miedo de realizar actividades básicas fuera de casa.

Lupercio ha conocido casos de familias que no salen porque no cuentan con una identificación para presentar ante la policía o los agentes migratorios. También ha visto pacientes que dejaron de asistir personalmente a sus sesiones y eligieron continuar el tratamiento por videollamada.

Parte de su trabajo con las familias consiste en ayudar a los padres a reconocer que no son responsables de las barreras que enfrentan.

“Todo esto no es responsabilidad tuya. No lo creaste. Esto es parte del sistema”, les dice. “No es porque no trabajaste suficiente o porque no quieres salir con los niños o no les quieres dar esas oportunidades. Hay barreras que te impiden hacer esto como padre”.

Permanecer dentro de casa durante periodos prolongados también puede afectar a los niños y adolescentes. Lupercio observa menos contacto con amigos, más tiempo en redes sociales y comparaciones con compañeros que sí pueden viajar.

“Va a haber esa comparación”, explicó. “Uno comienza a decir: ‘¿Por qué yo?, ¿por qué nosotros no podemos?’”.

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El miedo después de Charlotte’s Web

Heather Ladov, directora de servicios clínicos de El Futuro, dijo a Enlace Latino NC que el miedo que comenzó con los operativos de noviembre de 2025 continúa influyendo en las decisiones que toman las familias este verano.

Durante los operativos de la Patrulla Fronteriza en Charlotte, muchas personas evitaron salir incluso para comprar alimentos y algunas familias dejaron de enviar a sus hijos a la escuela.

“Esto ha quedado y se va a quedar por generaciones”, dijo Ladov. El miedo, explicó, no terminó cuando disminuyó la presencia de agentes. Las familias siguen viviendo con la posibilidad de que regresen.

El temor afecta especialmente a las familias donde conviven personas con diferentes estatus migratorios. Viajar en avión genera preocupación, pero también hacerlo en carro y atravesar condados donde temen ser detenidas o encontrarse con retenes.

Por eso, algunas cancelan campamentos, días de playa o visitas a familiares en otros estados y deciden permanecer cerca de casa. Ladov también señaló que algunos niños temen que sus padres sean detenidos mientras ellos están en la escuela o en un campamento.

Más tiempo frente a las pantallas

En verano, además, y sin salir de casa, los niños pasan mucho más tiempo frente a las pantallas y tienen menos contacto con amigos, maestros y otros integrantes de la comunidad.

“Para algunos, el descanso de la escuela es muy necesario”, explicó. Pero cuando transcurre sin actividades estructuradas y sin salir de casa, aparecen otras consecuencias. “Vemos aislamiento y falta de estructura”, dijo Ladov. “Tanto tiempo frente a la pantalla afecta la salud mental”.

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Participar menos en la vida comunitaria

Paola García-Schmidt, una de las directoras de mercadeo de Camino, dijo a Enlace Latino NC que dejar de viajar y salir también implica alejarse de otros espacios de la vida cotidiana.

“Cuando las personas escogen no hacer las cosas que normalmente han hecho en el pasado, no solamente están escogiendo no participar en esas cosas”, explicó. “Están escogiendo participar menos en la vida de la comunidad”.

Después de los operativos migratorios de noviembre, Camino registró una disminución en las consultas de atención primaria y dental. La asistencia comenzó a recuperarse en marzo, pero todavía no regresó a los niveles anteriores.

El programa de fútbol Camino United también perdió participantes. Algunos niños dijeron que habían dejado de asistir a las prácticas porque sus padres tenían miedo de salir para llevarlos. La participación comenzó a recuperarse este verano.

En Camino Church ocurrió lo contrario. Durante el verano normalmente disminuye la asistencia porque las familias viajan o salen de vacaciones. Este año aumentó y la iglesia mantuvo dos servicios cada domingo.

Un verano más cerca de casa

Las actividades dentro del hogar no eliminan el miedo ni reemplazan los espacios que las familias dejaron de frecuentar. Muestran cómo intentan conservar momentos de descanso y convivencia mientras reducen sus movimientos.

Lupercio destacó la importancia de mantener el contacto con otras personas y evitar que el temor termine aislando por completo a las familias. “Buscar la comunidad y el apoyo es lo que nos va a ayudar a sobrellevar esto”, dijo.

No se trata solamente de viajes cancelados, de dejar de ir al río o a los lagos, o de renunciar a un fin de semana en la playa. También significa dejar de ocupar espacios públicos, reunirse con otras personas y decidir libremente cómo pasar el tiempo, sobre todo durante el verano.

*Por razones de seguridad, Enlace Latino NC no identifica a ninguna de las personas que compartieron los testimonios incluidos en esta nota.

Después de la tormenta

Hace un año, el huracán Helene golpeó al oeste de Carolina del Norte. La comunidad latina respondió con algo más fuerte que la tormenta: solidaridad.

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Patricia Serrano es una periodista bilingüe radicada en Asheville y miembro de Report for America. Cubre temas migratorios, políticos y sociales en el oeste de Carolina del Norte para Enlace Latino NC,...

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