Cientos de trabajadores agrícolas se unieron en una asamblea convocada por El Futuro es Nuestro el 27 de septiembre de 2026. / Claudia Rivera Cotto, ELNC

WILSON, Carolina del Norte — Para Juan Hernández Vega, una de las preguntas más difíciles de esta temporada es una que muchos trabajadores agrícolas se hacen después de pagar sus gastos:

“¿Cuánto dinero vas a mandar a tu familia?”

Hernández Vega, originario de San Luis Potosí, México, trabaja por temporadas en Carolina del Norte bajo el programa H-2A. Actualmente cosecha camote y antes ha trabajado en cultivos como tabaco, pepino, calabaza, fresa, melón y sandía.

El domingo 27 de septiembre participó en una asamblea de trabajadores agrícolas en Wilson organizada por El Futuro Es Nuestro, donde trabajadores hablaron sobre los cambios que han enfrentado durante esta temporada: menores ingresos, gastos médicos, vivienda y condiciones de trabajo.

Leticia Zavala, una de las coordinadoras de la organización, contó a Enlace Latino NC que alrededor de 200 trabajadores contratados participaron en el encuentro.

“Hoy se reúnen 200 trabajadores contratados para poder organizarnos, ver qué es lo que se puede hacer contra estos ataques que están haciendo la administración hacia los trabajadores campesinos”, dijo Zavala.

Una de las principales preocupaciones durante la reunión fue el salario.

Menos ingresos y más presión económica

Hernández Vega dijo que algunos compañeros han terminado semanas con alrededor de $300 cuando hay poco trabajo.

De ese dinero todavía deben cubrir gastos como comida y otras necesidades mientras permanecen en Estados Unidos.

“Una despensa te sale como en $150”, dijo Hernández Vega al explicar la presión económica que enfrentan algunos trabajadores.

Para él, el problema no depende solamente de cuánto se paga por hora, sino también de cuánto trabajo hay disponible y cuánto dinero queda después de cubrir los gastos básicos.

La tarifa salarial para muchos trabajadores H-2A en Carolina del Norte cambió después de una nueva metodología implementada por el Departamento de Trabajo. Según cobertura anterior de Enlace Latino NC, la tarifa pasó de $16.16 a $11.15 por hora para el trabajo realizado desde el 3 de agosto de 2026.

En la cosecha de camote, Hernández Vega dijo que recibe 50 centavos por cada cubeta que llena. Según él, trabajadores con otros empleadores reciben 60 centavos.

“Es muy poco”, dijo. “Merecemos un aumento”.

Un cambio salarial con efectos para trabajadores y productores

Los salarios H-2A han cambiado durante distintas administraciones.

En 2023, durante la administración del presidente Joe Biden, el Departamento de Trabajo modificó la metodología utilizada para establecer las tarifas salariales del programa.

Para la mayoría de los trabajos agrícolas de campo, la agencia mantuvo el uso de datos de la Encuesta de Trabajo Agrícola del Departamento de Agricultura. Para otras ocupaciones, comenzó a utilizar datos salariales específicos por ocupación del Bureau of Labor Statistics. El Departamento de Trabajo dijo que el objetivo era reflejar mejor los salarios de trabajadores estadounidenses en empleos similares.

Los salarios H-2A aumentaron durante ese período.

Una investigación de Cesar Escalante, profesor de economía agrícola en la Universidad de Georgia, y sus colegas encontró que el promedio nacional pasó de $15.03 por hora en 2022 a $16.13 en 2023 y $16.98 en 2024.

Escalante explicó que esos cambios muestran una tensión entre dos grupos: trabajadores que necesitan ingresos suficientes para cubrir sus necesidades y productores que deben asumir costos laborales más altos.

Su investigación encontró que los aumentos salariales acercaron la compensación de los trabajadores H-2A a estimaciones de lo necesario para cubrir necesidades básicas como alimentación, vivienda y transporte, aunque las diferencias no desaparecieron en todas las regiones.

Al mismo tiempo, los productores enfrentaron mayores costos.

En un análisis sobre los efectos de aumentos salariales H-2A, Escalante y sus colegas estimaron que una granja promedio podía experimentar una reducción de 6.42% en sus ingresos netos bajo el escenario estudiado. El impacto era mayor para operaciones que dependían más de la mano de obra.

Las pequeñas granjas pueden enfrentar más dificultades para adaptarse, explicó Escalante, porque tienen menos capacidad que las operaciones grandes para invertir en maquinaria u otras alternativas.

En octubre de 2025, durante la administración del presidente Donald Trump, el Departamento de Trabajo volvió a cambiar la metodología. La nueva regla utilizó datos del Bureau of Labor Statistics, estableció categorías salariales según las habilidades requeridas e incorporó un ajuste relacionado con la vivienda proporcionada a trabajadores H-2A.

El Departamento de Trabajo sostuvo que la nueva metodología reflejaba mejor los salarios de trabajadores estadounidenses en empleos comparables.

Para Escalante, la discusión no debería enfocarse solamente en uno de los dos lados.

“Mi punto aquí, el mensaje principal que quiero enviar, es que quiero que se atienda a ambos lados”, dijo a Enlace Latino NC. “Me gusta cuando las políticas atienden las necesidades de los trabajadores. Pero también quiero que se atiendan las necesidades de las pequeñas granjas”.

Salud y vivienda también forman parte del problema

Durante la asamblea, los trabajadores no hablaron solamente de dinero.

Hernández Vega dijo que comparte vivienda con otros 11 trabajadores. En el lugar donde vive hay dos inodoros y tres duchas.

Aunque considera que sus condiciones son mejores que las de otros trabajadores que conoce, dijo que compartir espacios limita su privacidad. Para hablar con su familia por videollamada, explicó, a veces busca otro lugar fuera de la habitación.

También habló de las dificultades para recibir atención médica.

Dijo que cuando él o sus compañeros se enferman recurren a una clínica y que, en algunas ocasiones, personal de esa clínica los transporta para recibir atención. Según su experiencia, su empleador no proporciona ese transporte.

Durante sus años trabajando en tabaco, dijo haber experimentado náuseas, vómitos, mareos y deshidratación.

Zavala dijo que la salud fue otra de las principales preocupaciones que escuchó durante la temporada, especialmente por el calor y los accidentes laborales.

Escalante señaló que las condiciones del trabajo agrícola también forman parte de la discusión sobre compensación. Sus investigaciones describen labores físicamente exigentes y con riesgos para la salud, factores que pueden dificultar atraer trabajadores locales a estas ocupaciones.

El futuro del salario H-2A sigue abierto

La tarifa que reciben muchos trabajadores H-2A todavía puede cambiar.

En agosto de 2026, un tribunal federal determinó que la metodología utilizada por el Departamento de Trabajo para establecer las tarifas salariales H-2A era ilegal y ordenó a la agencia desarrollar una nueva fórmula para calcular los salarios del programa.

El tribunal no anuló inmediatamente las tarifas vigentes, por lo que trabajadores y empleadores continúan bajo las tarifas actuales mientras el Departamento de Trabajo revisa la metodología.

La agencia también informó que algunos empleadores podrían enfrentar ajustes salariales posteriores si las nuevas tarifas resultan superiores para ciertos periodos de trabajo, aunque actualmente no existe una obligación de realizar esos pagos.

Para Hernández Vega, mientras continúa esa discusión, muchos trabajadores todavía tienen dificultades para hablar sobre sus condiciones.

“Hay muchos compañeros que por miedo se quedan callados”, dijo. “Siguen sufriendo”.

Para él, reunirse con otros trabajadores es una manera de dejar de enfrentar esos problemas en silencio.

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Pinto Ruiz cubre a las comunidades latinas e inmigrantes en Carolina del Norte, con un enfoque en democracia, inmigración y comunidades rurales a través de Report for America. Anteriormente, Pinto Ruiz...

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