traducción de contratos de alquiler al español

 Denver, (EFE) – La pandemia del Covid-19 y el consiguiente desempleo causaron que varios estados implementas en medidas para reducir, postergar o cancelar los desalojos de inquilinos que rentan viviendas, incluyendo la traducción de contratos de alquiler al español para evitar malentendidos; pero las leyes de “Solo inglés” limitan esas iniciativas.

Las leyes de “Solo inglés”

Por ejemplo, este lunes Paul Smith, presidente de la Asociación de Apartamentos de Utah (donde el inglés fue aprobado como idioma oficial en 2000), se negó a aceptar la recomendación de un comité estatal. La recomendación es para traducir al español, vietnamita y árabe los contratos de alquiler. Así como también traducir las notificaciones de desalojo.

Utah se convirtió en el segundo estado (después de Wyoming) con el mayor crecimiento porcentual de personas que no hablan inglés en sus hogares. El aumento fue del 20% de desde 2010, contra 25% en Wyoming. Lo anterior según datos de la oficina del Censo de 2017.

Por eso, en el marco de la pandemia, la legislatura de Utah convocó a expertos en vivienda para que en conjunto propusiesen diversas formas de evitar los desalojos. Entre los expertos se incluyen abogados, profesores universitarios y dirigentes comunitarios. Una de las conclusiones fue que las traducciones certificadas de contratos de alquiler deberían incluirse en esa lista.

Pero Smith indicó que su organización rechazaría esa propuesta dado que, por la ley de “Solo inglés” en Utah, las traducciones carecen de valor legal. Además, dijo, los contratos “ya son suficientemente difíciles de ser entendidos (en inglés)” como para ser traducidos.

Asimismo, sostuvo Smith, los miembros de su organización no desalojan a personas por el idioma que hablan sino por no cumplir con sus contratos. “Tratamos de la misma manera a cualquiera que no paga la renta”, afirmó.

Las reglas del HUD

En septiembre de 2016 el Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano de Estados Unidos (HUD, en inglés) dictaminó que los inquilinos con inglés limitado “no constituyen una clase protegida per se”. No obstantea la Ley de Viviendas Equitativas los protege, no por no hablar inglés sino por su nacionalidad o su etnicidad o raza.

El HUD estima que unos 25 millones de inquilinos en Estados Unidos no hablan inglés como primer idioma. La estimación incluye unos 16 millones de hispanoparlantes, con cantidades significativamente menores de inquilinos que hablan chino (mandarín) y vietnamita.

Sin embargo, las reglas del HUD no incluyen las traducciones. Por eso, algunos estados aprobaron sus propias leyes. En Nueva York, la asambleísta Latoya Joyner obtuvo en julio pasado la aprobación de una ley que exige que los contratos de alquiler sean presentados en inglés y en español. Así como también en otros seis idiomas comunes en esa entidad, dado el caso.

En otros casos, como en el de Nueva Hampshire, grupos comunitarios (Proyecto Granito, Servicios para Refugiados Triunfadores) y agencias del gobierno (Departamento de Salud y Servicios Humanos) comenzaron desde mediados del año pasado a colaborar en la traducción de contratos de alquiler.

En Utah, según la División de Asuntos Multiculturales local, 80% de las personas afectadas por desalojos pertenecen a minorías. Y 71% de los latinos no saben si podrán pagar la renta el próximo mes.

A pesar de esas cifras, Smith, de la Asociación de Apartamentos, se mantiene firme en su postura. Considerando que ofrecer información en español para los inquilinos sería “malo y costoso para los propietarios”. Lo anterior debido a que “en otros idiomas las palabras tienen otros significados”, con potenciales consecuencias legales si la disputa llegase ante un juez.

En la actualidad, 28 estados tienen leyes vigentes de “Solo inglés”. El inglés como idioma oficial sin reconocer ninguna otra lengua.

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