Desde que comenzó el nuevo gobierno del presidente Donald Trump el 20 de enero, el impacto en la economía y la canasta familiar de los hogares y negocios hispanos en Carolina del Norte ha sido casi inmediato.
El miedo a las presuntas redadas de inmigración, la inflación, el aumento de los huevos debido al virus aviar, por mencionar algunas posibles causas, ha ocasionado que todos los hogares se vean afectados de alguna manera.
El equipo de Enlace Latino NC entrevistó desde empresarios, trabajadores, amas de casa y dueños de negocios, para conocer de primera mano cómo han sido sus experiencias en los dos meses que ya tiene la nueva administración.
El impacto en las ventas al detal

Luis Ángel Fuentes, es propietario del Supermercado El Rey, localizado en el corredor de South Boulevard, en Charlotte, una de las áreas de la ciudad donde se concentran los inmigrantes latinos.
Por su ubicación, la mayoría de los clientes del supermercado son hispanos, lo que le sirve de termómetro para medir el impacto de todo lo que afecta a la comunidad inmigrante en un momento determinado.
Y este supermercado, como muchos negocios del área, no escapó del efecto en esta comunidad que ocasionaron las medidas migratorias restrictivas durante las primeras semanas de la actual administración.
“Al principio, en las primeras dos, tres semanas, el efecto fue rápido, la gente ha entrado con miedo a las redadas que han ocurrido aquí en la ciudad”, contó Fuentes.
Fuentes dijo, que notó como las ventas bajaron debido a que la gente empezó a salir menos por miedo a las autoridades migratorias, pero también han estado gastando menos debido a la carestía de muchos productos de la canasta familiar.
“La gente está comprando más lo esencial, creo que están cuidando su bolsillo por cualquier cosa que pueda pasar en el futuro”, comentó. “La gente de pronto ya no hace sus fiestas y sus juntas familiares como antes, son más cuidadosos, pero la gente sigue viniendo”, añadió.
Con relación a los aranceles con México y Canadá, Fuentes señaló, que, si entrarán en vigor el efecto en su negocio sería inmediato. “El noventa por ciento de las verduras y fruta vienen de México. Igual la carne, alguna viene de Canadá”.
Incremento en los insumos gastronómicos
Rubén Granados, es un conocido empresario gastronómico mexicano, que es dueño de varios camiones de comida y de Gramartz, una cocina comunitaria donde propietarios de estos restaurantes rodantes pueden alistar y guardar sus productos diariamente.
Para Granados, se han estado viviendo tiempos catastróficos, pero no han sido los únicos momentos difíciles que la comunidad inmigrante ha tenido que soportar en los últimos 20 años en el país y Carolina del Norte.
“Principalmente por la inflación, la subida de los precios de los insumos, que es lo que más he notado para nosotros en el mundo de la gastronomía. Si suben los precios de la comida, también sube la mano de obra”, señaló Granados.
Según Granados, debido a estos factores ha tenido que reducir en ocasiones las horas de los trabajadores. Pero agregó, que el clima severo de este invierno también fue un factor determinante.
“Lo que fue diciembre, enero y febrero por el mal tiempo, bajó la construcción y eso a nosotros nos afectó, porque nos dedicamos a vender comida a la gente que trabaja en la construcción”, comentó.
Granados comentó, que el cambio de gobierno usualmente genera incertidumbre, pero que en su gremio ya están acostumbrados a esos cambios.
“Recuerdo lo que pasó con la 287g, que para nosotros los latinos fue algo muy duro ese año 2007, con recesión y todo eso. Pero gracias a Dios nosotros nos acostumbramos realmente a vivir el día a día, y ya estamos acostumbrados a salir de esa incertidumbre del miedo y aquí estamos y tenemos que continuar”, expresó el empresario.

Un golpe a la canasta familiar
Pero seguramente los más golpeados en los últimos meses con todo lo que está pasando han sido los hogares.
Como es el caso de Xiomara, una ama de casa que vive en Charlotte, y a quien encontramos saliendo del supermercado después de hacer sus compras, y nos manifestó cómo se ha visto impactada la economía de su hogar este año.
“Ahora se compra menos que lo que uno compraba antes que comenzará el nuevo gobierno. Con $100 se trae dos bolsitas, no llevas casi nada para la casa. Se mete $200 o $300 y en el refri parece que no entró nada”, comentó.
La ama de casa dice que la inflación y las acciones del nuevo gobierno, han sido las culpables de la situación económica que se experimenta ahora.
“Todo lo que está pasando con el nuevo gobierno, lo que hace el nuevo presidente, ha hecho que todo haya subido, y mientras los sueldos de los trabajos no suben”, manifestó.
Así como Fuentes y Granados, en el área del condado Mecklenburg, donde está ubicada Charlotte, hay 9,973 empresarios en las distintas áreas de la economía, y residen 155,115 inmigrantes como Xiomara, según un reporte de New American Economy.
Aunque el efecto real de factores como la inflación, la inmigración y las políticas del gobierno no se han medido, seguramente un nuevo estudio revelará los resultados negativos que han tenido en la economía del estado y la comunidad inmigrante.
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Los efectos en la construcción
Alberto Loyola ha trabajado en la construcción en Asheville durante más de dos décadas. Originario de Guanajuato, México, llegó a Estados Unidos hace 25 años y ha vivido en el oeste de Carolina del Norte por 22 años. Conocido en la comunidad como Calzada Drywall, ha construido su pequeña empresa junto a su esposa, especializándose en la instalación y acabado de drywall.
En los primeros meses del 2025, ha notado un repunte en la actividad del sector. “Desde que empezó el año, ha habido más trabajo que en 2024”, dijo Loyola. “El año pasado estuvo muy flojo, pero ahora hay más movimiento”. Sin embargo, este aumento de actividad no ha evitado que enfrente otro desafío importante: el aumento en el costo de los materiales.
“Cada plancha de drywall costaba 16 dólares y ahora está en 26”, explica. “Es complicado porque hacemos presupuestos con un precio y cuando vamos a comprar, el costo ya subió. Nos afecta a todos”. Este incremento impacta directamente a pequeños contratistas como él, quienes deben reajustar sus márgenes de ganancia con cada cambio en los precios.
A esto se suma la dificultad para encontrar mano de obra. “Hay muy poca gente disponible para trabajar aquí en el área”, señala Loyola.
Sobre las posibles razones, menciona que algunos temen ser detenidos. “Mucha gente no quiere salir, ni siquiera a comprar la comida por lo mismo”, dice. Aunque él asegura no haber visto cambios en su día a día, reconoce que hay quienes prefieren mantenerse al margen. “Yo siempre ando sin miedo. No veo nada anormal, como la gente anda diciendo”, explica.
El testimonio de Loyola refleja una preocupación más amplia dentro de la comunidad inmigrante. El miedo a redadas y deportaciones puede generar que muchos trabajadores latinos eviten situaciones que podrían exponerlos. Este temor impacta particularmente a la construcción, un sector donde la comunidad hispana tiene una participación significativa.

Importante fuerza laboral
Según los datos publicados por la National Association of Home Builders (NAHB), los hispanos representan el 31.1% de la fuerza laboral en la construcción a nivel nacional. En Carolina del Norte, la proporción es mayor que en varios estados del este del país, situándose entre 25% y 40%.
A esto se suma que los constructores están perdiendo confianza en el mercado.
El índice NAHB/Wells Fargo Housing Market, que mide la confianza de los constructores en el mercado de la vivienda, registró en febrero de 2025 su nivel más bajo en cinco meses. En particular, el indicador que evalúa las expectativas de ventas para los próximos seis meses cayó 13 puntos, situándose en 46, lo que refleja el creciente pesimismo en el sector.
En 2024, la región de Asheville-Hendersonville se destacó a nivel estatal con un aumento del 45.8% en permisos de construcción, superando el promedio de Carolina del Norte.
Los permisos para viviendas unifamiliares crecieron un 17.1% y los de multifamiliares se dispararon un 103.5%, en respuesta a la creciente demanda de vivienda en la región. Sin embargo, este crecimiento no ha estado exento de dificultades.
La escasez de trabajadores y el encarecimiento de los materiales han comenzado a afectar los plazos de construcción. Para trabajadores como Loyola, el desafío es mantenerse en un sector que sigue siendo esencial pero cada vez más incierto.
“Mientras haya trabajo, hay esperanza”, dice. Sin embargo, el panorama no es alentador. Las políticas migratorias restrictivas, la inflación y los costos elevados podrían poner a prueba la resistencia de la comunidad latina en la construcción en los próximos meses.
Desafíos de una panadería argentina en Raleigh
La panadería Milonga Bakery es un refugio de sabores argentinos en medio de la comunidad local en Raleigh, Carolina del Norte.
Como muchas pequeñas empresas latinas en Estados Unidos, han enfrentado desafíos inesperados, causados por la inflación, la crisis aviar y los cambios en la política migratoria.
La mayoría de sus productos dependen de un ingrediente esencial: los huevos.
“Casi todo, todo lleva huevo. Las facturas llevan huevo, las vainillas llevan huevos. Los pasteles llevan huevos. Los flanes llevan huevos. Eso se lo tuvimos que aumentar un poquito, porque si no, no da el presupuesto”, comentó Verónica Benavente, propietaria de la panadería familiar.
El reciente aumento en los precios de los huevos ha impactado significativamente a Milonga Bakery, obligándolos a ajustar los precios de algunos productos.
“Antes, por 30 docenas de huevos, pagamos alrededor de $89, casi $100. Con impuestos y todo, me salían casi $100, y ahora hasta el doble, $224”, explicó Benavente. “Es mucha la diferencia”.
El aumento de precios se debe a una crisis avícola global, agravada por brotes de gripe aviar que han reducido la producción de huevos y elevado los costos. Además, los costos para prevenir contagios entre las aves también han aumentado, lo que se refleja en el precio final.
Sin embargo, el impacto no se limita solo a los huevos. Los efectos de la inflación siguen presentes, afectando también a otros ingredientes esenciales.
“El azúcar y la harina también subieron un poco, pero no tanto como los huevos. Los huevos sí han subido mucho,” dijo Benavente. Además de los precios más altos, Benavente ha notado una disminución en la clientela.
“No están viniendo mucho. No sé si es por la inflación o por lo que ha aumentado que lleva huevo”, añadió la propietaria.
La inflación alcanzó un pico del 9.1% en 2022, lo que elevó los precios de productos esenciales, pero se estima que tres cuartas partes de los adultos estadounidenses siguen preocupados por los aumentos de precios que se avecinan. Aunque la tasa de inflación en marzo de 2025 es de 2.8%, muchas empresas continúan lidiando con precios más altos que antes del aumento de la inflación.
Y la incertidumbre sobre la agenda económica de Trump, especialmente sobre la política de inmigración y sus planes arancelarios, puede impactar aún más la economía.
La clientela de Milonga Bakery proviene principalmente de inmigrantes de Argentina, Uruguay, Guatemala, El Salvador, México y algunos estadounidenses. Sin embargo, han notado una disminución más pronunciada entre sus clientes venezolanos.
Desde la presidencia de Trump, aumentaron las deportaciones y recientemente se eliminó el Estatus de Protección Temporal (TPS) para cientos de Venezolanos, entrando en vigor el próximo mes.
Este panorama ha generado incertidumbre y temor dentro de la comunidad indocumentada, lo que, según Benavente, también podría estar contribuyendo a la caída en la clientela de negocios latinos como el suyo.
“Es todo un combo, lo de inmigración y la economía”, comentó Benavente.

¿La economía de Carolina del Norte se ha visto impactada con el cambio de administración?
Enlace Latino NC consultó a expertos para analizar cómo ha evolucionado la economía de Carolina del Norte desde la llegada de la nueva administración estatal. Aunque algunos indicadores muestran avances, otros sectores enfrentan desafíos importantes.
Para entender mejor esta compleja realidad, hablamos con el Dr. Joaquín Alfredo-Ángel Rubalcaba, profesor asistente del Departamento de Política Pública de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill.
“Creo que el impacto económico de Carolina del Norte desde que esta nueva administración asumió el cargo es en gran medida mixto, con variaciones en la economía en diferentes sectores, en lugar de como un cambio negativo o positivo uniforme en la economía”, dijo a Enlace Latino NC el doctor Rubalcaba, quien tiene un doctorado en Economía de la Universidad de Nuevo México en Albuquerque.
El doctor Rubalcaba comentó, que algo que estaría afectando la economía tiene que ver con las políticas estatales y nacionales de inmigración.
“Algo que es realmente importante y ha estado en mi mente un poco, es la promulgación de la HB10 a nivel estatal, que creo que también está contribuyendo con algunos de estos resultados económicos mixtos que vamos a ver, no solo ahora, sino también en el futuro”, señaló.
Según el doctor Rubalcaba, no se ha experimentado una recesión brusca en cuanto a las tasas de empleo, el crecimiento de los salarios, el gasto de los consumidores, que se puedan vincular con los cambios en la administración.
“Sin embargo es probable que algunos sectores como la manufactura, la agricultura y la construcción, se vean afectados negativamente por la incertidumbre política, las presiones inflacionarias y los cambios en las políticas relacionadas con el comercio”.
Otros factores que han afectado la economía del estado
El doctor Rubalcaba señaló, que otros factores que han afectado la economía del estado, pueden estar vinculados a las acciones de la Reserva Federal, desde la pandemia, ya que ha utilizado la tasa de interés como una política y herramienta para tratar de combatir la inflación.
Otros factores estarían vinculados con la escases de mano de obra, el cambio en las políticas de inmigración, no solo a nivel federal sino estatal, que podría crear una situación en la que los mercados laborales ajustados en áreas urbanas como Raleigh, Durham y Chapel Hill, así como en Charlotte, sean vuelvan aún más estrictos.
“Y creo que esto va a ser específicamente perjudicial para los sectores de la agricultura, la hospitalidad y, en general, una aplicación más estricta de la ley de inmigración, ya sabes, conduce a un efecto escalofriante en el mercado laboral, y es que las comunidades tienen miedo de la postura agresiva de la aplicación de la ley de inmigración de la administración actual lo que esencialmente está conduciendo a una menor participación de la comunidad”, explicó.
El doctor Rubalcaba también mencionó acerca de los problemas de la cadena de suministro que se ha visto interrumpida desde la pandemia, pero que sigue intermitente.
“Los insumos para la producción, la fabricación, la agricultura y el procesamiento de alimentos enfrentan interrupciones continúas debido a los cuellos de botella en la cadena de suministro global y nacional, lo que resulta en el aumento de los costos”, dijo.
“Los efectos de la pandemia empezaron a ceder un poco, pero la incertidumbre en torno a las políticas comerciales, podríamos ver problemas continuos en la cadena de suministro”, agregó.
Un factor más mencionado por el doctor Rubalcaba son los desastres ambientales locales como el ocurrido en nuestro estado como el Huracán Helene y a nivel nacional la gripe aviar.
“Tenemos entonces una especie de tormenta perfecta para tener una gran incertidumbre en los precios de un año a otro, y esto es difícil de mitigar”.

¿Cómo estaba la economía del estado antes de la nueva administración?
El doctor Rubalcaba afirmó, que la economía del estado tuvo una recuperación robusta de la pandemia, por lo que los indicadores económicos apuntaron hacia un mercado laboral resistente con un crecimiento constante del empleo, sobre todo en los sectores tecnológico y financiero en las áreas urbanas.
“Las tasas de producción económica agregada en 2024 eran alrededor de 50 por ciento más altas que el promedio nacional, y eso es bastante bueno. Muestra que la resiliencia económica en Carolina del Norte, al menos antes de esta administración, fue relativamente buena, con tasas de empleo consistentes por debajo de la tasa nacional, lo que refleja un mercado laboral fuerte”, indicó.
No obstante, destacó que las desigualdades económicas son persistentes entre las áreas urbanas y las comunidades rurales, que siempre se quedan rezagadas en cuanto al acceso a la educación, la atención médica, los logros educativos y los ingresos.





