Entre abrazos, recuerdos y palabras de agradecimiento, los residentes de Chatham Estates se despidieron el 14 de junio, a pocas semanas de tener que abandonar el parque de casas móviles donde alrededor de 140 familias construyeron sus vidas durante años.
El cierre del parque, tras la venta del terreno a la desarrolladora Toll Brothers, desencadenó un proceso de desplazamiento gradual en el que los residentes tienen hasta el 30 de junio para desalojar la propiedad.

Algunas familias ya se han mudado; otras continúan empacando o buscando alternativas en una región donde la vivienda asequible es cada vez más escasa.
El servicio especial de despedida el domingo fue un espacio colectivo para nombrar tres sentimientos que marcaron la jornada: duelo, gratitud y esperanza.
Un cierre de ciclo marcado por el duelo
“Estamos perdiendo una comunidad que se ha construido por años”, expresó la pastora Edith Salazar a Enlace Latino NC. “Hemos llorado aquí, han nacido aquí, hemos celebrado aquí, hemos luchado por justicia. Hay una vivencia, hay una historia”.
Salazar explicó que muchas familias atraviesan un duelo que no siempre se reconoce de inmediato, al perder no solo viviendas, sino un tejido social construido durante décadas.
“Es triste, es doloroso, porque estamos perdiendo una comunidad”, señaló.

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Emidia Roblero relató el impacto del desplazamiento en su vida cotidiana, especialmente en la educación de sus hijos y la estabilidad familiar.
“Mis hijos me decían: ‘Mamá, estamos sufriendo’. Y sí, me dolía esa parte”, dijo ante los demás residentes. “Yo les decía: ‘Échenle ganas’”.
Roblero explicó que, aunque muchas personas intentan mostrarse fuertes durante el proceso de mudanza, el dolor emocional del desplazamiento no siempre se reconoce o se expresa abiertamente. Especialmente, dijo, cuando las familias están enfocadas en resolver necesidades inmediatas como la escuela, el trabajo y la vivienda.

Entre gratitud y sentimientos encontrados
Para Cristina, residente durante aproximadamente 20 años, la despedida estuvo marcada por emociones mixtas.
“Me siento triste y a la vez alegre”, dijo a Enlace Latino NC. “Feliz porque pude ver a mis vecinas de antes y porque tenemos un lugar a donde movernos. Ya no estamos en la calle”.
Angélica González, por su parte, dijo que lo más difícil será perder la cercanía diaria entre vecinos.
“Voy a extrañar sentirme en familia”, dijo. “Aunque hacía mucho calor, no nos importaba con tal de estar hablando”.
Sin embargo, expresó agradecimiento por el tiempo vivido en esta comunidad que le permitió crear conexiones y amistades que perduran.

Apoyo comunitario y acción colectiva
Katia Roebuck, organizadora comunitaria del Congreso de Organizaciones Latinas de Carolina del Norte, destacó el papel de la organización de los residentes en la defensa de sus derechos y en la creación de respuestas institucionales.
“Las familias levantaron su voz. Decidieron tomar control y riendas de la situación”, dijo a Enlace Latino NC.
Ese proceso contribuyó a iniciativas locales de apoyo económico para reubicación, como Stables Homes Cary.
El programa municipal llamado Stables Homes Cary, es administrado por Neighbor Up, anteriormente conocido como Dorcas Ministries. La organización ofrece asistencia para depósitos, renta inicial y otros costos de mudanza, dijo Ande Curry, directora senior de servicios comunitarios de la organización.
Además, un fondo administrado por Neighbor Up, por solicitud de los vecinos, ha alcanzado $104,181 hasta el momento de publicación.

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Fe, resiliencia y esperanza en el futuro
La pastora Salazar subrayó que el encuentro también fue un espacio para reconocer el duelo como parte del proceso de transición.
“Después de lamentar y reconocer nuestras emociones, hay esperanza”, dijo a Enlace Latino NC. “Dios es fiel”.
Aunque muchas familias ya han encontrado nuevos hogares y otras continúan en transición, el mensaje final del encuentro fue de continuidad más allá del lugar físico.
“Seguimos siendo una comunidad”, concluyó Salazar. “Porque lo que se construye no se destruye”.




