Durante casi dos décadas, la casa de Angélica González fue un punto de encuentro en Chatham Estates, una comunidad de casas móviles en Cary, Carolina del Norte.
“Mi casa es la casa del café”, dijo González a Enlace Latino NC. Vecinos y familiares pasaban por su comedor, donde celebraban cumpleaños y compartían tardes después del trabajo.
Pero esos encuentros están por terminar. La comunidad se ha ido retirando lote por lote. González y más de 140 familias tienen hasta el 30 de junio para irse.
Toll Brothers, una de las desarrolladoras de vivienda de lujo más grandes del país, tiene un contrato para comprar las 27 acres de Chatham Estates por aproximadamente $30 millones, de acuerdo con registros del municipio de Cary.
En ese mismo espacio, construirán 427 viviendas con precios que podrían superar el millón de dólares, a partir de 2027.
El desplazamiento en Chatham Estates expone un vacío legal en Carolina del Norte: miles de residentes son dueños de sus viviendas, pero no del terreno donde viven.
Aunque las casas móviles son el 11.3% de las viviendas del estado, casi el doble del promedio nacional, la ley estatal no exige compensación cuando los desarrolladores reemplazan estas comunidades por nuevos proyectos.

Pocas opciones
Para los residentes, abandonar Chatham Estates no significa simplemente mudarse. En teoría, tienen tres opciones: vender sus casas móviles, trasladarlas o abandonarlas. En la práctica, ninguna resulta fácil.
Mover una casa móvil puede costar alrededor de $15,000, según estimados de los residentes.
En muchos casos, ni siquiera es posible: viviendas antiguas o modificadas no cumplen con los requisitos para reubicación. Incluso cuando el traslado es viable, encontrar dónde instalarla es otro obstáculo.
Mara Arriaga, quien ha vivido en la comunidad durante siete años, sigue sin una alternativa clara. Su familia no ha encontrado terreno disponible en Cary para mover su casa móvil. Muchos parques con disponibilidad están en Chapel Hill, Raleigh o Apex.
“Ahorita rentar una casa estaríamos pagando hasta el doble o el triple de lo que pagamos”, dijo Arriaga a Enlace Latino NC.

Una residente que pidió no ser identificada dijo que encontró lotes por hasta $800 mensuales, sin incluir el costo de traslado, por lo que descartó esa opción.
La madre de tres hijos dijo que ahora su única alternativa es compartir apartamento. La renta promedio en Cary es de $2,000. Por esto, ella planifica mudarse a un apartamento de dos habitaciones con otro de los residentes desplazados para poder pagarlo.
“Nos toca amontonarnos”, dijo a Enlace Latino NC.”No nos queda más opción”.
Abandonar una casa móvil también implica trámites y costos. Los residentes dicen que deben firmar y notarizar documentos para renunciar al título o declarar el abandono.
Un mercado que aprovecha la urgencia
En la entrada del parque, varios carteles dicen: “Se compran casas móviles”. Con el plazo encima y pocas opciones, les ofrecen precios muy bajos.

María Tapia, quien lleva 15 años viviendo en Chatham Estates, dijo que a su familia le ofrecieron $2,000 por su casa. Luego, contó, preguntaron por una casa móvil más vieja en un parque y les dijeron que costaba $40,000.
“Se están aprovechando la oportunidad de que ya no hay opción”, dijo Tapia a Enlace Latino NC. “Es un robo y un abuso”

Presión directa al desarrollador
Ante los costos elevados del desalojo, los residentes han optado por presionar directamente a Toll Brothers.
González estuvo entre los residentes que acudieron al edificio PNC Plaza en Raleigh el martes 21 de abril para intentar entregar una carta a Toll Brothers y a su representante legal, Parker Poe. En la carta, exigían una reunión y 2 millones para gastos de reubicación.

No lograron entregarla. Personal de seguridad de PNC Plaza les pidió retirarse, por requisito del desarrollador, dijo el personal. Minutos después, agentes de policía llegaron al lugar tras una llamada del edificio.
“Para ellos es una simple traila”, dijo Cristina Pacheco, quien ha vivido en Chatham Estates por más de dos décadas, y participó en la acción. “Para mí es mi casa de 22 años. Estoy muy triste de que no nos den una ayuda para irnos a otro lugar a vivir”.
Respaldo a los residentes
La concejal del distrito B de Cary, Michelle Craig, y organizadores comunitarios del Congreso de Organizaciones Latinas de Carolina del Norte respaldaron a los residentes.
“Queremos que los residentes puedan exponer directamente sus necesidades y exigir compensación”, dijo Katia Roebuck, organizadora comunitaria del Congreso de Organizaciones Latinas de Carolina del Norte, a Enlace Latino NC. “El fondo del municipio no es suficiente”.
Toll Brothers ha promovido iniciativas filantrópicas en apoyo a personas sin hogar. Sin embargo, la empresa no ha anunciado ningún compromiso de asistencia directa para los residentes desplazados de Chatham Estates. Tampoco respondió a solicitudes de comentarios antes de la publicación de este artículo.

Un fondo municipal limitado
El municipio de Cary creó un fondo de $800,000 para apoyar a las familias desplazadas de la ciudad, incluyendo Chatham Estates. Residentes y funcionarios públicos dicen que no es suficiente.
“Si divides $800,000 entre 144 hogares, simplemente no alcanza”, dijo la concejal Craig a Enlace Latino NC. “Mover una casa móvil puede costar decenas de miles de dólares”.
El programa municipal llamado Stables Homes Cary, es administrado por Neighbor Up, anteriormente conocido como Dorcas Ministries. La organización ofrece asistencia para depósitos, renta inicial y otros costos de mudanza, dijo Ande Curry, directora senior de servicios comunitarios de la organización.

Para este fondo, califican hogares que ganan hasta el 300% del nivel federal de pobreza, unos $96,450 al año para una familia de cuatro en 2025, según la página oficial del programa.
Hasta ahora, han recibido 120 solicitudes, dijo Curry a Enlace Latino NC. Casi todos han sido elegibles bajo los criterios de ingreso, quiénes no cualifican para el fondo municipal pueden ser considerados para donaciones privadas, añadió.
Las experiencias varian
Los residentes se encuentran en distintas etapas del proceso. Algunos, como González, dicen haber sido aprobados a financiación, mientras que otros no fueron aprobados o siguen esperando respuesta.
González recibirá $12,000 del fondo municipal. Aunque agradecida, no está segura de cuánto tiempo podrá seguir pagando la vivienda una vez que ese dinero se agote.
“Voy a pagar cuatro veces más de lo que pagaba aquí”, dijo.

María González, quien ha vivido en la comunidad desde 2006, dijo que inicialmente no calificó para la ayuda debido a los ingresos de su hogar.
Tiempo después, tras la mudanza de su hija, regresó a la oficina con los documentos necesarios y le dijeron que ahora sí era elegible.
González dijo a Enlace Latino NC que aún desconoce cuánto le será otorgado, ni cuándo lo recibirá.
Otros han optado por abandonar el trámite. Mario Cruz Tapia dijo que dejó de intentar aplicar a asistencia tras conocer de los requisitos.
Buscó reubicación por su cuenta y consiguió un apartamento en Oxford, a más de 42 millas de distancia de Cary. Ahora paga $1,300 de renta, en comparación con los $400, y comparte vivienda con familiares para cubrir los gastos.
Todavía no se acostumbra al cambio. “Es diferente”, dijo sobre su nuevo departamento a Enlace Latino NC. “No me hallo”.
Otros residentes enfrentan barreras más básicas. Guadalupe Robledo, quien se mudó a Carolina del Norte hace tres años de Guatemala, aún no ha tenido su reunión inicial con Neighbor Up porque no tiene transporte para llegar a la oficina, dijo a Enlace Latino NC.
Curry exhortó a que quienes se sienten excluidos del proceso o inseguros sobre su estado a volver a contactar a la organización, porque la financiación ha cambiado y cuentan con $68,484 adicionales en fondos privados disponibles.

La única protección legal: el aviso
Bajo la ley estatal, los dueños de parques deben proporcionar al menos 180 días de aviso si planean cerrar o convertir una propiedad. Curtis Westbrook Sr., el dueño del terreno por más de 40 años, entregó el aviso a tiempo a los residentes. Pero la ley no exige que propietarios del terreno, desarrolladores ni gobiernos locales proporcionen asistencia de reubicación o compensación.
Ser dueño de la casa móvil, pero no del terreno, “puede hacer sentir que tienen más protecciones de las que realmente tienen”, dijo Holly Oner, gerente del grupo de práctica de vivienda de Legal Aid de Carolina del Norte, a Enlace Latino NC.

La compensación, en la mayoría de los casos, ha dependido de la presión comunitaria y no de la ley, dijo el abogado principal y subdirector del Proyecto de Vivienda, Consumo y Energía del Centro de Justicia de Carolina del Norte (NCJC, por sus siglas en inglés).
“La conclusión es que se deben reforzar las protecciones al consumidor para los residentes de parques de casas móviles”, dijo Pikler a Enlace Latino NC.
Algunos estados como Florida, California y Arizona, han adoptado leyes que requieren compensar a los residentes de casas móviles por desalojados tras un cambio de uso del terreno.
En Carolina del Norte, en 2024, tres legisladores demócratas, incluyendo a Graig Meyer, hoy director ejecutivo del NCJC, presentaron un proyecto de ley que habría exigido compensación en estos casos. Además, extendía el aviso mínimo a 12 meses. La medida no fue aprobada.
Transformación visible
A medida que las casas móviles se desmontan o quedan abandonadas, algunos residentes dicen que necesitan un contenedor de basura ante la acumulación de muebles, escombros y pertenencias. En el terreno, el cambio ya es visible lote por lote.
La estructura aledaña de la casa de María Linares, un balcón, estaba siendo retirada el martes 21 de abril. Quienes trabajaban en el lugar explicaron que debía desmontarse para poder trasladar la vivienda, ya que había sido vendida.
Linares, quien había compartido su historia un mes antes, ya no estaba en la propiedad. No fue posible hablar con ella ni saber a dónde se había mudado. Solo quedaba su casa, en proceso de ser trasladada, incompleta.


Tal vez le interese: El sueño de una cooperativa textil latina en el oeste de Carolina del Norte
Un fenómeno más allá de Cary
El desplazamiento en Chatham Estates responde a una dinámica más amplia de patrones de crecimiento.
“No es algo único de Cary”, dijo el profesor de Duke Charlie Becker a Enlace Latino NC. “Cualquier comunidad que esté creciendo va a intentar desplazar a los hogares de bajos ingresos. Quieren residentes más ricos o usos de mayor valor que generen más ingresos fiscales, entre otras cosas.”
Según Becker, el primer economista en estudiar la industria de casas móviles, este proceso reduce una fuente importante de vivienda asequible y obliga a muchas familias a mudarse más lejos. Por consecuencia, esto puede aumentar sus costos de vida y de transporte.
Desaparece una comunidad
Lo que desaparece en Chatham Estates no es solo un parque, sino un modelo de vivienda que sostiene a miles de familias en Carolina del Norte. Casi el 24% de los propietarios de casas móviles en el estado son latinos, según un informe de la Asociación Nacional de Profesionales Hispanos en Bienes Raíces.
Su fragilidad no depende de quienes lo habitan, sino de la falta de protecciones cuando el suelo cambia de manos.

A medida que el vecindario se vacía, la hija de González, estudiante de la escuela intermedia Mills Park, enfrenta con incertidumbre dejar el lugar donde creció. Ella piensa en las tardes de café, en la gente que entraba y salía de su casa.
La mesa donde González recibió a vecinos y familiares durante años ya no está. La regaló a finales de abril.
Ella y su familia pronto se mudarán a Morrisville.
“¿Quién va a venir a tomar café conmigo ahora?”, dijo González. “Voy a estar sola”.




