Las celebraciones de fin de año —desde el Día de Acción de Gracias hasta Navidad y Año Nuevo— son, para muchas familias latinas, sinónimo de reencuentro, música y abundancia en la mesa.
Tamales, lechón, pozole, arroz con gandules o pollo con mole forman parte del menú de una tradición que atraviesa generaciones y fronteras. Pero, junto con el sabor y la nostalgia, llega también un incremento en el consumo de alimentos ricos en grasas, sal y azúcar, que pueden afectar la salud si no se equilibran con hábitos más saludables.
De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), más del 42 % de los adultos latinos viven con obesidad y uno de cada tres tiene presión arterial elevada.
En Carolina del Norte, los informes del Departamento de Salud y Servicios Humanos (NCDHHS) reflejan una tendencia similar: las enfermedades cardiovasculares y metabólicas son más frecuentes entre las comunidades hispanas y tienden a aumentar durante el invierno.
Desde Legacy Community Health, una organización médica sin fines de lucro que trabaja con comunidades latinas en distintos estados, recuerdan que las tradiciones familiares son parte esencial del bienestar emocional, pero advierten sobre la importancia de tomar decisiones alimentarias conscientes.
“Honrar la cultura también significa cuidar el cuerpo”, señalan sus especialistas, quienes promueven adaptar las recetas sin perder su esencia.
Cuidarse, coinciden los expertos, no significa renunciar a las celebraciones. Pequeñas decisiones —como moverse más, ajustar los ingredientes o sumar más verduras a la mesa— pueden marcar la diferencia.
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Cómo tener unas fiestas más saludables
Durante las fiestas, la comida suele ocupar el centro de la celebración. Pero los especialistas en salud recomiendan equilibrar tradición y bienestar con pequeñas acciones que marcan la diferencia.
1. Muévete más
Caminar al hacer las compras, bailar en familia o dar un paseo después de la cena ayuda a compensar los excesos y mejora el estado de ánimo. El CDC recuerda que incluso diez minutos de actividad moderada al día pueden reducir la ansiedad y mejorar el sueño.
2. Come con conciencia
Antes de llenar el plato, empieza por frutas, verduras o ensaladas. Disfruta los platillos más pesados en porciones pequeñas. Reducir la sal, preferir carnes magras y hornear en lugar de freír son formas simples de mantener el sabor sin comprometer la salud.
Muchos platos tradicionales pueden transformarse sin perder su esencia. Usar arroz integral en lugar de blanco, incorporar más verduras a los guisos o ensaladas frescas a la mesa, y reemplazar frituras por versiones horneadas o asadas son decisiones que ayudan a equilibrar las celebraciones.
3. Planea actividades que no giren en torno a la comida
Salir a ver las luces navideñas caminando, visitar un museo, realizar una caminata en familia en el bosque o una cascada son opciones para pasar tiempo juntos durante las fiestas que no están centrados en la comida.
También puede sumarse acciones solidarias: hacer voluntariado puede convertirse en una nueva tradición familiar. O patinar sobre hielo. Sea cual sea la opción que se elija, lo importante es mantenerse en movimiento.
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4. Hidrátate y descansa
Entre reuniones, viajes y comidas abundantes, el cuerpo también necesita pausas. Alternar las bebidas alcohólicas con agua o infusiones ayuda a mantener la hidratación y a evitar el cansancio al día siguiente. Dormir al menos siete horas por noche, bajar el ritmo cuando sea posible y desconectarse de las pantallas favorecen la recuperación física y mental.



