Desde ayer, domingo 1 de noviembre, los menores de 18 años han quedado sujetos a un nuevo toque de queda en los espacios públicos de Charlotte.
La medida, aprobada el 28 de noviembre por el Concejo Municipal con nueve votos a favor y dos en contra, establece un horario único de restricción entre las 10:00 p.m. y las 6:00 a.m. los siete días de la semana. Por ahora es un plan piloto hasta el 31 de agosto de 2027.
Durante este período, el Departamento de Policía de Charlotte-Mecklenburg (CMPD) recopilará datos para evaluar resultados. El Concejo decidirá posteriormente si mantiene las nuevas reglas, las modifica o vuelve al esquema anterior.
Preocupaciones por su impacto en minorías
La iniciativa responde a la preocupación policial por las concentraciones multitudinarias de adolescentes conocidas como “teen takeovers”.
Estas reuniones nocturnas en espacios públicos, que aumentaron durante el verano, han generado riesgos de seguridad y alteraciones en negocios locales, de acuerdo con las autoridades.
Medios de comunicación locales, han reportado que algunos encuentros también han derivado en violencia y bloqueos de vías, como los ocurridos en Romare Bearden Park y Camp North End.
La propuesta ha generado inquietudes por parte de organizaciones comunitarias y algunos concejales que han advertido sobre el riesgo de que su aplicación afecte de manera desproporcionada a jóvenes negros y latinos, además de cuestionar las posibles sanciones para los padres.
Al respecto, la concejal Dimple Ajmera solicitó al CMPD que los datos se desglosen por características demográficas para identificar posibles desigualdades en la aplicación.
Cómo se aplicará
El nuevo esquema modifica una normativa vigente desde 1995. Hasta ahora, el toque de queda comenzaba a las 10:00 p.m. para niños de 12 años o menos y a las 11:00 p.m. para adolescentes de 13 a 15 años. Los jóvenes de 16 y 17 años estaban exentos. Con el piloto, todos esos grupos quedarán sujetos al mismo horario.
La jefa del CMPD, Estella Patterson, ha señalado que la prioridad será prevenir situaciones de riesgo y procurar el cumplimiento voluntario con el objetivo de evitar tanto que los jóvenes sean víctimas de delitos como que otras personas lo sean. El carácter temporal del programa permitirá evaluar si la restricción ayuda a alcanzar esas metas.
Patterson también aseguró que los agentes no detendrán vehículos únicamente por sospechar que sus ocupantes están incumpliendo el toque de queda.
Aunque la policía ha insistido en su enfoque educativo del programa, pueden existir consecuencias legales en las que los padres puedan enfrentar un delito menor de clase 3 y una multa de hasta $500 por una infracción relacionada con la medida.
Para evaluar el piloto, la policía analizará el número de jóvenes víctimas de delitos, los delitos cometidos por adolescentes y la cantidad y gravedad de las concentraciones multitudinarias. Patterson dijo que presentará informes trimestrales al Concejo, y CMPD buscará una evaluación externa al finalizar el programa.
Excepciones que seguirán vigentes
- Los menores podrán permanecer fuera durante las horas restringidas si están acompañados por sus padres o un adulto autorizado
- Realizan un encargo para sus padres
- Se trasladan hacia o desde el trabajo
- Responden a una emergencia
- Participan en determinadas actividades escolares, religiosas o recreativas supervisadas por adultos y patrocinadas por entidades autorizadas
Meses de discusión y cuestionamientos
La aprobación del toque de queda o “curfew” llegó después de meses de discusión. Aunque inicialmente algunos concejales querían actuar antes del regreso a clases, las inquietudes expresadas por residentes llevaron a reconsiderar el alcance y la aplicación de la propuesta.
Entre los cuestionamientos figuró la falta de espacios donde los adolescentes puedan reunirse fuera de sus casas y escuelas. Algunos residentes pidieron invertir en centros comunitarios.
Otros advirtieron sobre el riesgo de una vigilancia policial desproporcionada hacia jóvenes de minorías raciales y sobre posibles castigos injustos para los padres por el comportamiento de sus hijos.

