Frente a una antigua prisión que se prepara para recibir a personas detenidas por las autoridades migratorias en Carolina del Norte, residentes y activistas se reunieron el sábado 24 de octubre en una vigilia para recordar a quienes han muerto bajo la custodia del ICE.
Además, protestaron contra la apertura del centro de detención migratoria en Winton, que sería el primero en el estado.
Entre los asistentes estaba Gabri Johnson, cuyo padre, Gabriel Johnson, sufrió un derrame cerebral mientras se encontraba bajo custodia migratoria en el Stewart Detention Center, en Georgia. Su padre, residente en Cary, sobrevivió y ahora necesita rehabilitación. Otras familias, dijo Johnson, no han tenido la misma suerte.
“Tuve la bendición de decir que mi padre regresó vivo a casa. Pero esa no es la historia que veo todos los días en las noticias”, dijo Johnson ante los asistentes. “Estamos aquí para acompañar en el duelo a las familias cuyos seres queridos nunca regresaron a casa”.
Mientras algunos compartieron sus experiencias con el sistema migratorio, otros alertaron sobre el impacto del centro en una comunidad rural con recursos limitados.
El centro, propiedad de la empresa privada The GEO Group, se conoce como Winton ICE Processing Center. Antes funcionaba como Rivers Correctional Institution, una prisión que la empresa anunció que reactivaría para albergar a personas detenidas por ICE.
Johnson pidió a los asistentes que no se distanciaran de las familias afectadas por las detenciones.
“Mi padre es su vecino. Las personas que están viviendo esto junto a mi familia son sus vecinos. En realidad, todos somos una familia”, dijo.

Residentes temen la apertura
La apertura del centro también preocupa a los residentes, quienes temen que su presencia altere la vida cotidiana de las pequeñas comunidades cercanas.
Caroline Stephenson, residente del condado de Hertford, dijo que hay personas opuestas al centro que no se sienten cómodas expresándolo públicamente.
“Hay mucha gente en el condado que está en contra. Sin embargo, existe mucho miedo a hablar públicamente porque no tenemos una larga historia de activismo”, dijo a Enlace Latino NC.
Stephenson conoce Rivers Correctional Institution por dentro. Trabajó durante tres semanas en la prisión y dijo que le preocupaban el trato que recibían las personas encarceladas y la atención médica.
Su experiencia también influyó en cómo percibe la apertura del centro migratorio. Las personas encarceladas habían pasado por un proceso judicial, una diferencia que considera importante al comparar el sistema penitenciario con la detención migratoria.

Evans, quien vive en Winton, dijo que se opone al centro porque valora la tranquilidad del pueblo y teme las consecuencias para las comunidades cercanas.
“Vivo aquí, así que no quiero algo así en mi comunidad”, dijo a Enlace Latino NC el residente, nacido y criado en el condado de Hertford. También teme que las operaciones migratorias puedan extenderse más allá del centro y afectar a los residentes de las localidades cercanas.
“La gente de aquí tiene miedo de que hagan una redada masiva en estas pequeñas comunidades. Hacen lo que quieren, así que no puedo garantizar que no vaya a pasar”, expresó Evans.

¿Qué tipo de desarrollo necesita la comunidad?
Para Sylvia Zapata, quien participó en la vigilia, el debate sobre el centro también plantea preguntas sobre el tipo de desarrollo económico que una comunidad está dispuesta a aceptar.
“Comunidades como Winton merecen desarrollo económico, pero no un desarrollo que dependa de que tengan que comprometer su propia humanidad para ganar dinero”, dijo.

Stephenson también advirtió que el centro podría aumentar la presión sobre los servicios que ya operan con recursos limitados. Los efectos concretos de la instalación en los servicios locales aún requieren seguimiento y verificación.
Además, teme que el centro aumente la presión sobre los servicios de emergencia, los departamentos de bomberos voluntarios y el hospital local. En un condado rural con recursos limitados, dijo, esa demanda adicional podría afectar a toda la comunidad.
Mientras The GEO Group se prepara para operar las instalaciones bajo un contrato federal, los participantes reclaman que las consecuencias para la comunidad y las personas detenidas no queden fuera del debate.

Una canción para acompañar el duelo
La vigilia reunió distintas razones para oponerse al centro. Algunos recordaban a quienes han muerto bajo custodia migratoria, el temor a las consecuencias para las familias detenidas y la inquietud por el futuro de una comunidad rural.
La jornada incluyó una marcha desde el tribunal hacia el centro de detención y continuó por la carretera cercana. Durante el recorrido, los participantes cantaron This Little Light of Mine, una canción tradicional asociada con la esperanza y la perseverancia.
“Esta lucecita mía, la voy a dejar brillar”, cantaban mientras avanzaban.


