A casi ocho meses del paso del huracán Helene, muchas familias en la región aún no saben si el agua que llega a sus hogares es segura para el consumo. Desde principios de año, la organización Wine To Water (WTW), con sede en Boone, visita viviendas en zonas afectadas por inundaciones para recolectar muestras directamente desde los grifos y enviarlas a laboratorios especializados.
Pedro Martínez, especialista en calidad de agua de WTW, encabeza el trabajo en terreno. “Nosotros creemos que todas las personas merecen sentir confianza en el agua que beben, y nuestra intención con ofrecer estas pruebas es que podamos ayudar a las familias afectadas por el huracán a obtener la información necesaria para proteger su familia si notan que algo está fuera de lugar”, dijo a Enlace Latino NC.
El servicio, que se ofrece sin costo para las familias, busca reducir los riesgos asociados al consumo de agua contaminada en comunidades donde el acceso a sistemas municipales regulados no está garantizado. En muchos casos, se trata de viviendas rurales conectadas a pozos privados o manantiales, cuya calidad de agua no ha sido verificada desde el huracán.
Cómo se hacen las pruebas
El procedimiento es sencillo. Tras una cita previa, Martínez o algún miembro del equipo llega al hogar, conversa con las personas sobre cualquier irregularidad en el agua —como olor, color o sabor— e identifica un grifo desde el cual se toman tres muestras.
Una se analiza para detectar bacterias, y las otras dos para evaluar parámetros como pH, presencia de metales y cantidad de sólidos disueltos.
Aunque el kit básico no incluye prueba de plomo, las familias pueden solicitarla si lo consideran necesario. “Esa prueba se recomienda sobre todo en casas construidas antes de 1987, porque podrían tener tuberías antiguas que representen un riesgo”, explicó.
Martínez señaló que todo el proceso toma entre 15 y 20 minutos, y que el equipo respeta la privacidad de las familias. “Entendemos que no todo el mundo quiere recibir a desconocidos. Por eso tratamos de que sea un proceso ágil, respetuoso y claro”.

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Riesgos invisibles en pozos y manantiales
El huracán Helene provocó lluvias intensas y desbordamientos que, según explicó Martínez, pudieron contaminar fuentes de agua con residuos peligrosos. “Las inundaciones arrastraron vehículos, basura, fertilizantes, aceites, materia fecal, gasolina. Todo eso puede llegar al agua que mucha gente consume si no está conectada a un sistema municipal regulado”, advirtió.
Aunque WTW realiza análisis tanto en hogares conectados a redes públicas como en pozos privados, la mayor preocupación se concentra en estos últimos. “Los sistemas municipales están regulados. Pero el mantenimiento de un pozo o un manantial depende del dueño. Y muchos no tienen recursos para hacer ese seguimiento”, dijo.
Además, Martínez destacó que en muchos casos el agua contaminada no presenta signos visibles: “Puede verse clara, puede no tener olor, pero igual estar contaminada con algo que no se detecta a simple vista”.
Un trabajo sostenido después de la emergencia
Wine To Water comenzó como una organización basada en Boone hace 20 años y ha trabajado en zonas afectadas por desastres en todo el mundo, incluyendo el terremoto de Haití en 2010 y los incendios de Hawái en 2023.
En Carolina del Norte, tras el huracán Helene, distribuyó más de 430 mil galones de agua potable, 1.2 millones de libras de suministros de emergencia, casi 3,500 filtros de agua y ayudó a establecer más de 15 viviendas temporales.
Actualmente, la organización busca ir más allá de la respuesta inmediata. Después de esta fase de pruebas, el equipo de WTW planea enfocarse también en educación y en conectar a las personas afectadas con recursos que les permitan resolver los problemas de agua detectados.

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Llegar a la comunidad latina
Si bien el programa está abierto a cualquier persona afectada por el huracán, Martínez tiene una motivación personal clara: acercarse a las familias latinas. “Mi interés particular es llegar a esa comunidad latina que quizás no se le dio esa importancia, y más ahora con todo lo que está pasando a nivel político”, explicó.
Según detalló, muchas de estas familias enfrentan barreras económicas, viven en áreas rurales y no tienen acceso a análisis que, en otros contextos, resultan inaccesibles.
“Sabemos que son servicios que pueden ser costosos y difíciles de acceder para muchas familias. Por eso queremos que la comunidad sepa que estamos aquí”, dijo.
Cómo acceder al servicio
El programa de análisis de agua gratuita no tiene fecha de cierre y se encuentra activo en los siguientes condados del oeste de Carolina del Norte: Alleghany, Ashe, Avery, Buncombe, Burke, Caldwell, Cherokee, Clay, Graham, Haywood, Henderson, Jackson, Macon, Madison, McDowell, Mitchell, Polk, Rutherford, Swain, Transylvania, Watauga, Wilkes y Yancey.
No se requiere documentación migratoria para acceder al servicio y hay personal bilingüe disponible para atender consultas en español.
Las personas interesadas pueden completar el formulario escaneando el código QR del folleto o comunicarse directamente al 828-773-0207. También se puede obtener más información en el sitio oficial: www.wtw.org.
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