Suzy Gerónimo, una activista transgénero de Carolina del Norte, optó por una salida voluntaria después de que un tribunal le negara la fianza y la solicitud de asilo.
Gerónimo fue detenida en el condado de Franklin. Posteriormente, la trasladaron al centro de detención de inmigración Stewart Detention Center, en Georgia, donde permanecía mientras se tramitaba su caso.
Beckie Moriello, propietaria de Raleigh Law Firm, la firma que la representa de forma pro bono, dijo que la defensa estaba preparada para apelar las decisiones sobre la fianza y el asilo. Pero Gerónimo decidió no continuar con el proceso y optar por la salida voluntaria.
Fianza denegada por la aplicación de la ley Laken Riley
La decisión sobre la fianza se tomó el martes 16 de junio. Moriello explicó que, para obtenerla, era necesario convencer al tribunal en tres frentes: demostrar que la detenida no representa un peligro para la comunidad, que no es un riesgo de fuga y que es legalmente elegible para recibirla.
En los dos primeros puntos, la defensa consideró que tenía terreno firme.
“Teníamos excelentes argumentos en esos dos factores”, señaló Moriello a Enlace Latino NC. Añadió que la jueza “estaba receptiva” y que dio la impresión de “estar de acuerdo con esas dos cosas.”
El obstáculo fue la elegibilidad. La fiscalía federal utilizó el cargo de “obtención de propiedad mediante falsas pretensiones” para justificar la aplicación de la Ley Laken Riley. Esta ley le limitó la posibilidad de otorgar fianza.
Ese cargo fue presentado originalmente en el condado de Wake y posteriormente desestimado, según la defensa.
La Ley Laken Riley establece que una persona acusada de robo no es elegible para fianza, sin contemplar excepciones para quienes tienen los cargos retirados.
“Las palabras del acta no incluyen una excepción para una persona que fue acusada y cuyos cargos luego fueron retirados, lo cual constituye una injusticia total”, afirmó Moriello. “Pero, lastimosamente, esas son las palabras en el acta.
La defensa intentó sostener que la ley contempla una excepción implícita: que, una vez retirada la acusación, la norma ya no aplica. La jueza no lo aceptó.
“La jueza tenía empatía, dio la impresión de que era injusto, pero lastimosamente eso fue su decisión”, lamentó Moriello.
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Un efecto dominó: el asilo también cae
La denegación de fianza tuvo peso directo en la audiencia de asilo, y el tribunal negó también esa solicitud.
Moriello dijo que estaba dispuesta a apelar la decisión de fianza y sostuvo que existían argumentos sólidos para cuestionar la aplicación de la Ley Laken Riley en el caso de Gerónimo donde el cargo había sido desestimado.
“Creo que eventualmente ese caso llegaría a la Corte Suprema”, dijo Moriello sobre la validez de la aplicación de la Ley Laken Riley. “Y creo que van a decir que es inconstitucional”.
La decisión de Gerónimo de aceptar una salida voluntaria le permitió evitar una orden formal de deportación y las consecuencias legales que esta implica, pero también puso fin a la posibilidad de apelar y continuar litigando ambos casos.



