Una mamografía le costó cerca de $500 a Ana García Álvarez. Cuando los médicos le recomendaron regresar cada seis meses para dar seguimiento a un hallazgo en uno de sus exámenes, cumplió con la primera cita. Pero después, cuando todo salió bien, dejó pasar aproximadamente dos años antes de hacerse otro estudio.
El motivo fue el dinero.
“Por el precio, no fui hasta dos años después”, contó García Álvarez, quien recibió atención médica en Elizabeth City, Carolina del Norte.
Su experiencia refleja una de las barreras que enfrentan algunas mujeres para acceder a exámenes de detección de cáncer de mama, especialmente cuando no cuentan con recursos suficientes para cubrir los costos.
Para ayudar a reducir esa dificultad, la organización sin fines de lucro Project HOPE lanzó en 2025 un programa que ofrece mamografías gratuitas a pacientes de clínicas comunitarias en Carolina del Norte.
La iniciativa comenzó con dos clínicas y se amplió este año a una tercera ubicación, en Elizabeth City, donde García Álvarez recibió recientemente una mamografía sin costo.
Cuando el costo retrasa la atención
García Álvarez recordó que, durante un examen anual en el departamento de salud, le detectaron algo que requería una mamografía. Aunque los resultados posteriores no revelaron nada preocupante, según relató, le recomendaron regresar cada seis meses para seguimiento.
La primera vez pagó cerca de $500 mediante un plan de pagos.
Acudió al siguiente examen, pero cuando le recomendaron regresar seis meses después, decidió esperar por el costo.
“Fue algo sorprendente para mí que me dijeran que podía recibir ese tipo de ayuda”, dijo sobre el programa de Project HOPE. “Fue de gran ayuda, la verdad”.
La experiencia también le hizo pensar en otras mujeres que podrían estar postergando sus exámenes por dificultades económicas o por desconocer los servicios disponibles.
“Uno a veces no sabe que hay estas ayudas o estos servicios”, señaló.
Un programa en tres comunidades
Project HOPE lanzó la iniciativa en 2025, en colaboración con la North Carolina Association of Free Clinics y con el financiamiento de The Labcorp Charitable Foundation, para ampliar el acceso a mamografías y fortalecer la capacidad de atención de las clínicas comunitarias.
Actualmente, el programa trabaja con tres centros: Samaritan Health, en Durham; NeighborHealth, en Raleigh; y una clínica participante en Elizabeth City.
Durante 2025, cuando se realizaron las dos primeras clínicas, se realizaron 123 mamografías gratuitas, según Kristin Anderson, responsable de programas de Project HOPE en Estados Unidos y asesora técnica de la organización.
La clínica de Elizabeth City se incorporó en 2026 y la meta del programa para este año es realizar 200 mamografías gratuitas.
Anderson explicó que el costo de estos procedimientos puede variar considerablemente según el tipo de estudio que requiera una paciente.
Según las estimaciones que compartió, una mamografía puede costar entre $181 y $315 para una persona sin seguro médico en Carolina del Norte. Los estudios diagnósticos adicionales pueden aumentar los gastos; por ejemplo, una biopsia puede costar entre $1,400 y $2,000, según los rangos proporcionados por Anderson.
El programa busca facilitar el acceso tanto a mamografías como a estudios diagnósticos para pacientes de bajos ingresos.
Para recibir los servicios, las mujeres deben ser pacientes de alguna de las tres clínicas participantes. Son esos centros los que identifican a las pacientes y coordinan su acceso a los exámenes.
Más que cubrir el costo de un examen
Para Veninga Santacruz Reynoso, otra beneficiaria, el apoyo no solo significó evitar un gasto médico. También hizo más fácil conseguir una cita.
Santacruz Reynoso se enteró del programa durante una visita a la clínica donde recibe atención por diabetes. Allí le preguntaron cuándo había sido su última mamografía y le ofrecieron realizarse una mamografía gratuita.
En ocasiones anteriores, Santacruz Reynoso había tenido que solicitar ayuda económica para cubrir sus estudios. Esta vez, según relató, el resultado de su mamografía fue normal.
“Fue una gran oportunidad de no tener que pagarlo”, dijo.
Para ella, el acceso a una intérprete de español en la clínica también facilitó el proceso.
Explicó que, aunque muchas mujeres saben que necesitan hacerse una mamografía, conseguir una cita y comunicarse durante la atención médica puede resultar complicado.
“Muchas veces uno sí sabe que necesita el examen”, dijo. Sin embargo, señaló que las dificultades para conseguir un intérprete, coordinar una cita e incluso el miedo pueden hacer que el proceso parezca más complicado de lo que realmente es.
Santacruz Reynoso consideró que esta fue su experiencia más sencilla para obtener una mamografía, en comparación con ocasiones anteriores en las que había tenido que solicitar el estudio por otras vías.
“Todo es más fácil muchas veces de lo que uno imagina cuando hay la oportunidad”, dijo.
Apoyo para continuar la atención
Además de financiar exámenes, Project HOPE busca fortalecer la capacidad de las clínicas para acompañar a sus pacientes durante el proceso de atención.
Anderson explicó que la organización trabaja con la American Cancer Society para ofrecer capacitación y certificación en navegación de pacientes a profesionales de clínicas afiliadas.
La iniciativa contempla la participación de 20 profesionales, quienes recibirán materiales educativos y herramientas para orientar a sus comunidades sobre el cáncer de mama.
El programa también incluye sesiones virtuales de capacitación en salud mental para el personal sanitario, sobre temas relacionados con el estigma, el autocuidado y el impacto emocional de las enfermedades crónicas.
Según Anderson, algunas mujeres que recibieron mamografías a través de la iniciativa en 2025 han regresado este año para continuar con sus exámenes.
Para García Álvarez, saber que existe ayuda para cubrir el costo de una mamografía representa una diferencia importante frente a las dificultades que enfrentó anteriormente.
Por eso considera fundamental que otras mujeres conozcan estos servicios.
“Muchas personas preferimos esperar hasta el último momento o hasta que sea de verdad algo preocupante para hacernos este tipo de análisis”, dijo.
Las mujeres interesadas en conocer si pueden acceder al programa deben comunicarse directamente con alguna de las tres clínicas participantes en Raleigh, Durham o Elizabeth City.


