Las cooperativas permiten a los latinos cultivar en sus propios términos

En una industria que beneficia a los agricultores blancos, Tierra Fértil afianza a una comunidad latina en crecimiento en el condado de Henderson, Carolina del Norte
Victoria Bouloubasis 24 jun., 2021
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cooperativa latina, Tierra Fertil
Delia Jovel, fundadora y copropietaria de Tierra Fertil Coop, planta semillas de girasol el 13 de junio de 2021. (Foto de Juan Diego Reyes)
Esta historia fue publicada en colaboración con Southerly. Read in English.

Cada domingo Edith Alas Ortega viaja 20 minutos desde su casa hasta un campo agrícola en el condado de Henderson, Carolina del Norte, y respira profundo. “Hay una sanación mental y física al estar aquí en el ambiente”, dijo.

Ortega es uno de los cinco miembros de Tierra Fértil Coop, “fertile ground” en inglés, una cooperativa agrícola propiedad de los trabajadores por y para inmigrantes latinos. El grupo, integrado por tres inmigrantes salvadoreños y tres mexicanos, se reúne todas las semanas en su parcela de un acre en Hendersonville donde cultivan verduras para las familias participantes, y también para la venta, con un enfoque en ingredientes culturalmente atractivos para el mercado latino.

Ortega miraba con gusto las primeras fresas de la temporada, unas 40 por el momento, en una mañana reciente de junio. Al mismo tiempo decenas de arbustos sobresalen en los montículos que ella ayudó a sembrar y a cubrir con un plástico negro, llenos de frambuesas a punto de florecer.

“Puedo comer algo que planté con mis propias manos”, dijo. “Me voy satisfecha de haber hecho algo que me hace sentir bien. Fue una alegría saber que podíamos convivir con otras personas, vernos cara a cara en un ambiente libre”.

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Copropietarios de Tierra Fertil Coop, una cooperativa agrícola hispana y propiedad de trabajadores en Hendersonville, Carolina del Norte, posan para una foto grupal el 13 de junio de 2021. (Foto de Juan Diego Reyes)
Uso de la tierra basado en la ayuda mutua

El grupo comenzó a labrar y preparar la tierra hace un año. Ahora, la fundadora de Tierra Fértil, Delia Jovel, y Ortega enseñan con orgullo las filas de maíz que se extienden hacia el horizonte. Decenas de variedades de tomates, incluidos los tomatillos y los chiles, crecen también, junto con otros tubérculos, como remolacha y zanahoria. Las papas, el brócoli, la berenjena y la col rizada se entremezclan con caléndulas. Pero el equipo dice que el cultivo con más fuerza es el repollo; al menos 300 cabezas de repollo crecen en el campo.

“Usamos mucho repollo”, dijeron Jovel y Ortega, ambas de El Salvador. Es el ingrediente principal del curtido, un condimento picante y avinagrado que acompaña siempre a las pupusas. Las dos planean platillos que harán con estos ingredientes autóctonos de su tierra natal.

La mayor parte de los productos que cosechan en la cooperativa los venden a personas de la comunidad latina local. Jovel estima que en el último año han vendido 20 racimos de cilantro, 12 libras de fresas y 150 remolachas por semana, según la estación del producto.

La modesta parcela de Tierra Fértil se encuentra en Tiny Bridge Farm, un terreno que ha sido propiedad de los agricultores Ed Graves y KP Whaley por 10 años. Graves y Whaley trabajan a tiempo completo en otras carreras: Graves es bibliotecario y Whaley trabaja en medios comunitarios. Pero ambos crecieron en granjas. Whaley dijo que apoyar a Tierra Fértil con acceso a la tierra fue una decisión muy fácil. Tierra Fértil y Tiny Bridge Farm comparten un acuerdo de uso de la tierra basado en la ayuda mutua, según Jovel.

“Todos somos agricultores principiantes, y aprendemos unos de otros”, dijo Whaley.”Estoy entusiasmado con la comunidad que Tierra Fértil está construyendo. Y me emociona ver cómo está respondiendo nuestra comunidad en Hendersonville”.

Un modelo cooperativo podría cambiar la agricultura comunitaria que podría cambiar la industria

Tierra Fértil empezó en medio de la pandemia. A través de una subvención proporcionada por la oficina de Extensión Cooperativa de Carolina de Norte del condado de Henderson, dos miembros de la cooperativa se convirtieron en jardineros maestros este año.

“La pandemia fue un empujón”, dijo Jovel, “y pensé, ‘quizás este es el momento clave para hacer un proyecto que incluya acceso a ingresos, organización comunitaria y acceso a alimentos”.

Jovel contó con el apoyo del agente de extensión del condado, Steve Pettis. La oficina les dio semillas gratis para ayudarles a cosechar su primera temporada. “Siempre me entusiasman las personas que no dejan que nada se interponga en su camino”, dijo Pettis. “Delia es una de esas personas”.

Aunque los latinos tienen 1,7 veces más probabilidades de iniciar un negocio en los Estados Unidos, poseen solo el 3 por ciento de las tierras agrícolas en el país, según el censo del USDA de 2017.

Los datos muestran que hay 112 mil 451 productores hispanos, o el 3,3 por ciento de los 3,4 millones de productores del país, en comparación con 3,2 millones que son blancos, el 95 por ciento del total.

“Gran parte del conocimiento agrícola se queda en la comunidad gringa”, dijo Jovel. “Es porque nuestra comunidad en un país extranjero se siente incapaz. Aunque tengan conocimiento, aunque han cultivado en sus países…”

La riqueza hereditaria, un factor determinante de la propiedad de la tierra
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Delia Jovel, fundadora y copropietaria de Tierra Fertil Coop, posa para una foto el 13 de junio de 2021. Tierra Fertil es una cooperativa agrícola hispana y propiedad de trabajadores en Hendersonville, Carolina del Norte. (Foto de Juan Diego Reyes)

La desigualdad económica del país afecta a los latinos que podrían convertirse en futuros propietarios de granjas.

La riqueza hereditaria, un factor determinante de la propiedad de la tierra y la agricultura, es 80 por ciento blanca. Los agricultores latinos también enfrentan prácticas crediticias discriminatorias en todo el país.

Solo 14 agricultores de más de 770 en el condado de Henderson se identificaron como hispanos en el censo del USDA de 2017. El diez por ciento del condado se identifica como hispano en comparación con el 9.6 por ciento de la población general de Carolina del Norte. En todo el estado, hay 487 agricultores identificados como hispanos que son propietarios de sus tierras según los datos de 2017.

Samuel Antonio, uno de los cinco trabajadores-dueño de Tierra Fértil, dice que creció en una familia de agricultores en un pequeño pueblo oaxaqueño en México. Pero cuando quiso cultivar aquí, “era complicado” sin tener su propia casa ni tierra.

Modelo cooperativo

El modelo cooperativo trabajador-dueño es parte integral de Tierra Fértil: Jovel lo ve como una forma para que los inmigrantes recuperen poder, algo que pueden haber dejado atrás en busca de otros sueños en los Estados Unidos.

“Vienes a este país sin una red sólida”, dijo. “En cambio, vienes con la idea de que “Estás aquí para ganar, para trabajar, para mejorar”. Desafortunadamente, ese tipo de superación personal en un país capitalista siempre se trata de ganar dinero”.

Esto, dijo Jovel, se convierte en un estereotipo dañino para los inmigrantes latinos que no priorizan el cuidado de sí mismos. “Pensamos que la salud, el bienestar son para sectores privilegiados”, dijo. Dicen “ay, es super trabajadora esa gente, no descansa” y eso es super nuestra comunidad. Pero eso tiene su costo y nadie lo dice.”

Pero Jovel y muchos de sus compañeros inmigrantes viven “vidas caóticas” y hacen malabares con múltiples trabajos de bajos salarios y con familias, dijo ella.

Los trabajadores pobres también enfrentan inseguridad en la vivienda a medida que el desarrollo aumenta rápidamente en el oeste de Carolina del Norte. Hendersonville es ahora un lugar popular para personas jubiladas, lo cual resulta en un aumento de los costos de la vivienda. Jovel descubrió este mes que el edificio de apartamentos donde ella alquila está a la venta.

Ella dice que las limitaciones al hablar inglés también son una barrera para muchos inmigrantes que evitan ir al médico porque puede ser una experiencia intimidante y, “francamente, no nos entienden”. Ha notado que muchos en su comunidad han muerto de enfermedades crónicas como diabetes o cánceres terminales que cree que podrían haberse prevenido con atención médica.

Más de 2 mil cooperativas agrícolas

Según la Asociación Nacional de Empresas Cooperativas, de las 65 mil cooperativas comerciales en los Estados Unidos, 2 mil 100 son cooperativas agrícolas con 1,9 millones de miembros agricultores. Las 100 cooperativas agrícolas principales son empresas grandes y bien conocidas, como Land O’Lakes, Ocean Spray y Organic Valley.

Jovel llegó a los Estados Unidos hace seis años desde El Salvador y rápidamente desarrolló una reputación como organizadora comunitaria de confianza entre los latinos. Trabajó en PODER Emma, ​​una organización que incuba el desarrollo liderado por la comunidad en el vecindario de Emma en el noroeste de Asheville, que es predominantemente latino. PODER Emma también funciona como una red para las cooperativas en toda la región. El trabajo de Jovel allí plantó una semilla en ella que la llevó a aprender sobre el modelo de propiedad cooperativa y su funcionamiento.

 

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Fresas recién recolectadas en Tierra Fertil Coop, una cooperativa agrícola hispana y propiedad de trabajadores en Hendersonville, Carolina del Norte. (Foto de Juan Diego Reyes)

 

Jovel asistió a talleres virtuales, incluidos los ofrecidos por el Boston Center for Community Ownership. En BCCO, la capacitación bilingüe enfatiza cómo los trabajadores-propietarios manejan la gobernanza y la toma de decisiones en conjunto, así como la planificación financiera y la proyección de ventas.

“Somos un negocio”, dijo Jovel. “Pero las cooperativas también tienen un componente social. Y tenemos el compromiso de inspirar a las personas de nuestra comunidad. Es un modelo adaptable para cualquier tipo de negocio”.

Abundancia Food Bank

En 2020, Jovel también ayudó a lanzar el banco de alimentos Abundancia Food Bank en Hendersonville para proporcionar productos frescos y alimentos culturalmente específicos a familias inmigrantes locales que experimentan inseguridad alimentaria durante la pandemia. El banco de alimentos pasó de atender a 10 familias en mayo a 90 en diciembre.

Tierra Fértil planea vender en los mercados locales en el futuro, y también agregar miembros a la cooperativa. En junio, el grupo aseguró una colaboración con Appalachian Sustainable Agriculture Project (ASAP), una organización sin fines de lucro. La organización compra alimentos de la finca para abastecer al Banco de Alimentos de Abundancia.

A través de proyectos alimentarios, Jovel también espera sembrar en su comunidad un sentido de orgullo a pesar de estar lejos de sus países de origen. Incluso si algunos de la próxima generación de latinos no hablan español, “cocinar te conecta rápidamente con tus orígenes”, dijo Jovel.

“Lo que han hecho hasta ahora, hasta qué punto han llegado y la organización que han construido, es extremadamente impresionante”, dijo Pettis de Tierra Fértil. “Realmente puedes ver el espíritu del trabajo en equipo y la alegría que sienten al producir alimentos”.

Latinos trabajando en equipo
Miembros y copropietarios de Tierra Fértil, una cooperativa agrícola hispana y propiedad de trabajadores en Hendersonville, Carolina del Norte, conversan el 13 de junio de 2021. (Foto de Juan Diego Reyes)
Aumento en granjas hispanas

En la última década, las áreas rurales han experimentado el crecimiento más rápido de la población latina, un factor que puede haber contribuido a que, según los últimos datos del USDA, el número de productores de granjas hispanas aumentara de 90 mil 344 a 112 mil 451 entre 2012 y 2017. En general, hay más personas en la agricultura, pero el porcentaje de los agricultores hispanos se ha mantenido estable en un 3 por ciento.

Durante marzo, el paquete de ayuda por el coronavirus incluyó el financiamiento de emergencia para los agricultores de la Ley de Color. Esta iniciativa histórica proporciona 4 mil millones de dólares al Departamento de Agricultura de los Estados Unidos dirigidos a perdonar préstamos directos o con garantía otorgados a agricultores de color. Además, mil millones de dólares adicionales serán destinados al USDA para asignar subvenciones de agricultores, becas universitarias y otros apoyos para productores que son minorías poblacionales.

Sin embargo, un número creciente de agricultores latinos en los Estados Unidos prefiere tener negocios pequeños, lo cual puede dificultarles el acceso a subvenciones en el mercado industrializado. Las cooperativas trabajan en contra de este modelo.

“El modelo convencional para comenzar una granja normalmente significa que durante varias temporadas la persona deba trabajar para otros con un contrato de salario bajo, para así aprender y obtener habilidades”, dijo Graves, de Tiny Bridge Farm. “Nuestro modelo de trabajo cooperativo se basa en el poder de la comunidad, en lugar de la experiencia y el capital de arriba hacia abajo. Compartimos herramientas y tiempo”.

Tierra Fértil ha sido la alianza perfecta con ese mismo espíritu, agregó. “Nuestros negocios y metas se relacionan, pero están separados al mismo tiempo, como las hermanas. Hemos aprendido mucho trabajando juntos”.

 

Esta historia recibió apoyo de Solutions Journalism Network.

 

 

 

 

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Sobre el autor:

Victoria Bouloubasis

Victoria Bouloubasis reporta para Southerly en asociación con Enlace Latino NC, sobre la intersección de los problemas ambientales y la movilidad económica en las comunidades latinx, de inmigrantes y refugiados en Carolina del Norte. Es periodista y cineasta radicada en Durham.

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