Cuando un amigo le dijo a Ian Massaro que no podía obtener una licencia de conducir en New York porque no tenía documentos migratorios, la respuesta lo afectó profundamente.
“Eso me partió el alma; me sentí realmente triste”, recordó Massaro.
Él acababa de obtener su propio permiso de conducir y había compartido la noticia con su amigo. Después de aquella conversación, Massaro buscó información en internet y encontró fuentes que, según relató, indicaban que su amigo sí podía obtener la licencia.
“Él, por no tener acceso a la información, no había logrado sacar la licencia, no porque literalmente no pudiera, sino porque no sabía que era una opción”, dijo Massaro.
Le mostró lo que había encontrado según las leyes del estado de New York y su amigo finalmente obtuvo el documento.
Para Massaro, aquella experiencia fue uno de los primeros ejemplos de cómo acercar información sobre derechos a una persona podía tener una consecuencia concreta en su vida.
“Si podemos proveer acceso a la educación legal a estos chicos de nuestro país, realmente podemos crear felicidad y seguridad en nuestras comunidades”, dijo.
A finales de 2024, Massaro fundó KidsKnowRights, una organización sin fines de lucro que luego desarrolló junto con su compañero de secundaria y amigo, John Stavropoulos, cofundador de la iniciativa.
Los dos tienen 17 años, cursan su último año de secundaria en Nueva York y trabajan junto con otros jóvenes para convertir información sobre derechos legales en materiales más fáciles de entender.
“Queremos explicar información que puede resultar complicada de una manera clara y accesible”, dijo Stavropoulos.
KidsKnowRights ofrece lecciones, situaciones interactivas, artículos y tarjetas sobre derechos. Su sitio web aborda temas relacionados con la escuela, el trabajo, la privacidad digital, las interacciones con la policía y otras situaciones cotidianas.
Massaro dijo que el sitio recibe alrededor de 20,000 visitantes al mes y que buena parte de su audiencia proviene de California y Nueva York.
Una experiencia cercana a la inmigración
Para Massaro, el problema que intenta abordar con KidsKnowRights también tiene una conexión personal.
Nació en Nueva York, pero su familia es argentina y sus padres son inmigrantes. En casa habla español y dijo que esa experiencia le permitió observar algunas de las dificultades que enfrentan las personas que llegan a Estados Unidos y no encuentran información accesible en su idioma.
Stavropoulos también nació en Nueva York y sus padres son de Grecia, según Massaro.
Aunque sus familias provienen de lugares distintos, Massaro dijo que ambos observaron un problema similar: encontrar información que no solo esté traducida, sino que esté escrita de una manera que las personas realmente puedan entender.
“Hay muy pocos materiales que están bien hechos en tu lenguaje”, dijo Massaro.
Una traducción literal, explicó, no necesariamente reproduce la manera en que las personas hablan cotidianamente. Para ellos, esa diferencia cobra mayor importancia cuando el material aborda temas legales.
Actualmente, el sitio de KidsKnowRights ofrece su contenido en inglés, español y chino.
Aprender a explicar leyes sin ser abogados
Transformar la información legal en contenido sencillo ha sido uno de sus principales desafíos.
El equipo consulta leyes, decisiones judiciales y otras fuentes existentes antes de preparar sus materiales. Pero comprender esos documentos lo suficiente como para explicarlos a otra persona requirió un proceso de aprendizaje, dijo Massaro.
“No somos abogados”, dijo. “Nos tomó mucho, mucho tiempo aprender cómo está escrita la literatura jurídica y cómo hacerla accesible”.
A medida que el proyecto creció, también cambió la manera en que trabajaban. Massaro dijo que inicialmente asumía distintas tareas, desde escribir artículos hasta contactar con organizaciones. Con el tiempo, el grupo comenzó a dividir el trabajo según las habilidades de cada integrante.
Una persona puede buscar las fuentes, otra escribir, otra revisar la gramática y otra verificar la traducción.
“Cuando cada persona utiliza sus habilidades, lo que hace muy bien, se convierte en una máquina”, dijo Massaro.
Para él, aprender a trabajar de esa manera fue una de las principales lecciones del proyecto.
“En equipo siempre vas a ser más fuerte que individualmente”, dijo.
Escuchar para mejorar
Parte del aprendizaje para formar KidsKnowRights se obtuvo al escuchar directamente a las personas que utilizan sus materiales.
Durante una presentación que realizó en Visions, una organización que trabaja con personas ciegas y con discapacidad visual. Allí se dio cuenta de un problema: había preparado una presentación visual para una audiencia que no podía verla.
Al terminar, pidió a los asistentes que le dijeran qué podía mejorar.
Entre las recomendaciones que recibió estuvieron hablar más despacio, comprobar que las herramientas de accesibilidad funcionaran con el sitio web y ofrecer materiales impresos en braille.
“Realmente estar dispuesto a escuchar a las personas, especialmente las diferencias, es lo más grande”, dijo Massaro.
Ese proceso también ha ampliado el enfoque de KidsKnowRights. Aunque Massaro dijo que inicialmente se concentraron en adolescentes y jóvenes, ahora buscan que sus materiales sirvan a otros grupos que enfrentan barreras para acceder a la información, incluidas personas que no dominan el inglés y personas con discapacidad visual.
El impacto que no siempre pueden medir
Massaro recordó a un hombre que había llegado a Estados Unidos hace menos de un año y que, según le contó, había tenido miedo de inscribir a su hija en la escuela secundaria porque no sabía si podía hacerlo.
Para Massaro, escuchar experiencias como esa le permite dimensionar el impacto que puede tener el acceso a la información.
“Realmente me llena el alma”, dijo.
Pero también explicó que algunas personas que acuden a sus recursos no quieren compartir sus historias ni identificarse por temor a su situación migratoria. Algunas, aseguró, incluso utilizan correos electrónicos que no revelan su identidad al crear cuentas.
Eso hace difícil, explicó, medir el alcance del proyecto únicamente a partir de testimonios.
Massaro también enfatizó que KidsKnowRights no busca promover una postura política.
“Somos completamente apolíticos”, dijo. “Lo único que hacemos es proveer hechos”.
Su objetivo, explicó, es tomar información que ya existe y presentarla de una forma más comprensible.
Mientras terminan la secundaria, Massaro y Stavropoulos también están preparando el siguiente paso en sus vidas. Massaro dijo que le interesa estudiar políticas públicas, mientras que Stavropoulos considera estudiar ciencias políticas.
Para KidsKnowRights, los planes son más amplios.
Massaro imagina que eventualmente sus recursos podrían llegar a personas fuera de Estados Unidos, incluso a México, Canadá, otros países de Latinoamérica y Europa. Sin embargo, reconoce que esa posibilidad todavía está a varios años de distancia.
Por ahora, dijo, avanzan “un paso a la vez”.
El objetivo inmediato sigue conectado con aquella conversación que Massaro tuvo con su amigo: que una persona que no sepa cuáles son sus derechos pueda encontrar información antes de tomar una decisión.
“Lo único que queremos es que todas las personas sepan que es una opción”, dijo Massaro.
Recursos e información sobre derechos, trámites, recursos y servicios disponibles para inmigrantes en Carolina del Norte.

