Judith Nelly Montes de Oca llegó el sábado 16 de mayo al Foro Juvenil y Familiar sobre la Prevención de la Violencia Armada en Durham cargando una fotografía de su hija, Emily Argueta Montes de Oca, asesinada en 2022.
“Mi hija fue arrebatada por la violencia de armas”, dijo Montes de Oca a Enlace Latino NC. “Era mi niña, una persona muy bondadosa. Trabajaba en el hospital como asistente de enfermería”, agregó.

Desde la muerte de su hija, Montes de Oca ha convertido su duelo en activismo. Aunque el caso judicial ya concluyó y el responsable fue sentenciado a 19 años de prisión, aseguró que la condena no le dio el sentido de justicia que esperaba. Ahora, dijo, su prioridad es evitar que otras familias vivan una pérdida similar.
El foro, con participantes de Comunidad de Durham, Duke University School of Nursing, el Violence Recovery Program de Duke y el programa BOOST, entre otros grupos, discutió la violencia armada como una crisis de salud pública.
Prevención: salud mental en escuelas y programas comunitarios
“Se necesita apoyo constante para nuestros jóvenes”, dijo Alexandra Valladares, organizadora comunitaria de Comunidad de Durham a Enlace Latino NC.
Valladares advirtió que situaciones en el hogar, acoso escolar y los conflictos no resueltos pueden escalar hacia violencia. Por lo cual, explicó es necesario ampliar los recursos de salud mental y la presencia de personal capacitado en las escuelas.
“Estamos abogando por suficiente apoyo en las escuelas con consejeros de salud mental y maestros que se preocupen por lo que nuestros niños están viviendo”, dijo Valladares.

Programas de mentoría como BOOST, en colaboración con Youth Mentoring Collaborative, han trabajado por más de dos décadas con jóvenes en la región.
“Esto no es algo que se resuelva de la noche a la mañana”, dijo Valladares. “Tenemos que presentarnos de manera constante, una y otra vez, hasta ver un cambio real”.

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Enfoque en sanación comunitaria
La doctora Wanda Boone, de la organización Together for Resilient Youth, explicó que la prevención de la violencia armada requiere un enfoque sostenido y multidimensional.
Boone también subrayó la importancia de reconocer el trauma comunitario y brindar espacios colectivos de sanación.
“Hay formas de sanar como comunidad: estar juntos, compartir espacios y entendernos unos a otros”, dijo Boone a Enlace Latino NC.
La doctora quien ha trabajado por más de 30 años en prevención de violencia, señaló que los cambios en las comunidades han sido graduales.
“Ha habido muchos cambios, pero han sido progresivos”, dijo Boone. “Las personas que no conocen la historia no siempre ven lo que ha cambiado”.

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Contexto legislativo y cifras
En Carolina del Norte, las armas de fuego causaron 1,803 muertes en 2023. Una tendencia al alza, con un aumento del 39% en la tasa de muertes por armas de fuego desde 2014, según datos del CDC.
También en 2023, las armas de fuego fueron la principal causa de muerte entre menores y adolescentes de 1 a 17 años.
Ese mismo año, el estado flexibilizó las regulaciones al derogar la ley de Pistol Purchase Permit, que exigía a los alguaciles locales realizar verificaciones de antecedentes y evaluaciones de carácter para la compra de pistolas.
Con el cambio, las ventas privadas de armas ya no requieren verificación de antecedentes a nivel estatal, aunque siguen aplicando restricciones federales para compras en comercios autorizados mediante el sistema federal de verificación de antecedentes (NICS, en inglés).
“Necesitamos un mejor control en la venta de armas”, dijo Montes de Oca. “Exigimos chequeos de antecedentes y de salud mental. Los jóvenes están matando a jóvenes. Esto se nos está saliendo de control”.

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Un esfuerzo sostenido en Durham
La conversación ocurre mientras Durham continúa implementando un plan de reducción de la violencia, luego de realizar tres sesiones de escucha.
Los crímenes violentos en Durham disminuyeron en 2025 en comparación con el año anterior, según un informe de la ciudad.
Sin embargo, los organizadores del foro enfatizaron que para prevenir la violencia de manera sostenida se requiere compromiso continuo, colaboración entre distintos sectores y participación activa de las comunidades más afectadas.
Valladares agregó que uno de los objetivos de estos encuentros es transformar la narrativa de la ciudad.
“Durham no va a ser conocido como el lugar donde mueren los jóvenes”, dijo. “Va a ser el lugar donde los sueños de nuestros jóvenes se hacen realidad”.



