En el condado de Sampson, ubicado entre acres de tierras de cultivo, se encuentra el Ministerio Episcopal para los Trabajadores del Campo (EFWM), un lugar que brinda apoyo y servicios a trabajadores agrícolas y sus familias en la zona rural del este de Carolina del Norte.
“Realmente fue una relación que tuvieron las dos diócesis, muy buena, muy fructífera, porque terminó creando cosas que hoy en día se autosostienen“, dijo Fred Clarkson, coordinador del Ministerio en Español de la Diócesis Episcopal de Carolina del Este, a Enlace Latino NC.
Clarkson resaltó que la misión principal del EFWM es “servir a la comunidad, a la gente, de alguna manera u otra”.
“Realmente, el enfoque ha sido trabajadores del campo, pero obviamente como somos iglesia, si alguien viene y y necesita nuestra ayuda, y la podemos brindar con lo que nos han dado para hacerlo, lo haremos”, mencionó.
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Apoyo a trabajadores con visa H-2A
Desde marzo hasta octubre, el EFWM apoya a los trabajadores del campo que llegan a Estados Unidos con visa H-2A mediante donaciones de ropa, el intercambio de colchones y un espacio para el entretenimiento y el acceso a internet.
“Este año hemos incrementado lo que es entretenimiento, porque nos dimos cuenta a través de los años de que ellos necesitan distraerse un poco”, dijo Lucía Mondragon, ministra de programas de Episcopal Farmworkers Ministry, a Enlace Latino NC. También, los domingos, la Iglesia Sagrada Familia ubicada dentro de EFWM, ofrece un servicio religioso.
Los trabajadores agrícolas piden ser recogidos en los lugares donde laboran para asistir a la misa y pasar su día de descanso utilizando las instalaciones y compartiendo con la comunidad.
“Nosotros hemos estado ayudando a un buen grupo de trabajadores del campo con el servicio de transporte para llevarlos a la misa a la iglesia”, agregó.

“Condiciones muy diferentes”
Según Clarkson, para los trabajadores agrícolas cuyas vidas están limitadas por las condiciones laborales, estos recursos y espacios resultan invaluables.
“El control que tienen sobre sus propias vidas es muy limitado”, explicó.
Clarkson dijo esto al referirse a que la visa H-2A los vincula a un solo empleador, lo que significa que no pueden cambiar de empleador si las condiciones de trabajo son malas.
“Dependiendo de quién lo contrató, las condiciones son muy diferentes”, continuó. “Yo he visto unos empleadores que son muy buenos y otros no tan buenos”.
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“Es una vida con muchas limitaciones”
Verónica Chimal, ministra de distribución de comida y ex trabajadora de cocina en un campo agrícola, recordó su experiencia y dijo a Enlace Latino NC que las condiciones de vivienda de los trabajadores H-2A eran precarias.
“Los espacios eran limitados”, explicó. “Son unos cuartos pequeños, con lo básico: la cama y su ropa, y las duchas estaban por fuera y tampoco tenían las mejores condiciones”, mencionó. También, Chimal, comentó que en estos pequeños cuartos vivían hasta ocho personas.
“Es una vida con muchas limitaciones”, dijo. “Solo vienen a trabajar, a cumplir con su labor, a comer y a dormir. El domingo es el único día que tienen para lavar su ropa o hacer compras”.
Un espacio para sentirse en comunidad
Por eso, el EFWM se ha convertido en un lugar que, además de ofrecer los recursos y servicios necesarios, brinda a los trabajadores que llegan de distintos lugares un espacio para sentirse en comunidad.
“Yo digo, con toda realidad, que ya se sienten parte de una familia”, dijo Felipe, ministro de mantenimiento del EFWM, a Enlace Latino NC.
“Aquí nos juntamos con ellos y siempre se les ha brindado apoyo”, agregó.

Apoyo a familias en la zona rural del este de Carolina del Norte
Sumado al apoyo que brinda a los trabajadores agrícolas, el EFWM realiza programas como la distribución mensual de alimentos, que ayuda a poner comida en la mesa de las familias en las zonas rurales del este de Carolina del Norte.
Antes de la distribución, los voluntarios que donan alimentos los organizan en mesas y colocan una unidad de cada producto en las canastas de despensa de cada familia.
Además, desde 2019, el EFWM mantiene un programa de salud mental que comenzó tras un huracán para apoyar a personas con traumas.
Aunque inicialmente fue un proyecto temporal, la necesidad en la comunidad lo mantuvo activo, especialmente tras la pandemia.
Para Mondragón, ofrecer estos servicios se ha vuelto indispensable para la comunidad en medio del miedo y la incertidumbre migratoria que se viven actualmente.
“Muchos jóvenes sienten ansiedad porque sus padres no tienen una situación migratoria estable y temen ser deportados y dejar a sus hijos solos”, dijo.
Por ello, el programa de salud mental ahora funciona los sábados, de 9 a.m. a 2 p.m., para atender a quienes solo pueden acudir fuera del horario laboral.
“El miedo es lo que más está llevando a la gente”, explicó. “La salud mental se ha vuelto tan importante como la labor de la iglesia”, dijo.
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Espacio para mujeres
Como parte del programa de salud mental, el EFWM ofrece un espacio para mujeres para aprender los básicos de costura: tomar medidas, hacer patrones y confeccionar prendas como vestidos, blusas y pantalones.
Las participantes, provenientes de distintos países, comparten entre sí sus experiencias, enfermedades, momentos buenos y malos, mientras ríen y, a veces, lloran.

“Se va creando comunidad. Es un grupo donde todas se quieren, aprenden a compartir y a apoyarse como hermanas, no solo con alimentos, sino también con sus vivencias”, afirmó Mondragón.
>>> Conozca más de las actividades de EFWM visitando el sitio web Episcopal Farmworker Ministry



