La mañana del 27 de septiembre, el arroyo Clear Creek en Hendersonville alcanzó niveles históricos, superando los 20 pies de altura. A lo largo de su ribera, la Cooperativa Tierra Fértil había cultivado durante años un acre de tierra cedido por Tiny Bridge Farm.
La crecida violenta causada por el huracán Helene arrasó con todo, destruyendo no solo la parte de la cooperativa, sino también toda la superficie de cultivo de la zona.
El panorama fue similar para casi todas las pequeñas granjas en el sur de las montañas Apalaches, que sufrieron daños por las inundaciones, deslizamientos de tierra y caída de árboles en el oeste de Carolina del Norte.
Tierra Fértil, propiedad de trabajadores hispanos
La cooperativa agrícola Tierra Fértil es propiedad de trabajadores hispanos en el condado de Henderson y forma parte del Proyecto de Agricultura Sostenible de los Apalaches (ASAP, por sus siglas en inglés), una red que incluye cerca de 900 granjas dedicadas a cultivos sostenibles, orgánicos y diversos, de las cuales 615 están en esta región.
“Aún estamos evaluando el impacto de la tormenta. Sin embargo, esperamos que todas las granjas de nuestra red Appalachian Grown se vean afectadas por esta tormenta, ya sea por daños directos o por la pérdida de mercados donde comercializan sus productos”, explicó Oakley Brewer, coordinador de Comunicaciones y Participación de ASAP, en conversación con Enlace Latino NC.

Para Tierra Fértil, las pérdidas incluyen toda su producción de otoño/invierno en el acre junto a Clear Creek, además de materiales de siembra y cosecha, herramientas y la estructura que las albergaba.
Durante las semanas que siguieron al huracán, los miembros de Tierra Fertil y Tiny Bridge Farm, junto con voluntarios, se dedicaron a limpiar la tierra y recuperar el suelo lo mejor que pudieron. Pero el futuro es incierto en esos acres que sufrieron una inundación catastrófica.
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Un Nuevo Comienzo
Más de dos meses después del huracán Helene, y frente a la incertidumbre sobre lo que depara el futuro en la región, Tierra Fértil anunció un nuevo capítulo en su historia.
“Después de dos años de búsqueda activa, hemos logrado adquirir nuestra propia tierra agrícola en Leicester, Carolina del Norte, gracias al apoyo de organizaciones como Equity Trust y Persimmon Collective”, compartieron en un emotivo mensaje a través de su página de Facebook.
A partir de 2025, la cooperativa planea establecer una granja que no solo les permitirá retomar sus cultivos, sino también profundizar su compromiso con el desarrollo económico y la justicia social en la región.
“Hace apenas cuatro años, la idea de una cooperativa agrícola liderada por trabajadores hispanos sin acceso a tierra parecía un sueño inalcanzable”, recordó Delia Jovel, una de las fundadoras.
“Nos volvimos más fuertes”
Sin embargo, durante la pandemia Tiny Bridge Farm ofreció un acre de su tierra para que Tierra Fértil pudiera iniciar operaciones.
“En estos años nos equivocamos, lloramos, crecimos, reímos y compartimos. Nos volvimos más fuertes”, recordaron los miembros de la cooperativa.
Ahora, con su propia tierra, Tierra Fértil mira hacia el futuro con gratitud y esperanza.
“Queremos asegurar que futuras generaciones de agricultores de color puedan preservar esta herencia agrícola que nos sana y libera. Gracias infinitas a quienes han sido parte de este proceso”, concluyeron.
Voces de Resistencia
En una jornada de limpieza en el terreno devastado por el huracán Helene, Enlace Latino NC conversó con los miembros de la cooperativa Tierra Fértil y voluntarios que se esforzaban por recuperar lo poco que quedaba.

Entre montones de basura arrastrada por el río y restos del cobertizo donde guardaban sus herramientas, Samuel Antonio José, Carlos Dubón y María Magdalena López compartieron sus testimonios.
“La tierra es lo más importante. Sin ella no tendríamos qué comer. Los ricos y los políticos deberían entender que, gracias al campo y a quienes trabajamos la tierra, ellos tienen comida en sus mesas y generan riqueza”, reflexionó Samuel, originario de Oaxaca, México, mientras apilaba fragmentos de madera.
La tormenta dañó tanto su casa como su auto, pero Samuel ha continuado apoyando a la comunidad.
“Después de la tormenta ayudamos con alimentos, ropa y otras cosas”, comentó.
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Seguir adelante
Carlos Dubón, salvadoreño, llevaba casi tres años trabajando con Tierra Fértil cuando la crecida arrasó con el acre que cultivaban.
“Le ponemos mucho trabajo y esfuerzo, y luego algo así sucede, obligándonos a empezar de nuevo”, explicó mientras ayudaba a recoger herramientas dispersas.
Antes del huracán, la cooperativa distribuía alimentos a más de 160 familias en Hendersonville y 100 en Fletcher, en su mayoría latinas e indocumentadas.

“Esto no nos detendrá. Seguimos enfocados en ayudar y en hacer lo que nos gusta”, afirmó.
“Es triste verlo todo destruido”
María Magdalena López, de 68 años, también originaria de El Salvador, participaba en su segunda jornada de limpieza tras la tormenta. “Sembrábamos chiles de todo tipo.
“Es triste verlo todo destruido, pero hemos sido bendecidos porque seguimos vivos, y eso es lo más importante”, expresó mientras recogía restos del cobertizo.
A pesar de las pérdidas materiales, Tierra Fértil sigue adelante. La cooperativa mantiene su compromiso con la comunidad y aunque la tormenta haya devastado la tierra donde trabaja, hoy estrena una nueva etapa: por primera vez es dueña de una tierra donde continuará con la producción de una agricultura sustentable.
El Impacto del Huracán
El huracán Helene dejó una huella profunda en las granjas del oeste de Carolina del Norte.
La región, conocida por sus pequeñas y diversas granjas familiares, enfrenta ahora una crisis que pone en riesgo su supervivencia.
Según el Proyecto de Agricultura Sostenible de los Apalaches (ASAP, por sus siglas en inglés), cerca de 900 granjas forman parte de su red Appalachian Grown, de las cuales 615 están en esta región.
La mayoría sufrió daños directos, como inundaciones que arrasaron túneles de cultivo, invernaderos y, en muchos casos, toda la capa superior del suelo.
Oakley Brewer, Coordinador de Comunicaciones de ASAP, explicó que aún están evaluando el impacto, pero anticipan que todas las granjas en su red han sido afectadas de alguna manera.
“Algunas perdieron mercados debido al cierre de restaurantes y negocios que solían comprar sus productos. Además, la desaparición del turismo regional ha golpeado a quienes dependen de actividades como la recolección de manzanas y los laberintos de maíz en otoño”, señaló.
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Más de 9 mil granjas en los 21 condados del oeste del estado
Fuera de la red de ASAP, según el Censo de Agricultura de 2022, hay 9.109 granjas en los 21 condados del oeste del estado designados como zona de desastre. Las pérdidas van más allá de lo material: algunos agricultores se enfrentan a la posibilidad de abandonar sus tierras.
En condados como Henderson, se reportó la pérdida de 60.000 manzanos y 500 mil plantas de vivero, lo que representa la mayor pérdida agrícola en su historia.
A esto se suman desafíos económicos y burocráticos. Muchos agricultores no tienen acceso a seguros adecuados, y las ayudas federales disponibles suelen ser insuficientes o implican procesos complejos.
ASAP y otras organizaciones locales han comenzado a ofrecer pequeñas subvenciones para cubrir necesidades inmediatas, pero la recuperación será lenta y costosa.



