El viernes 11 de abril por la mañana, Felipe González abrió su correo electrónico y encontró un mensaje inesperado: el parole humanitario que le permitía permanecer en Estados Unidos junto a su esposa y sus tres hijos hasta el 8 de julio había sido revocado sin explicación.
Una semana más tarde, el 17 de abril, la familia abandonó Carolina del Norte rumbo a Toronto, cumpliendo con el plazo de siete días fijado por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) para que dejaran Estados Unidos.
“Yo pensé que era un scam, algo falso”, dijo González en entrevista con Enlace Latino NC ya fuera del país. “Pero nuestro abogado nos confirmó que era real. Y que había más de 200.000 personas en nuestra misma situación. Otro abogado me dijo después que ya eran más de 900.000.”
González había llegado al oeste del estado en octubre de 2024 para coordinar tareas de reconstrucción tras el paso del huracán Helene. En seis meses, lideró junto a su esposa Fay la coalición Better Together, restauró cientos de viviendas afectadas y articuló el trabajo de múltiples organizaciones locales.
Lo hizo de forma voluntaria y con el objetivo de pasar dos años de su vida ayudando en la reconstrucción del oeste de Carolina del Norte. Hoy la comunidad a la que ayudó pide que la medida se revierta y que la familia pueda regresar al país.
También ellos quieren regresar a continuar con el trabajo comenzado.
“Hay cientos de personas que siguen esperando ayuda y nadie les está ayudando. Muchas nunca van a tener la oportunidad de hablar por sí mismas, porque tal vez ni siquiera hablan el idioma”, afirmó González.
Y agregó: “Esa es nuestra misón: hablar por la gente que no tiene esperanza, que no tiene voz, la gente que nadie va a ayudar. Y vamos a seguir intentando regresar para que este trabajo continúe.”
González y su esposa, Fay, son los fundarores de la organización Why Not International Aid. Llegaron al oeste por invitación de Operation Blessing, como parte de la respuesta humanitaria inicial en las zonas más afectadas tras el huracán.
Ya en Canadá buscan la manera legal de volver. Mientras tanto la comunidad se organiza para apoyarlos a través de una campaña pública.
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Una salida forzada
En redes sociales, Fay González compartió lo que sintieron al recibir la notificación. “Estamos profundamente conmovidos y, por momentos, abrumados por el amor que hemos recibido de la gente de WNC”, escribió.
“Es cierto que nuestro parole fue terminado de manera inesperada. Cumpliremos con los requisitos del DHS y oramos para poder regresar y continuar el trabajo voluntario que comenzamos hace tres meses. Aún queda mucho por hacer.”
La familia se fue en silencio desde Black Mountain rumbo a Toronto. No hubo audiencia, ni explicación detallada. Según Felipe, al menos cinco abogados de inmigración le confirmaron que miles de personas estaban siendo afectadas por cancelaciones similares. “Simplemente nos cancelaron todo”, dijo.

Desde las organizaciones que colaboraron con González, la reacción no se hizo esperar.
“Felipe ha sido uno de los voluntarios más comprometidos que he conocido”, escribió Sara Galiano, directora ejecutiva de United Cajun Navy. “Su expulsión afectará profundamente a cada persona que tuvo el placer de trabajar con él.”
Una campaña local pide revertir la decisión
La campaña “Help Reinstate the Gonzalez Family’s Visa!”, lanzada el 13 de abril por Lindsey Barnett, directora de Ayuda y Restauración en Valley Hope Church, busca ayudar a la familia a quedarse en el país.
La petición denuncia la medida y resalta el impacto de su trabajo comunitario tras el paso del huracán Helene.
“Su ausencia será una pérdida devastadora para el Valle de Swannanoa”, afirma el texto, que ya suma más de 1.700 firmas. La campaña busca alcanzar las 2.500 firmas.
Y destaca que González “fue invitado por World Vision USA y Operation Blessing para coordinar recursos en medio de la emergencia”.
La petición finaliza con un mensaje que sintetiza el reconocimiento colectivo hacia la familia: “La familia González ha logrado más a través de su fe en el poder de la comunidad, el servicio y la unidad que muchas organizaciones de gran escala.”
El trabajo de reconstrucción tras el huracán Helene
Durante los últimos seis meses, Felipe González encabezó una de las respuestas comunitarias más activas en el oeste de Carolina del Norte tras el paso del huracán Helene.
Al frente de la coalición Better Together, coordinó la restauración de más de 300 viviendas, el apoyo a 30 pequeños negocios y la distribución de decenas de miles de comidas. Estos esfuerzos fueron realizados en zonas como Swannanoa, Black Mountain y el River Arts District de Asheville.
Los esfuerzos incluyeron la gestión de materiales de construcción, maquinaria pesada, calefactores, agua y alimentos. Todo esto en coordinación con organizaciones como World Vision USA, Operation Blessing, United Cajun Navy, Excel College y Valley Hope Church.
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González también participó en despliegues de ayuda en California y Tennessee, con planes de extensión hacia Luisiana.
Siempre a través de la organización que dirige: Why Not International Aid, una entidad sin fines de lucro dedicada a la asistencia humanitaria en contextos de emergencia y vulnerabilidad.
“Lo que veo a través de WhyNot International no son solo proyectos, son personas”, escribió tras conocerse la revocación de su visa. “Personas que están sufriendo, desplazadas, haciendo lo posible por sobrevivir. Después de 20 años sirviendo a comunidades en distintos países, puedo decir esto: Carolina del Norte ya tiene un pedazo de mi corazón.”



