Geeta Kapur

Carolina del Norte, Raleigh – Una foto cambió la vida de Geeta Kapur para siempre. Corría el año 2010 y Kapur, abogada defensora de los derechos civiles y profesora, analizaba algunos documentos históricos en la biblioteca Wilson de la Universidad de Carolina del Norte (UNC).

Se estaba preparando para impartir una clase en la misma universidad en la que se había graduado 11 años antes.

Entonces vio la imagen en blanco y negro. Era una foto alegre: dos hombres afroamericanos, vestidos con traje y corbata, atravesaban las puertas de la UNC entre risas.

«Traicionada por la universidad que yo tanto amaba»

Pero el epígrafe dejó a Kapur con la boca abierta: explicaba que Harvey Beech y Kenneth Lee, los hombres que aparecían en la foto, habían sido admitidos en la universidad en 1951 tras una extensa batalla judicial.

¿El motivo por el cual tuvieron que iniciar una demanda para poder estudiar? Su color de piel.

¿Cómo era posible que Kapur, que había pasado años en la UNC como estudiante y como docente, no conociera esta historia de segregacionismo y racismo? 

“Me quedé totalmente sorprendida, sin palabras, y después me sentí traicionada. Traicionada por la universidad que yo tanto amaba, en la que había estudiado durante 7 años”, dijo Kapur en diálogo con Enlace Latino NC a pocos días de la publicación de su libro To Drink from the Well: The Struggle for Racial Equality at the Nation’s Oldest Public University.

Una obra que analiza el racismo sistémico en la UNC desde su gestación en el siglo XVIII hasta el año 2020.

Fue justamente la foto de los primeros estudiantes afroamericanos en ser admitidos en la UNC, y el intento de ocultar la historia de racismo en la institución, lo que condujo a Kapur a realizar una investigación que le llevó más de una década para escribir este libro.

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Geeta Kapur autografiando su libro To Drink from the Well: The Struggle for Racial Equality at the Nation’s Oldest Public University/A.B.
Racismo sistémico desde los inicios

“Durante mi investigación me crucé con muchas otras historias similares sobre la lucha afroamericana en la UNC”, cuenta Kapur.

Se trata de historias que comienzan en los propios inicios de la institución, cuando fue concebida en 1776, y que se remontan hasta la actualidad.

Tal como relata Kapur, la primera Junta Directiva de la UNC estaba compuesta por 40 hombres, de los cuales 30 eran dueños de esclavos.

Algunos eran, de hecho, los mayores dueños de esclavos de Carolina del Norte. 

“Desde los inicios hasta ahora la universidad ha tenido que lidiar con el racismo sistémico. Todavía es un problema que la universidad está padeciendo, como lo demuestra el caso de Nikole Hannah-Jones”.

«El racismo sistémico todavía está infectando a la UNC»

En efecto, hace menos de un año la Junta Directiva de la UNC no le confirió a la periodista y ganadora del premio Pulitzer Nikole Hannah-Jones el cargo de profesora permanente que le había sido prometido.

La situación despertó protestas significativas por parte de comunidad, dado que muchos asociaron la negativa al Proyecto 1619.

Un trabajo dirigido por Nikole Hannah-Jones que ponía a la luz las consecuencias de la esclavitud y las contribuciones de los afroamericanos a la cultura estadounidense.

Tras las protestas, finalmente la Junta le ofreció el cargo, pero ya era demasiado tarde: la renombrada periodista decidió declinar la propuesta.

“Es muy claro, por lo que ha ocurrido con Nikole Hannah-Jones, que el racismo sistémico todavía está infectando a la UNC”, sostiene Kapur.

Un ciclo repetido

Durante su exhaustiva investigación, Kapur encontró numerosos ejemplos a lo largo de la historia en los que las autoridades de la UNC actuaron de manera similar a lo sucedido en el caso de Nikole Hannah-Jones.

“Es muy importante entender que se trata de un ciclo que la universidad ha repetido durante mucho tiempo”, dice Kapur.

Y lo describe de la siguiente manera: “La universidad toma una decisión inmoral, luego es forzada por la lucha de la comunidad, y finalmente toma la decisión moral, pero de mala gana”.

Otra gran batalla

Como ejemplo, ofrece otro caso de la historia reciente: la lucha que llevó a cabo en la década del 80 la doctora Sonja Haynes Stone, activista por los derechos de las personas afroamericanas, para obtener el cargo de profesora permanente en la UNC.

Sonja Haynes Stone murió de un aneurisma mientras esperaba el cargo, pero su caso se convirtió en un catalizador para que los estudiantes demandaran la construcción de un Centro de Estudios para la Cultura Negra, otra de sus grandes batallas.

El Centro finalmente fue construido, pero fue necesario un reclamo que duró años y que involucró la participación de personalidades de todo el país para torcer la voluntad de la Junta. 

Una mirada optimista

El libro de Geeta Kapur narra casi 250 años de historias desoladoras que involucran personas esclavizadas, derechos negados, segregacionismo y racismo sistémico.

En muchos casos, se trata de historias rigurosamente documentadas. En otros, en cambio, son historias tan invisibilizadas que ni siquiera existen registros.

Por eso la autora tuvo que apelar a la ficcionalización, tal como ocurre con las vidas de las personas esclavizadas que construyeron los edificios de la UNC.

Sin embargo, a pesar de haber buceado en situaciones que abarcan siglos de injusticias, Kapur tiene un punto de vista optimista con respecto al futuro de la universidad.

“Es horroroso lo que han hecho durante tanto tiempo. Pero no hubiera escrito este libro si no creyera que va a generar algún tipo de cambio. Yo soy una persona con mucha fe en Dios, trato fuertemente de seguir las enseñanzas de Jesucristo».

«Entonces mi fe me dice que la redención es posible. Por eso tengo que creer que la universidad puede ser redimida. Todavía hay tiempo”, agregó.

«Lidiar con la verdad

Para Geeta Kapur, el primer paso que debería entablar la UNC es tomar conciencia y reconocer la verdad de lo que ha ocurrido. 

“No puedes herir a alguien y después simplemente decir ‘sigamos adelante’. Hasta ahora no ha habido un reconocimiento ni un ofrecimiento de disculpas».

Kapur, explicó que se han creado comisiones y comités para lidiar con el racismo sistémico, pero «hasta no ir a la raíz del problema es muy difícil que la gente crea que se está avanzando. Lo primero que tienen que hacer es lidiar con la verdad”. 

Un segundo paso implicaría, para la autora, tomar medidas de justicia restaurativa. Conocer la verdad, es parte de ese proceso. Pero no es suficiente.

“No podrán cambiar la historia, no podrán modificar lo que hicieron, pero sí pueden tomar medidas para mitigar los daños, evitar que esto vuelva a ocurrir y brindar una reparación a la comunidad afroamericana”.

La situación de la comunidad latina

Si bien Kapur analiza específicamente la historia de la discriminación hacia las personas afroamericanas en la UNC, el libro aclara que “las normas de supremacía blanca de la universidad fomentan un entorno hostil para los estudiantes y profesores negros, así como para otros grupos minoritarios raciales”.

De hecho, el libro difunde una encuesta reciente realizada por el Grupo de Trabajo de Equidad Racial de la UNC cuyos resultados son preocupantes y abarcan a diferentes minorías.

De los 3500 estudiantes, profesores y personal de color entrevistados en los 17 colegios y universidades públicas, el 44 por ciento de los profesores negros y de otras minorías afirmó haber experimentado “microagresiones, discriminación e incluso acoso”.

Además, el 30 por ciento de los estudiantes de color dijeron que también habían enfrentado discriminación y acoso. Y uno de cada cinco profesores, miembros del personal y estudiantes de color dijo que no se siente incluido en el campus.

Nacida y criada en Kenia, la propia Geeta Kapur es inmigrante, y afirma que las historias incluidas en su libro son comparables a las luchas que actualmente enfrenta la comunidad latina.

“He escrito sobre la historia de las personas afroamericanas en la universidad, pero creo que su lucha es similar a la que los jóvenes latinos soñadores están atravesando en la actualidad. Es la misma clase de lucha. Mi libro es angustiante, pero creo que también ofrece esperanza. Porque si perseveramos, al final lograremos justicia”. 

Nicolás Baintrub es periodista argentino y hace parte del equipo de Enlace Latino NC. Cree en el periodismo como vehículo para contar buenas historias con compromiso social, rigor en la investigación...

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