La coalición “Stop Data Centers en Durham”, integrada por Clean Water for North Carolina, Sound Rivers, el NC Budget and Tax Center, entre otras organizaciones comunitarias, reunió el 21 de octubre a residentes y trabajadores del condado para exigir una moratoria estatal de dos años a la construcción de nuevos centros de datos y la ampliación de los existentes.
“Instamos a nuestros legisladores de Carolina del Norte, a la Comisión de Servicios Públicos de Carolina del Norte y al gobernador Josh Stein a que utilicen sus facultades para implementar una moratoria de dos años”, dijo Steph Gans, directora ejecutiva de Clean Water for North Carolina, durante la conferencia de prensa.
La coalición sostiene que la moratoria daría a las autoridades dos años para aprobar regulaciones destinadas a proteger el agua, el aire, la tierra y los empleos ante el impacto que, según los organizadores, podrían tener los centros de datos.
“El objetivo es disponer del tiempo necesario para proteger a nuestras comunidades, establecer regulaciones que abarquen nuestro suministro de agua, nuestras facturas de electricidad y nuestros empleos, y garantizar que los centros de datos aporten a la comunidad más de lo que extraen de ella”, explicó Gans a Enlace Latino NC.
Sin embargo, no son los únicos. La demanda por moratoria también ha encontrado respaldo en otras comunidades de Carolina del Norte.
Entre ellas, los condados de Vance, Richmond, Forsyth, Asheville y Chatham. Según Gans, Durham es la cuarta comunidad del estado que se une al llamado.
El crecimiento de los centros de datos choca con la escasez de agua
Sam Kropp, guardiana del río Noose y directora de políticas de la organización Sound Rivers, señaló que las comunidades de Carolina del Norte ya se están preguntando de dónde provendrá su suministro de agua en el futuro: ¿de dónde obtendremos nuestra agua potable?, dijo.
En el caso específico de Durham, Kropp explicó que este ha sido el verano más seco del que se tiene registro. En junio, el lago Michie, la principal fuente de agua potable de Durham, se encontraba al 40% de su capacidad, mientras que el embalse Little River, la otra fuente importante, estaba al 60% de su capacidad.
“Fue la primera vez en la historia que Durham pasó directamente a una restricción de agua de ‘etapa dos’, saltándose por completo la ‘etapa uno'”, declaró Kropp, durante la conferencia de prensa.
A fecha de 12 de octubre de 2026, la restricción de agua de “Etapa 2” de la ciudad de Durham sigue vigente; los niveles de almacenamiento en sus embalses se sitúan actualmente en el 39,7% y, a fecha del domingo 11 de octubre, contaban con una reserva de agua estimada para 92 días.
Kropp también señaló que Durham es uno de los municipios de mayor crecimiento en todo el país, lo que implica que la demanda de recursos hídricos también aumenta de forma exponencial.
Para Kropp, este contexto enmarca el debate sobre los centros de datos; un debate que tiene lugar bajo la presión del cambio climático, la sequía y el crecimiento demográfico.
“¿Por qué deberíamos abrir nuestros recursos hídricos a la creciente demanda de grandes consumidores de agua, como los centros de datos?”, dijo Kropp.

Durham enfrenta una pregunta urgente: ¿cuánta agua puede permitirse consumir?
Un solo centro de datos de 100 megavatios puede consumir hasta 2 millones de galones de agua al día, según Kropp.
Kropp no es la única persona que expresa estas preocupaciones en torno al consumo de los recursos hídricos. Sanja Whittington, especialista de Democracy Green, una organización ambiental estatal dedicada a la justicia comunitaria, dijo a Enlace Latino NC que los centros de datos requieren millones de galones de agua para enfriar los sistemas de climatización de los servidores.
“Esto puede derivar en escasez de agua en su comunidad. Se convierte en un problema para los residentes que intentan obtener agua para su vida cotidiana” explicó Whittington.
Hasta la fecha, señaló Kropp, no se ha identificado ningún mecanismo de refrigeración para centros de datos que no represente una amenaza para los recursos hídricos.
Más allá de la cantidad de agua utilizada, la pregunta también recae en la calidad del agua que se descarga. Según Kropp, incluso los sistemas de refrigeración de centros de datos considerados “más ecológicos” emplean inhibidores de corrosión, biocidas, metales pesados y sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (PFAS).
“Todos ellos son contaminantes emergentes importantes que nuestros sistemas actuales de tratamiento de aguas residuales no están equipados para eliminar por completo”, explicó Kropp.
Whittington también advirtió sobre los posibles efectos de los PFAS, sustancias químicas persistentes, en la salud humana.
“Muchas personas no comprenden que los PFAS son […] conocidas como ‘químicos eternos’, y que son altamente tóxicas para los seres humanos”, añadió Whittington.
Para Kropp, una moratoria de dos años permitirá implementar medidas de protección para los recursos hídricos y exigirá una mayor rendición de cuentas en cuanto al uso del agua. No solo en Durham, sino también en otras comunidades del estado.
Seis condados, una preocupación compartida
Según Gans, el estado y muchos gobiernos locales no han tenido en cuenta los centros de datos en sus normativas, zonificación o políticas de uso del suelo. Por ello, la necesidad de regulaciones para los centros de datos va más allá de una sola ciudad.
Kropp explicó que debido a que las cuencas hidrográficas están conectadas, lo que ocurre aguas arriba puede afectar la calidad del agua de las comunidades vecinas y de las zonas situadas aguas abajo.
Esto plantea un desafío compartido para Carolina del Norte: garantizar que los centros de datos asuman la responsabilidad de tratar sus descargas y que los sistemas públicos de agua cuenten con los recursos necesarios para proteger a la población.
“Estas comunidades enfrentan dificultades para regular y garantizar las protecciones que necesitan a nivel local en lo que respecta a sus sistemas hídricos”, dijo Gans.
Tanto para la coalición “Stop Data Centers en Durham”, como para los grupos y miembros de la comunidad de los otro cinco condados, una moratoria a nivel estatal es necesaria.
“En una pausa de dos años se podrían tomar muchas medidas para detener el daño. Esto garantizaría que cualquier centro de datos que se establezca en el futuro opere de manera más responsable, aportando más a nuestras comunidades de lo que les quita”, agregó Gans.

