Tras semanas de movilización pública por una propuesta para anexar un terreno destinado a la construcción de un centro de datos (“data center”, en inglés) en el sureste de Raleigh, la alcaldesa de la ciudad, Janet Cowell, pidió ayer, 15 de septiembre, a la abogada de la ciudad que redactara una propuesta de moratoria.
El Concejo Municipal de Raleigh deberá considerar la propuesta de moratoria en las próximas semanas. De aprobarla, suspendería temporalmente el proyecto.

Los hechos
El 6 de abril de 2026, la ciudad de Raleigh recibió una solicitud de anexión para un terreno de 13.64 acres (5.52 hectáreas, aproximadamente) ubicado en 3101 Jones Sausage Road, en el sureste de Raleigh. La propuesta, presentada por la firma RadiusDC, buscaba construir la instalación “Radius DC Raleigh I”, un centro de datos.
Sin embargo, en agosto, tras una audiencia pública en la reunión del Concejo Municipal, en la que hubo oposición de miembros de la comunidad, la empresa retiró su solicitud de anexión.
Sin embargo, la firma mantuvo vigente su contrato de opción de compra sobre la propiedad ubicada en Jones Sausage Road.
Esto, llevó a la comunidad a presionar por una moratoria.
Democracy Green, una organización ambiental estatal dedicada a la justicia comunitaria, figuró entre los grupos que impulsaron la moratoria como una pausa estratégica para analizar los impactos de estas instalaciones.
Enlace Latino NC conversó con dos especialistas del grupo no solo para examinar la urgencia de la moratoria, sino también para profundizar en qué es realmente un centro de datos y en cuáles son sus implicaciones para la comunidad.
¿Qué es un centro de datos?
Según Sanja Whittington, especialista de Democracy Green, un centro de datos es una infraestructura física masiva diseñada para albergar megacomputadoras y servidores que procesan información de forma ininterrumpida las 24 horas del día.
“Albergan cientos y cientos de sistemas informáticos en edificios de gran tamaño y están diseñados para mantenernos conectados a Internet”, explicó Sanja a Enlace Latino NC. “Están diseñados para proporcionar información a personas que buscan conocimientos sobre diversos temas”.
Un ejemplo de situaciones en las que las personas podrían haber interactuado con centros de datos, de acuerdo con la especialista, es realizar búsquedas en Google sobre temas generales, incluidos asuntos médicos, entre otros.
“Es información fácilmente accesible en nuestra vida cotidiana, algo que muchos de nosotros ya utilizamos sin siquiera darnos cuenta. La inteligencia artificial (IA) ya forma parte esencial de nuestra vida diaria”, dijo la especialista.
Aunque estas plantas operan localmente, procesan solicitudes de inteligencia artificial, filtros y almacenamiento para usuarios de todo el mundo.
¿Qué implicaciones tienen estos centros para una comunidad?
Para Sanja, la ubicación propuesta también plantea interrogantes sobre quiénes asumirían los posibles impactos ambientales del proyecto.
“En el área del sureste, que históricamente se conoce como un vecindario afroamericano e hispano, una comunidad marginada, los centros de datos son realmente los mismos sin importar dónde estén”, afirmó Sanja.
“Producirán el mismo resultado. La contaminación va a ser contaminación sin importar dónde se ubique”, agregó.
Emisión masiva de calor e isla de calor urbana
La’Meshia Whittington, otra especialista de Democracy Green, dijo a Enlace Latino NC que un solo centro de datos genera un residuo térmico equivalente al consumo de calor de 40,000 hogares, funcionando las 24 horas del día, los 7 días de la semana.
“Llamamos a esto residuo térmico, y puede provocar un incremento directo de hasta 25 grados Fahrenheit en la temperatura de la comunidad”, dijo La’Meshia.
En el caso de Raleigh, estudios municipales de 2021 ya registran que la ciudad es entre 10 y 15 grados Fahrenheit más cálida que las zonas rurales debido a la concentración de asfalto y concreto. Para La’Meshia, sumar una planta de este tipo agravaría severamente el fenómeno de la isla de calor urbana.
Consumo e impacto en los recursos hídricos
Los centros de datos requieren millones de galones de agua para enfriar los sistemas de climatización de los servidores.
“Puede provocar escasez de agua en su comunidad. Se convierte en un problema para que los residentes puedan obtener agua para su vida cotidiana”, dijo Sanja.
Además, plantean serias preocupaciones sobre la presencia de sustancias químicas sintéticas (PFAS) y sobre la capacidad de la infraestructura municipal para filtrarlas mediante sistemas de ósmosis inversa antes de que lleguen al suministro de agua potable.
“Así que nos enfrentamos a una escasez de agua. Además, el agua restante estará fuertemente contaminada con PFAS y toxinas similares, ya que los PFAS están integrados en los componentes del centro de datos; incluso los propios semiconductores los contienen. Muchas personas no comprenden que los PFAS son sustancias químicas persistentes, conocidas como ‘químicos eternos’, y que son altamente tóxicas para los seres humanos. Nunca se degradan ni se descomponen en la atmósfera, en la tierra, en el agua ni en nuestros propios cuerpos”, añadió Sanja.

Contaminación acústica constante
El zumbido ininterrumpido de los sistemas de climatización se escucha hasta a media milla a la redonda, mientras que las pruebas periódicas de los generadores diésel de emergencia extienden el impacto auditivo hasta una milla.
“Todas las personas que se encuentren a media milla de distancia seguirán escuchando el ruido proveniente de ese centro de datos”, dijo Sanja.
“Y si tienen que utilizar generadores de respaldo, generadores diésel, ese ruido se propagará hasta una milla a la redonda, en todas las direcciones. Así que no se trata solo de ese ruido; no se quedará únicamente en el vecindario; definitivamente se propagará”, agregó.
La petición de una moratoria
Las moratorias no son prohibiciones para el desarrollo de centros de datos. Más bien, se trata de pausas temporales: algunas duran solo unas semanas y otras, mucho más tiempo.
“Una moratoria no es algo absoluto ni permanente, y tampoco implica un ‘no’ definitivo e inamovible. En realidad, da tiempo a la gente: tiempo para informarse, para investigar, para comprender realmente qué se va a requerir y qué cabe esperar, y para prepararse”, dijo Sanja.
“Para lograr el mejor resultado posible, en caso de que el proyecto llegue a materializarse”, agregó.
En el caso de Raleigh, la alcaldesa Cowell ha solicitado la redacción de una moratoria de seis meses.
¿Qué sigue?
En la reunión del Concejo Municipal del 6 de octubre, los miembros de la comunidad podrán expresar sus opiniones sobre la moratoria propuesta. La audiencia pública está programada para las 7:00 p.m.

