“Si haces la inversión al inicio, la gente deja de ir a la sala de emergencias. Se mantiene saludable. Gastas menos en salud”, dijo el secretario de Salud y Servicios Humanos del estado, Devdutta Sangvai, en su visita a Hendersonville. “Y si cortas estos programas, la gente pasará hambre”.
Con esa advertencia, y un mensaje claro de respaldo, Sangvai recorrió el 12 de junio, varias organizaciones del oeste de Carolina del Norte que participan del Healthy Opportunities Pilot (HOP), un programa pionero que utiliza fondos de Medicaid para cubrir necesidades no médicas: alimentos, vivienda temporal, transporte, asistencia con servicios públicos y apoyo post-hospitalario.
Carolina del Norte es el primer estado del país en implementar este modelo, que ha alcanzado a casi 30,000 personas en tres regiones rurales. De ellas, más de 11,000 viven en el oeste del estado.
El programa se convirtió en un apoyo indispensable para las familias afectadas por el huracán Helene, así como para las organizaciones que ejecutan estos fondos y las comunidades rurales.

Sin embargo, HOP está a punto de desaparecer: si la Asamblea General de Carolina del Norte no aprueba una partida especial, dejará de funcionar el 1 de julio.
Durante su visita, y en diálogo con la prensa, Sangvai afirmó que su departamento continúa abogando ante legisladores para garantizar el financiamiento del programa. Aunque evitó prometer una solución, aseguró que “están escuchando” y que hay voluntad de encontrar un camino.
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Impacto directo en la comunidad latina
Caja Solidaria es una de las organizaciones que canaliza los fondos de HOP para garantizar el acceso a alimentos frescos y saludables a familias beneficiarias de Medicaid. Está ubicado en el condado de Henderson y atiende a más de 530 familias y 150 individuos por semana. El 50% son latinos, según informó Amy Landers, directora de programas, a Enlace Latino NC.
La organización ha invertido cinco millones de dólares en productores y negocios locales en los últimos tres años, permitiendo que alimentos cultivados en el oeste de Carolina del Norte lleguen directamente a la mesa de quienes más lo necesitan.
Durante la visita del secretario de Salud, el equipo de Caja Solidaria explicó cómo el programa no solo mejora la nutrición, sino que también crea empleo local, fortalece la economía y conecta a comunidades aisladas.
Una de las personas que lo vive a diario es Diana, una joven migrante cubana de 25 años que llegó con su madre al oeste del estado.
Diana comenzó como voluntaria y hoy trabaja de forma estable en la organización. “Estoy trabajando, sí, pero también estoy acompañando a las personas. Hay familias que esperan la caja como si fuera una visita de un familiar”, contó. “Algunos me dicen: ‘Vos sos la única que toca mi puerta en toda la semana’”.
De martes a viernes, Diana y otras trabajadoras realizan tres rutas por día, cada una con hasta 20 hogares. La mayoría de las familias viven en zonas alejadas, sin acceso a supermercados ni transporte.
“Una vez, una señora mayor me abrazó y me dijo que la última vez que había comido fruta fresca fue hacía meses”, recordó.

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El testimonio de los productores
El impacto de HOP se extiende también a los agricultores. Tommy Riley, quien dirige Riverview Farm en el condado de Henderson, se encontró con el secretario Sangvai durante la visita y fue categórico: “Si Caja [Solidaria] desaparece, tres empleados desaparecen”.
El programa permite que organizaciones como Caja Solidaria compren sus productos. Eso ha sido clave tras las pérdidas provocadas por el huracán Helene.
“Ya me habría rendido para ahora”, dijo Riley. “Pero ver el impacto que ha tenido en la comunidad, y la alegría de las personas que lo reciben… está bellamente orquestado”.
Un modelo que otros estados observan
La eficacia del programa ha sido documentada por la Universidad de Carolina del Norte: el estado ahorra $1,020 por cada beneficiario de Medicaid que participa en HOP. Solo en el oeste, el ahorro anual en salud se estima en $11.9 millones.
“La gente está más sana y depende menos del sistema de salud”, afirmó Laurie Stradley, directora ejecutiva de Impact Health, una de las entidades que implementa el piloto en la región. “Muchos estados están mirando a Carolina del Norte como referente porque nuestro enfoque está funcionando”.
Melanie Bush, directora financiera de NCDHHS, señaló que, en vez de aumentar el gasto, el modelo lo redirige de forma más eficiente: “Estamos pagando por salud, no solo por intervenciones médicas. Y eso implica cuidar desde el entorno donde una persona vive hasta su acceso a comida o transporte”.
El contexto político
Pese a los resultados, el futuro del programa es incierto. El gobernador Josh Stein incluyó los $88 millones necesarios para extender HOP en su propuesta presupuestaria, pero ni la Cámara de Representantes ni el Senado estatal lo contemplaron en sus borradores. Las negociaciones siguen abiertas, pero el tiempo apremia.
“Estamos liderando un modelo que otros estados quieren replicar. Tristemente, podríamos estar ante el primero y último de su tipo si no se incluye en el presupuesto”, advirtió Lauren Wilkie, de Safelight, una organización que también participa del programa.
El daño invisible del huracán
El huracán Helene golpeó el oeste del estado hace ocho meses. Sus consecuencias siguen latentes, en particular entre las comunidades más vulnerables.
Lexie Wilkins, directora de Love and Respect, un refugio sin barreras en la región, lo resume con claridad: “Aunque la tormenta ya pasó, las heridas y cicatrices en la salud mental no son visibles a simple vista”.

Desde septiembre de 2024, el programa Hope4NC ha brindado más de 11,300 sesiones individuales o grupales de apoyo emocional.
Organizaciones como Thrive, Interfaith Assistance Ministry, SAFE Inc. y Safelight también han recibido fondos de HOP para apoyar a personas con problemas de salud mental, violencia de género o inseguridad habitacional.
La visita del secretario Sangvai fue la tercera a la región desde que asumió su cargo. En todas, según dijo, buscó escuchar de primera mano.
“Lo que he visto en el oeste de Carolina del Norte es admirable. La gente aquí tiene un espíritu comunitario real, quieren resolver problemas, trabajar en conjunto y mejorar su comunidad. Me voy energizado”, declaró a Enlace Latino NC.
Antes de irse, resumió el espíritu del programa con una frase que quedó resonando entre quienes lo escuchaban: “HOP es salud. Es economía, comunidad, dignidad personal”.
A menos que la legislatura de Carolina del Norte actúe en los próximos días, esa visión podría desaparecer justo cuando el oeste del estado más la necesita.
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