vacunación trabajadores agrícolas
Un trabajador agrícola se pone su vacuna contra el Covid en una jornada de vacunación realizada a comienzos de mayo del 2021 en el Ministerio de Trabajadores Agrícolas en Dunn/Walter Gómez
Esta historia fue publicada en sociedad con Southerly. Read in English

 

[mks_dropcap style=»circle» size=»60″ bg_color=»#e8b800″ txt_color=»#ffffff»]C[/mks_dropcap]ada mayo en los últimos siete años, Ricardo* viaja 20 horas en autobús desde su ciudad natal en Veracruz, México, en dirección norte hasta la ciudad de Monterrey. Allí espera para abordar otro autobús, donde viaja 125 millas hasta la frontera sur de los Estados Unidos y su destino final: Vass, Carolina del Norte, para plantar y cosechar tabaco y recoger batatas.

Ricardo es uno de los miles de trabajadores que se reúnen en Monterrey cada primavera para firmar sus contratos del programa de visas H-2A; y emprender viaje a los Estados Unidos. Este año, los contratos de trabajadores H-2A incluyen un paquete adicional: información sobre la vacuna contra el COVID-19.

Ricardo lo leyó durante el viaje en autobús y tomó la decisión de vacunarse en Carolina del Norte a principios de mayo. “Lo hice por mi propia seguridad”, dijo Ricardo; quien solicitó usar un seudónimo por temor a represalias de su empleador por hablar públicamente sobre su trabajo. «Solo imagina. Todos venimos de diferentes lugares y las tasas de COVID-19 son diferentes en cada área. No se sabe quién podría ser portador [del virus] «.

Según el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Carolina del Norte (NCDHHS), se administraron unas 13 mil 998 dosis de la vacuna COVID-19 a la comunidad de trabajadores agrícolas; entre el 3 de marzo al 21 de mayo. Hasta ahora, esa cifra representa el 19 por ciento de los 72 mil trabajadores agrícolas que según se estima han llegado al estado este año. Al menos 7,495 de esos trabajadores han completado la serie de dosis de la vacuna. Estos datos se basan en reportes de encuestas realizadas por equipos locales en 37 condados.

Elizabeth Freeman, directora del Programa de Salud para Trabajadores Agrícolas del NCDHHS, dijo que, a partir del 3 de marzo, cuando todos los trabajadores agrícolas fueron elegibles para recibir la vacuna; «la gente estaba recibiendo la vacuna ese mismo día».

La rapidez con que los trabajadores agrícolas han sido vacunados es un aspecto positivo que muchos defensores de los trabajadores han destacado: en medio de la pandemia, las colaboraciones entre grupos de apoyo sin fines de lucro, departamentos de salud y clínicas, y los gobiernos locales avanzan con velocidad.
“Lo veo como un momento crítico en el que tanta gente se ha unido para responder al desafío”, dijo Freeman.

Brotes siguen siendo amenaza
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Un letrero en una clínica de vacunación dice: «Si usted es un trabajador agrícola afectado por COVID, pregunte cómo podemos ayudar». En Mount Olive, Carolina del Norte. Foto de Victoria Bouloubasis

Los brotes de COVID-19 afectaron a la comunidad de trabajadores agrícolas el año pasado y aún representan una amenaza. A nivel nacional, 557 mil trabajadores agrícolas han contraído el virus, según un estudio que está conduciendo la Universidad de Purdue. Según esta fuente, 14 mil trabajadores agrícolas de Carolina del Norte contrajeron el virus.

A muchos trabajadores agrícolas en el sur de los Estados Unidos no se les proporcionó equipo de protección personal en el trabajo. Por ejemplo, Ricardo dijo que no le dieron ningún equipamiento en el viaje a Carolina del Norte el año pasado. Esta temporada, sí se les dio un paquete de mascarillas y desinfectante para las manos.

El programa de Freeman trabaja con departamentos de salud del condado y clínicas de salud locales; así como con organizaciones sin fines de lucro como el Ministerio Episcopal de Trabajadores Agrícolas, el Proyecto de Trabajadores Agrícolas de Carolina del Norte, NC FIELD y la Asociación de Mexicanos en Carolina del Norte. Estas organizaciones ayudan a los departamentos de salud a abordar desafíos que ya existían desde antes; como la ubicación de trabajadores, especialmente los trabajadores migrantes transitorios que no forman parte del programa H-2A (el programa de visas de trabajo legales por un período de tiempo). Los trabajadores migrantes sin una visa H-2A a menudo son indocumentados.

“Creo que los desafíos que hemos enfrentado con el COVID-19 y, de alguna manera, con el plan de vacunación, están relacionados con el hecho de es muy difícil comunicarse con y atender a la población de trabajadores agrícolas”, dijo Freeman.

Más de 70 mil trabajadores

Carolina del Norte espera al menos 72 mil trabajadores agrícolas este año, según el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Carolina del Norte y el Departamento de Comercio de Carolina del Norte. Solo 22 mil 500 de ellos son parte del programa H-2A. Se estima que unos 16 mil 300 trabajadores agrícolas viven todo el año en el este de Carolina del Norte. Al menos otros 33 mil se mueven por otros estados del sur para trabajar varios cultivos según la temporada y la necesidad.

Por este motivo, los datos del NCDHHS no presentan el panorama completo de todos los trabajadores vacunados en el estado. Aunque sí incluyen a los tres grupos. Si bien muchos trabajadores se vacunan en clínicas de salud con apoyo federal o en sus lugares de trabajo, un grupo creciente de trabajadores, especialmente los residentes más permanentes de Carolina del Norte, se vacunan en eventos comunitarios y clínicas dirigidas por iglesias y organizaciones sin fines de lucro; que están abiertas a todo el público.

Agencias como N.C. Farm Bureau y N.C. Cooperative Extension también participan en el proceso. Freeman dijo que su programa organiza sesiones de trabajo quincenales con agricultores y propietarios de granjas para conversar sobre la vacunación y la salud de los trabajadores agrícolas en general.

Hizo falta una pandemia para que los actores clave de la industria agrícola se enfocaran en mejorar las condiciones de trabajo. Freeman reitera que «desde el año pasado y definitivamente este año durante el plan de vacunación, estamos muy contentos» con la colaboración hasta ahora.

Un 2021 proactivo

Aún queda mucho por hacer para pedirle cuentas a la industria agrícola: los departamentos de trabajo, salud y servicios humanos del estado aún no requieren que los propietarios de granjas proporcionen viviendas de aislamiento alternativas para los trabajadores enfermos con COVID-19. Como se informó por primera vez en Enlace Latino NC en septiembre, el gobernador Cooper revocó su promesa de emitir una orden ejecutiva para proteger mejor a los trabajadores agrícolas (una que hizo en un ayuntamiento virtual con líderes comunitarios latinx) después que fuera rechazada por los departamentos de agricultura y trabajo del estado.

Pero el enfoque más proactivo de este año ha llevado a una planificación coherente y a resultados exitosos hasta ahora. Freeman dijo que el objetivo del plan de vacunación del estado es «apoyar el acercamiento a los trabajadores donde viven y con el transporte y las horas disponibles para que los trabajadores reciban la vacuna; porque cualquier barrera que ya existía antes ahora es más grande».

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(Izquierda) Araceli Santiago y Lariza Garzón del Ministerio Episcopal para los Trabajadores Agrícolas en Dunn/Walter Gómez

El departamento de salud del condado de Duplin, ubicado al este de Carolina del Norte donde el 24 por ciento de la población es hispana, ha aumentado el alcance dentro de la comunidad. La directora del departamento de salud, Tracey Simmons-Kornegay, asumió su cargo solo un año y medio antes de la pandemia. Pero dijo que antes de eso “no hubo mucha interacción con otros grupos latinos en el condado”.

“Por mi experiencia profesional, como nativa del condado de Duplin y por conocer la diversidad de nuestra población; sabía que había obstáculos y falta de recursos”, dijo Simmons-Korenegay. “Lo que me interesa es llegar y decir: ¿Cuáles son nuestros desafíos y cuáles son nuestras oportunidades?”

El departamento de salud del condado de Duplin copatrocina una clínica de vacunación nocturna junto con NC FIELD, una organización de apoyo a los trabajadores agrícolas. Según Yesenia Cuello, directora ejecutiva de NC FIELD, 817 trabajadores del condado de Duplin fueron vacunados en clínicas nocturnas entre el 31 de marzo y el 26 de mayo. Simmons-Kornegay señaló esta tasa como un ejemplo de cómo la realización de eventos nocturnos puede “eliminar una barrera” para los trabajadores que pasan el día en el campo.


Eliminar los mitos entre los trabajadores

El año pasado, durante el viaje de más de treinta horas desde Monterrey a Vass, Ricardo no estaba preocupado por el virus. Sin embargo, dijo, esa falta de preocupación viene de la ignorancia.

“No creía en el coronavirus”, admite. Y viniendo de México, un país donde la corrupción se extiende abiertamente en la política, asumió que la pandemia era un engaño.

“Al principio parecía como una cortina de humo y espejos del gobierno mexicano para distraer a la gente de la política”, dijo. “Había tantos mitos. Pero luego llegué aquí [el año pasado] y me di cuenta de que las cosas eran muy diferentes. El coronavirus estaba en todas partes, no solo era una idea en México”.

Sobre el terreno en Carolina del Norte, los trabajadores de salud comunitarios desmienten mitos similares sobre el virus y la vacuna en las comunidades de trabajadores latinos. Araceli Santiago dejó de recolectar cultivos a principios de 2020 para capacitarse como trabajadora de salud comunitaria, o promotora, a través del Ministerio Episcopal de Trabajadores Agrícolas con sede en Dunn, Carolina del Norte. Ella forma parte de un grupo de alrededor de una docena de promotores; en su mayoría son y fueron trabajadores agrícolas, que visitan hogares dos veces por semana para educar a su propia comunidad sobre las vacunas; y otros problemas de salud relacionados con el coronavirus.

Según Lariza Garzón, directora ejecutiva del Ministerio Episcopal de Trabajadores Agrícolas, al menos 450 personas han sido vacunadas en tres clínicas nocturnas creadas por la organización en el condado de Harnett.

Santiago, la trabajadora de salud comunitaria, también visita a trabajadores agrícolas en los campos; para compartir información sobre la vacuna y las clínicas abiertas en colaboración con los departamentos de salud del condado. Dijo que, después cuando los trabajadores saben más sobre los beneficios para la salud, muchos de ellos sienten alivio al saber que tienen acceso a la vacuna.

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Esmeralda Domínguez, trabajadora de salud comunitaria del Ministerio Episcopal de Trabajadores Agrícolas, comparte un video en vivo en Facebook; invita a los miembros de la comunidad latina a vacunarse en Mount Olive, Carolina del Norte/ Foto de Victoria Bouloubasis

«Cuando eres un trabajador agrícola, a menudo no conoces tus derechos», dijo. “Espero que todos los que no están vacunados vengan a recibir la vacuna. Y [que ellos saben] que hay organizaciones para apoyar a los trabajadores agrícolas. No están solos”.

En todos los sitios de vacunación organizados en conjunto por el Ministerio Episcopal de Trabajadores Agrícolas y NC FIELD, todo el que se presente tiene la opción de irse a casa con una caja de alimentos y productos agrícolas. A veces un supermercado local dona la comida; la mayoría de las veces la proporciona el USDA.

Este esfuerzo comunitario surge desde dentro de la comunidad, consciente de los innumerables problemas que enfrentan los trabajadores durante una pandemia, incluida la inseguridad alimentaria. Cuello, de NC FIELD, repartió taquitos y tarjetas de regalo de gasolineras recientemente en una de las clínicas. Dijo que los trabajadores agrícolas que ganaban salarios bajos habían pasado hambre durante la pandemia. En la última década, reportes indican que al menos el 51 por ciento de las familias de trabajadores agrícolas en Carolina del Norte padecen inseguridad alimentaria.

Cuello dijo que los trabajadores agrícolas han estado «tomando decisiones difíciles; al tener que elegir entre conducir a un evento de prueba de COVID-19 o ir al supermercado; o si comprar desinfectante para las manos y mascarillas o comida”.

Ricardo está orgulloso de recibir la vacuna por la seguridad que le da en el trabajo;  pero también por mantenerse saludable para regresar con su esposa, sus hijos y su familia en México en noviembre. Sus padres de setenta años acaban de recibir sus vacunas en Veracruz la semana pasada.

“Hay personas que tienen miedo de vacunarse”, dijo, “pero se trata de que todos se mantengan a salvo”.

Walter Gomez en Enlace Latino NC colaboró con este reporte.
Esta historia recibió apoyo de Solutions Journalism Network.

 

Victoria Bouloubasis

Victoria Bouloubasis cubre la intersección de temas ambientales y movilidad económica en comunidades latinx, inmigrantes y refugiados en Carolina del Norte para Southerly y Enlace Latino NC. Es periodista...

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