Un correo electrónico enviado a miembros del Concejo Municipal de Wilson, Carolina del Norte, generó controversia al proponer una discusión sobre cómo la ciudad debería responder a los operativos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés).
El mensaje fue enviado por Eduardo Herrera-Picasso, el primer concejal latino electo de Wilson, quien propuso abrir un diálogo sobre el tema. Sin embargo, los rumores y la difusión del correo electrónico hicieron que la iniciativa se interpretara públicamente como un intento de convertir a Wilson en una “ciudad santuario”.
“La intención es ser proactivo y no reactivo. Obviamente no es tratar de inventar algo nuevo. Vemos que diferentes ciudades ya están haciendo esto y adoptando resoluciones acerca de nuestros valores como Ciudad o Concejo de la ciudad”, dijo Eduardo Herrera-Picasso a Enlace Latino NC.
Herrera-Picasso señaló que su intención era conocer la postura de sus colegas, así como las medidas que la ciudad de Wilson ha tomado anteriormente en casos similares y cuáles podría considerar en la actualidad.
“Hay algunos de mis compañeros disponibles para platicar sobre el tema. Hay otros que cambiaron la narrativa de que yo quería convertir a Wilson en una ciudad santuario. Pero ese no es el objetivo”, indicó.

“Tenemos un país que quiere demonizar la palabra diversidad”
En continuidad con el debate iniciado durante el desayuno mensual del Concejo Municipal el 5 de marzo, más de 15 líderes comunitarios, religiosos y residentes de Wilson participaron en la reunión del jueves 19 para exigir acciones concretas.
Sin embargo, tras concluir el período de comentarios públicos, el Concejo Municipal decidió cerrar la sesión sin adoptar medida alguna sobre el tema.
“Continuaremos dialogando entre los miembros del Concejo Municipal y escuchando a los residentes de Wilson sobre este importante tema”, afirmó Herrera-Picasso.
Entre los comentarios públicos, Arthur Johnson, presidente del capítulo de la NAACP en el condado de Wilson, destacó que Herrera-Picasso nunca mencionó el tema de ciudad santuario y que siguió el proceso adecuado para llevar el asunto a la mesa de discusión.
“Pero, por alguna razón, tenemos un país que quiere demonizar la palabra ‘diversidad'”, afirmó. “Nadie debe ser tratado diferente porque luce o piensa diferente de ti. Esto no es aceptable”, señaló.

Fe, esperanza y miedo
Durante el período de comentarios públicos, quienes tomaron la palabra coincidieron en una preocupación común: el impacto de las operaciones de ICE y el temor que estas generan en las comunidades.
“Quiero compartir contigo no una teoría, sino lo que realmente estoy viendo. En los últimos meses, desde que la actividad de inmigración cambió algo en mi congregación”, mencionó el pastor de la Iglesia Guadalupana, Daniel Pinell.

“La ausencia cae casi a la mitad. No porque la gente deje de creer, no porque dejen de preocuparse, sino porque tienen miedo. Las familias me han dicho que ya no salen a menos que sea absolutamente necesario”, afirmó.
Por su parte, Andressia Ramírez destacó que algo cambió en Wilson hace unas semanas cuando se comenzó a hablar de que la ciudad se convertiría en ciudad santuario.
“Carolina del Norte prohíbe las ciudades santuario. Entonces, ¿lo que realmente sucedió no fue política? Fue miedo, fue una falta de comunicación y un aprendizaje rápido”, señaló. “Por eso es importante el liderazgo ahora. Cuando el miedo y la desinformación se difunde rápido la gente mira a los oficiales electos por claridad y esa es su responsabilidad”, afirmó.

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Desinformación y ciudad santuario en el centro de la discusión
Durante el desayuno mensual del el 5 de marzo, el tema abrió los comentarios públicos y la reunión tomó alta temperatura apuntando al concejal latino.
“Sabía que el primer latino en el concejo iba a ser juzgado por sacarlo a discusión, pero no podía esperar más, así que lo puse sobre la mesa”, expresó Herrera-Picasso durante la reunión.
“Es una discusión simple. No debería ser algo tan grande, pero lo es por la desinformación que se ha difundido. Mantengámonos en los hechos, en el tema de discusión, y dejemos de imaginar cosas que no están sobre la mesa”, señaló.
Aunque Herrera-Picasso explicó que las ciudades santuario están prohibidas por la ley estatal y que nunca las mencionó en el correo enviado, la narrativa de los comentarios se centró en esa idea.
Sandy Moyer, presidenta de la Asamblea Nacional Hispana Republicana en Carolina del Norte, afirmó que las leyes de inmigración deben cumplirse y sostuvo que los gobiernos locales tienen la obligación de aplicar las leyes federales. Además, cuestionó la existencia de “ciudades santuario” en Estados Unidos, señalando que no existen en países de América Latina.
“¿Saben cuántas ciudades santuario hay en países de América Latina? Cero. Por lo tanto, deberíamos tener el derecho de exigir que el mismo tipo de postura que existe en otros países se aplique en Estados Unidos”, dijo Moyer.



