Poco tiempo después del huracán Helene, Taylor Schenker caminaba con cuidado entre los escombros de lo que fue la casa de su amiga Avie en el condado de Buncombe. Antes, allí había paredes, ventanas, muebles. Ahora, solo quedaban rastros dispersos de lo que alguna vez fue un hogar.
Taylor estaba allí para acompañarla en su cita con los agentes de FEMA, que debían verificar lo que ya era evidente. Su hogar ya no existía.
Mientras esperaba, avanzó entre el lodo. Se movió con cuidado, esquivando restos de lo que el agua arrastró, y algo en el suelo llamó su atención: una fotografía cubierta de barro, pegada al suelo. Se agachó, la recogió con cuidado.
Los colores desteñidos, los bordes hinchados por el agua. Una familia que no conocía, alguien que había perdido todo.
“Cuando vi la primera foto, pensé en cuánto significaría para alguien que lo había perdido todo”, recuerda.
Después de la cita con FEMA, Taylor y su amiga pasaron cuatro horas buscando entre los escombros, recorriendo la orilla del río.

Encontraron más fotos, más objetos, más rastros de vidas arrasadas por el agua. Los dejaron a la vista, con la esperanza de que alguien volviera por ellos.
Pero esa noche, en casa, Taylor no podía dejar de pensar en esas imágenes. Habían resistido la tormenta. Si nadie las rescataba, terminarían desapareciendo.
Por eso volvió al día siguiente para recuperarlas y buscar más fotos. Ya no se trataba solo de las imágenes, sino de cientos de recuerdos que podían tener un dueño.
Así nació Photos from Helene, un intento de reconstruir, al menos en parte, lo que el agua había arrasado.
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Una mujer, una cuenta de Instagram y más de 600 fotos rescatadas
Taylor Schenker tiene 33 años y, hasta hace poco, no imaginaba que pasaría sus días archivando fotografías rescatadas del lodo. No es fotógrafa ni archivista, pero sintió que no podía dejar que esas imágenes desaparecieran.
“Es un proyecto personal, pero ha crecido más de lo que imaginé”, cuenta. Desde que encontró las primeras fotos en la orilla del río, ha reunido más de 600. No hay un equipo detrás, solo ella, con ayuda ocasional de voluntarios.

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“Yo manejo la cuenta, fotografío, limpio y envío las fotos. Es un trabajo minucioso, pero vale la pena cada vez que logramos una devolución.”
Photos from Helene es un archivo digital que busca devolver a sus dueños los recuerdos que perdieron en el huracán.
La cuenta de Instagram Photos from Helene se convirtió en el centro del proyecto. Allí, Schenker publica las fotos con la esperanza de que alguien las reconozca.
“Cada foto que comparto es una oportunidad para devolverla a su dueño. Algunas han viajado kilómetros arrastradas por el agua, pero siguen esperando a ser reconocidas.” Hasta ahora, más de 70 familias han logrado recuperar una parte de su historia.
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El desafío de encontrar a las familias latinas
“Creo que algunas fotos pueden pertenecer a familias latinas, pero no estoy segura,” admite Schenker. Entre las más de 600 imágenes recuperadas, hay retratos de niños, reuniones familiares, fotos de bodas y celebraciones que podrían pertenecer a personas hispanas. Pero devolverlas no siempre es fácil.
En el oeste de Carolina del Norte, donde se estima que viven alrededor de 60.000 latinos, muchas familias residen en zonas de alto riesgo de inundaciones: casas móviles, parqueaderos, viviendas cercanas a ríos y arroyos.
Muchas de esas casas fueron arrasadas por el huracán Helene, llevándose no solo techos y paredes, sino también recuerdos familiares irremplazables.
Schenker entiende que para algunas personas el miedo a compartir información personal puede ser un obstáculo.
“Sé que este es un momento difícil para la comunidad latina en Estados Unidos. No quiero que nadie se sienta en riesgo por recuperar un recuerdo,” explica.
El temor a brindar una dirección o a interactuar con desconocidos puede hacer que muchas fotos nunca regresen a sus dueños.
Por eso, ha propuesto que Enlace Latino NC actúe como intermediario en la devolución de las fotos.
“Si alguien reconoce una foto y prefiere recibirla a través de Enlace Latino NC en lugar de contactarme directamente, estaré encantada de coordinarlo”, dice. Su objetivo es hacer que el proceso sea seguro y accesible para todos.



