Una de cada tres mujeres en Estados Unidos sufrió o sufrirá violencia de género en algún momento de su vida. Y la abrumadora mayoría de las veces esa violencia fue o será perpetrada por alguien cercano a la víctima.
Patricia Holmes lo sabe: la violencia contra las mujeres sucede en los lugares donde debiéramos sentirnos seguras. Pasa en nuestras casas, con nuestras parejas, familiares, amigos, padrastros.
“En mi familia ha existido la violencia doméstica. Yo estoy casada por tercera vez. Pero en mi segundo matrimonio, mi exesposo y padre de mi hija pequeña, molestó sexualmente o abusó sexualmente a mi hija mayor. Él no es su papá”, contó Patricia Holmes a Enlace Latino NC.
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Encrucijada emocional, mental y económica
El Consejo de Carolina del Norte para la participación de mujeres y jóvenes, en su informe 2021-2022, lo confirma: solo el 4 por ciento del total de ataques sexuales a mujeres y niñas fueron perpetrados por extraños.
Una abrumadora mayoría (97 por ciento) fueron atacadas por las personas en las que, se supone, debían confiar.
“Fue muy difícil para mí porque no tenía un estatus legal y aparte de eso, pues, era el papá de mi hija pequeña y es una encrucijada tanto emocional, mental, económica, porque no sabes a dónde ir, no sabes a quién recurrir”, explicó.
Patricia en ese momento no contaba con estatus legal como inmigrante y el miedo que tenía como persona indocumentada la paralizaba para recurrir a la policía y denunciar a su exmarido. “Estaba aterrada”, dijo.
Las mujeres latina víctimas de violencia pueden sentirse menos seguras de contactar a la policía o denunciar a su agresor por varias razones.
“Aunque no tengas un estatus legal la policía puede defenderte contra tu agresor”

La Línea Nacional Contra la Violencia Doméstica afirma que “las comunidades de inmigrantes y no inmigrantes enfrentan tasas similares de violencia doméstica, pero las personas sin estatus de ciudadanía u otras formas de documentación pueden enfrentar mayores riesgos como resultado de factores tales como el idioma, el aislamiento social, la falta de información o recursos financieros, creencias culturales o miedo a que le deporten”.
Y agrega: “los sobrevivientes inmigrantes a menudo optan por no denunciar los incidentes de abuso por temor a las consecuencias migratorias; el estatus migratorio también puede interferir con su capacidad para tener acceso a servicios de apoyo”.
Patricia Holmes finalmente se animó y pudo denunciar a su exmarido y divorciarse. Ese fue su punto de partida para fundar la organización Empodera-Te Latina, donde ayuda a otras mujeres a salir de círculos de violencia doméstica.
“Entonces ese también es otro punto en donde me gusta educar a las mujeres y decirles que, aunque no tengas un estatus legal la policía puede defenderte contra tu agresor, explicar cuál es la diferencia entre la oficina del sheriff y la policía de la ciudad, entre los troopers (agentes de policía) y el ICE”, explicó Holmes.
Sin embargo, todavía el miedo de llamar a la policía prima en las mujeres víctimas de violencia.
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Menos segura al denunciar
Entre marzo y mayo de 2021, la Línea Nacional Contra la Violencia Doméstica llevó a cabo una encuesta sobre las experiencias de las sobrevivientes llamando con miembros de la policía: el 39% de las denunciantes se sintió menos segura después de hacer la llamada a la policía, en comparación con el 20% que sí se sintió más seguro.
Tras denunciar a su exmarido, aún con todo el miedo que conllevó, Patricia Holmes aplicó para obtener una Visa U (una visa de no inmigrante para las víctimas de violencia doméstica, abuso sexual, tráfico de personas que ocurren en Estados Unidos) y finalmente tanto ella como sus hijas se convirtieron en ciudadanas estadounidenses.
“Lo hice con mucho miedo, pero lo hice y eso es lo que siempre le digo a las mujeres, si tienen miedo y bueno, que lo hagan con miedo pero que lo hagan”, finalizó.
Empodera-Te Latina
Empodera-Te Latina, el grupo de apoyo fundado por Patricia Holmes en Alamance, Carolina del Norte, se inició durante la pandemia como respuesta a la necesidad de ofrecer un espacio de apoyo emocional, mental y espiritual a las mujeres de la comunidad latina.
En el grupo se imparten talleres virtuales y presenciales sobre finanzas personales, superación personal, violencia doméstica, cáncer de mama y educación sexual.
El grupo invita a mujeres sin importar su edad o lugar de origen, promoviendo un ambiente donde cada miembro tiene la oportunidad de ser líder dentro de la comunidad.
En lo que respecta a la violencia de género, Empodera-Te Latina proporciona asistencia crucial a mujeres que enfrentan esta situación.
“De cinco mujeres que llegan al grupo, tres sufren de violencia doméstica en algún punto de sus vidas”, detalló Patty.
“Algunas llegan buscando crecer, otras llegan buscando refugio”, señaló Patricia y explicó que por lo menos el dos por ciento de esas mujeres necesitan refugio.
El grupo enfoca sus esfuerzos en brindar apoyo directo mediante donaciones recolectadas en sus reuniones, las cuales se dividen para ayudar financieramente a las afectadas y para sostener las actividades del grupo.
Además, se hace énfasis en la importancia de la independencia económica como medio de empoderamiento y se colabora estrechamente con organizaciones locales como el Centro Hispano y el Compass Center, entre otros, para referir a las mujeres a servicios especializados que puedan atender de manera integral sus necesidades.
Violencia doméstica en Carolina del Norte
En Carolina del Norte el porcentaje de mujeres víctimas de estos crímenes alcanza el 35,2 por ciento y ese porcentaje puede ser más elevado en distintos grupos sociales.
Las mujeres con mayor riesgo a sufrir violencia viven en comunidades de bajos recursos, son personas LGBTQ, personas de color, discapacitadas, o que vivieron violencia de niñas en su hogar.
Desde julio de 2021 hasta junio de 2022, los programas contra la violencia doméstica que recibieron financiación estatal informaron que asistieron a un total de 75,556 personas y que el 78 por ciento se identificaron como mujeres. El 8,5 por ciento se identificaron como hispanas o latinas.



