mamás y bebés latinas en el Censo

Eugenia G., de 18 años, vive con su mamá, su hermano y su tía en un apartamento de dos habitaciones en Cypress Park, a pocas millas del centro de Los Ángeles. Su hijo Oliver tiene un año de edad. Aunque la joven no siguió estudiando al quedar embarazada en la escuela secundaria, aspira a que su pequeño si pueda hacerlo.

“Yo tuve que dejar pero espero que ese sacrificio sea algo bueno para mi hijo”, explica.

La idea de llenar un cuestionario del Censo la pone nerviosa. El otro día vio en las noticias que una organización local de ayuda a los inmigrantes pedía confianza y participación.

“Honestamente no sé bien de qué se trata”, dijo Eugenia. Ella no quiso que se revelara su apellido o posar para fotos. “Pero si me dicen que se trata de que mi hijo pueda tener una buena escuela en el futuro, estoy de acuerdo”.

Población necesitada

Eugenia y Oliver representan a una población que necesita de apoyo: atención médica para ambos  (Medical), SNAP (antes estampillas de alimentos), programas pre escolares de Head Start y educación básica y secundaria cuando el niño vaya creciendo y le toque ir a la escuela.

También, sin embargo, están entre las familias que más riesgo corren de ser pasadas por alto en el Censo 2020: el ejercicio decenal según el cual el gobierno de Estados Unidos cuenta a cada persona que vive dentro del país. De ese cálculo dependen los fondos federales para servicios como los que ellos tanto necesitan.

En el último Censo, ocurrido en 2010, muchos niños como Oliver (menores de 5 años) fueron pasados por alto. En total, se estima que unos 2 millones de los niños más pequeños, no entraron en el conteo federal. Se trata de la edad “más difícil de contar”.

De acuerdo a un estimado de la Asociación de Funcionarios Latinos Electos NALEO, un 36% de los niños pasados por alto en el Censo son latinos a pesar de que estos son solamente un 26% de la población. La mayoría vive en los condados más populosos del país, especialmente en California. Sólo en el condado de Los Ángeles, 47,000 niños pequeños no fueron contados.

¿Por qué?  Las razones son diversas

“Una estructura familiar compleja donde hay varias familias en un mismo hogar y donde algunos miembros viven en la casa de otros es un factor importante”, explicó el profesor Edward Flores, sociólogo de la Universidad de California en Merced.

No es tan difícil para algunas familias equivocarse cuando llenan el formulario del Censo y dejar por fuera a algunos de sus miembros, agrega.

“Cuando yo era recién casado, viví en casa de mis padres junto con mi esposa, antes de tener a mis gemelos. Era fácil imaginar que mis padres no nos incluyeran en el Censo porque no era nuestra casa”, explica el catedrático.

Los estudios del Censo indican que “hay confusión” a la hora de llenar el Censo. “La gente no sabe que tiene que contar a cada persona en su casa”.

Niños pequeños más vulnerables

La particular vulnerabilidad de los niños pequeños a ser ignorados en los formularios a menudo tiene que ver con la juventud de sus padres, agrega  Flores.

“Nada hace que un niño de 4 años sea más difícil de contar que uno de seis, pero cuando se trata de esas edades, los más jóvenes tienden a tener padres jóvenes, que no están tan estables como lo estarían cuando son mayores”, puntualizó.

La confusión también tiene que ver con vivir en hogares con múltiples generaciones, parejas no casadas, personas que no son familia o parientes lejanos. Los niños latinos, afroamericanos y nativo americanos tienden más a tener este tipo de hogar que los niños blancos. En California, la crisis de vivienda complica las cosas.

Los vecindarios de Los Ángeles donde el Censo tiende a “contar de menos”, son también los que tienen una proporción mayor de niños pequeños, según explica un estudio de Public Policy Institute Research.

En particular, el este y el sur de Los Ángeles, así como Lancaster y Palmdale, tienen grandes concentraciones de niños pequeños. En muchos de esos lugares, los chiquilines son más del 10% del vecindario, comparado a sólo 7% en toda California.

Pilar Marrero

Periodista y escritora especializada en política e inmigración en los Estados Unidos

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *