Vacunas Covid-19

Carolina del Norte, Raleigh- La variante Delta golpea fuerte en Carolina del Norte. Con más de 14,000 muertos desde el inicio de la pandemia y el número de hospitalizaciones en crecimiento constante desde julio, la vacuna aparece como la única salida para combatir el virus.

En ese contexto, el Ministerio Episcopal para los Trabajadores del Campo inició una campaña digital de concientización que apunta específicamente hacia la comunidad latina.

La campaña consiste en una serie de videos en los que son los propios miembros de la comunidad, muchas veces en tono humorístico, quienes se ocupan de derribar los mitos en relación a la vacuna, explicar por qué es necesario vacunarse, contar qué pasa cuando alguien recibe la vacuna y alentar a otros latinos a recibir su dosis.  

“Decidimos empezar esta campaña porque nos preocupa la negativa de muchos miembros de la comunidad a recibir la vacuna”, explicó a Enlace Latino NC Lariza Garzón, directora ejecutiva del Ministerio Episcopal para los Trabajadores del Campo.

En efecto, según los datos recabados por el Departamento de Salud y Servicios Humanos, la comunidad latina está sobrerrepresentada en el total de contagios en el estado y subrepresentada en el acceso a la vacunación. Mientras que, según el último censo, la población latina representa el 10.7 % de los residentes del estado, el 19% de los contagiados manifestó un origen hispano y apenas el 8% de los vacunados pertenece a la comunidad.

Desconfianza en la vacuna

Los datos de altas tasas de contagios y bajos índices de vacunación entre los latinos tienen un correlato en la experiencia que los miembros del Ministerio Episcopal ven todos los días durante su trabajo en el territorio.

Y eso es, justamente, lo que los llevó a tomar la decisión de hacer algo para modificar esa realidad.

“La idea nace de la experiencia que tenemos cuando visitamos a las familias y a los trabajadores del campo puerta a puerta. Así nos dimos cuenta de que hay una desconfianza muy grande en la vacuna”, relató Garzón.

De hecho, el Ministerio Episcopal realizó una encuesta telefónica sobre el acceso a la vacunación entre miembros de la comunidad latina de Carolina del Norte.

Y los datos evidencian un panorama preocupante.

“Nuestra información no es científica, pero hemos hecho 169 llamadas en algunos condados rurales como Sampson, Cumberland, Duplin y Johnston. Los resultados arrojaron que el 41% de los adultos de esas casas no se habían vacunado”.

Mitos y noticias falsas

Desde su trayectoria como líder comunitaria, Garzón sostiene que las noticias falsas calan hondo en la población latina porque se trata de una comunidad que históricamente ha tenido poco acceso a la información.

“Lo que estamos viendo ahora es el resultado de muchos años en los que los miembros de la comunidad no han sido considerados en el acceso a la información. Para mucha gente la manera de informarse es a través de su comunidad, pero desafortunadamente ahora por Facebook y WhatsApp la comunidad comparte mala información, y la gente lo cree. Porque la gente confía más en sus vecinos que en algunas instituciones que la han defraudado en el pasado”, analizó la directora del Ministerio Episcopal. 

Mitos se combaten con videos

Justamente, los mitos que se combaten en los videos son aquellos que los miembros de la organización han escuchado en su trabajo de alcance comunitario.

Algunos son tan disparatados como que la vacuna convierte a la gente en zombies o que contiene un microchip.

Se trata de noticias falsas que el Ministerio Episcopal combate todos los días, pero era necesaria la presencia digital para poder llegar a más gente.

“Tenemos un grupo de promotores que son miembros de la comunidad, y ellos cuentan su experiencia con la vacuna cuando hablan con los trabajadores y les muestran que se trata de noticias falsas”, mencionó Garzón.

“Pero después nos dimos cuenta de que necesitábamos un video para alcanzar a más personas, porque nuestro equipo no es tan grande, con lo cual el trabajo puerta a puerta está un poco limitado”, agregó.

Muertes de trabajadores agrícolas por Covid-19

Uno de los principales problemas vinculados a los contagios de Covid-19 entre trabajadores agrícolas es la falta de datos confiables.

Hasta la fecha, el Departamento de Salud y Servicios Humanos reportó 44 brotes en plantas procesadores de carne y pollo.

Los cuales derivaron en 5,304 contagios y 23 muertes de trabajadores.

Se trata de la actividad laboral más riesgosa, con cifras más altas de contagios y muertes por Covid-19 que cualquier otra.

Pero los números reales de trabajadores fallecidos o contagiados podrían ser mayores.

El propio Departamento de Salud reconoce que sus números “no representan el alcance completo de casos que ocurren en todo el estado”.

Números menos transparentes

En parte, la subrepresentación de casos en plantas procesadoras de carne y pollo se debe al hecho de que muchos contagios de Covid-19 nunca se diagnostican o no se pueden vincular a un entorno específico.

Y los números son menos transparentes aún con respecto a los trabajadores agrícolas que no realizan sus tareas en plantas procesadoras sino en los campos. 

Sin embargo, la realidad que experimentan los miembros del Ministerio Episcopal arroja luz sobre la oscuridad de la falta de datos.

Y el escenario que describe Garzón es alarmante:

“Registramos muchas muertes de trabajadores agrícolas por Covid-19 en los últimos meses. No contamos con números exactos, pero por ejemplo tenemos un fondo de emergencia para personas contagiadas y a veces es muy triste porque algunos solicitan los fondos y ni siquiera llegan a cobrar porque fallecen antes”.

“También tuvimos muchos casos de familias de trabajadores que pedían apoyo porque habían perdido a alguien. Recuerdo un momento en el que murieron casi 17 personas. Y ahora estamos escuchando que todo está muy complicado otra vez”, añadió.

En ese marco, la campaña de concientización sobre la vacuna se vuelve más urgente y necesaria que nunca.

Nicolás Baintrub es periodista argentino y hace parte del equipo de Enlace Latino NC. Cree en el periodismo como vehículo para contar buenas historias con compromiso social, rigor en la investigación...

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