Los estudiantes latinos tienen un riesgo de ver afectada su salud mental con elevado de riesgo de sufrir depresión y ansiedad debido a la discriminación relacionada con la inmigración, independientemente de su estatus migratorio, revela un estudio.
La investigación de la Asociación Estadounidense de Sociología, evidencia que la discriminación por inmigración afecta no solo a indocumentados, sino también a familiares y a su comunidad.
“Estudiantes indocumentados y estudiantes ciudadanos estadounidenses con padres indocumentados discutieron de manera similar cómo su salud mental se vio afectada directamente por experiencias personales y a través de terceros de discriminación”, según el estudio publicado este año.
Ileana Gómez-Arceo, de 20 años, se crió en una familia de estatus mixto donde su madre y su hermana mayor son indocumentadas. Ella es ciudadana estadounidense, junto con sus otras dos hermanas. En la escuela primaria y la escuela intermedia, tuvo miedo de que sus padres fueran deportados.
“Ir a la escuela fue difícil porque existía el temor de que cuando llegara a casa mis padres no estarían allí”, dijo Gómez-Arceo a Enlace Latino NC.
Afirma que estos temores nunca desaparecen cuando uno crece y afecta su salud mental. “Ahora que estoy en la universidad y no cerca de casa, el miedo sigue presente”.
El estudio reciente confirma análisis previos que indican que las leyes migratorias, diseñadas para afectar a inmigrantes indocumentados, terminan afectando negativamente a otros grupos que no eran el objetivo inicial.
La ley actúa como un “castigo multigeneracional, una forma específica de violencia legal en la cual las sanciones destinadas a una población afectan negativamente a individuos no dirigidos por las leyes”, lee el análisis de Laura E. Enriquez, profesora asociada de la Universidad de California.
Viviendo la discriminación de segunda mano
Sarai, de 21 años, quien decidió utilizar un seudónimo para proteger su privacidad, relató la discriminación que sufrió su padre al entrar a un Home Depot que se encontraba cerrado por el día.
Al intentar entrar a la tienda, un trabajador le gritó, “¡Oye! ¿Está cerrado, no puedes leer inglés?”
La joven explicó a Enlace Latino NC que cuando su padre le contó sobre este encuentro, estaba molesta. “Ojalá pudiera haber estado allí y defenderlo, pero también existe el temor de que si lo defiendo alguien llamaría a ICE”, dijo.
Las políticas antimigratorias racializan tanto a inmigrantes como a ciudadanos de la misma raza, agrupando a individuos independientemente de su estado migratorio, explica el libro The Latino Threat.
El estudio más reciente concuerda en que los latinos, sin importar su estatus migratorio, sufren discriminación vinculada a la inmigración, afectando su salud mental. El prejuicio se manifiesta en ataques por sus características físicas, idioma y color de piel. Estas experiencias no son individuales; pueden afectar a toda una familia y comunidad.
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Brecha de salud mental en la comunidad latina
Un estimado de 36,1% de los adultos latinos que experimentaron una enfermedad de salud mental en 2021 recibieron servicios, en comparación con el 52,4% de los blancos, según una encuesta nacional de la Administración de Servicios de Abuso de Sustancias y Salud Mental.
Cuando se le preguntó sobre el reconocimiento de la salud mental por parte de los padres inmigrantes latinos, Pérez-Masse señaló que “en la comunidad latina, la salud mental no es real”.
Existen diversos desafíos por los cuales muchas familias latinas no se conectan con servicios de salud mental. Entre las limitaciones se encuentran altas tasas de pobreza, barreras idiomáticas, estigmas culturales, costos de terapia, escasez de servicios culturalmente relevantes y falta de profesionales multiculturales, según la Alianza Nacional de Enfermedades Mentales.
“Los padres dirán ‘pues ponte a limpiar’ si les dices que te sientes deprimido. En lugar de reconocer su depresión, comienzan a hablar sobre sus dificultades como un inmigrante para demostrar que han pasado por peor”, dijo Pérez-Masse. “No está bien”.



