la prueba de sangre es una de las formas en las que se detectan algunas enfermedades de transmisión sexual
La vacunación también evita los contagios de numerosas enfermedades de transmisión sexual, cuando están disponibles.

Carolina del Norte, Raleigh- Las enfermedades de transmisión sexual (ETS) o venéreas, son infecciones que se transmiten de una persona a otra a través del contacto sexual. Se trata de condiciones que pueden llegar a resultar severas e incurables, pero que pueden ser fácilmente prevenidas.

“Estas enfermedades afectan principalmente a jóvenes, y mayormente a mujeres jóvenes”, explicó a Enlace Latino NC Lucía Abascal Miguel, PhD. MD. MS., de la Universidad de California en San Francisco (UCSF).

En efecto, según cifras compartidas por la especialista, cerca del 50% las ETS se encuentran en adolescentes y jóvenes de 15 a 24 años.

Algunas de las enfermedades de transmisión sexual más frecuentes son las siguientes:

  • Gonorrea: Una infección bacteriana que puede afectar los genitales, el recto y la garganta.
  • Clamidia: Una infección bacteriana que puede afectar los genitales, el recto y la garganta.
  • Sífilis: Una infección bacteriana que puede tener diversas etapas y afectar diferentes órganos.
  • VIH: El virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) ataca el sistema inmunológico, lo que puede llevar al síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA).
  • Herpes genital: Causado por el virus del herpes simple (HSV), puede causar úlceras dolorosas en los genitales y otras áreas.
  • Virus del papiloma humano (VPH): Un grupo de virus que pueden causar verrugas genitales y aumentar el riesgo de cáncer cervical y otros cánceres.
  • Hepatitis B y C: Infecciones virales que afectan el hígado y pueden transmitirse a través de la actividad sexual.
  • Tricomoniasis: Una infección parasitaria que puede afectar los genitales y la uretra.

Relacionado > ¿cómo prevenir enfermedades respiratorias?

Prevención primaria: ¿Cómo evitar las enfermedades de transmisión sexual?

Tal como indicó la doctora Abascal, existen diferentes estrategias para prevenir las enfermedades de transmisión sexual. Para simplificar estas nociones, los especialistas en salud pública suelen dividir el proceso en prevención primaria, secundaria y terciaria.

“La prevención primaria es básicamente hacer cosas para no enfermarnos”, resumió Abascal. Las medidas preventivas más eficaces en este sentido implican aplicarse las vacunas existentes contra las enfermedades de transmisión sexual y reducir los comportamientos de riesgo.

Entre los comportamientos de riesgo a los que se debe prestarse atención la doctora subrayó el sexo sin protección y la multiplicidad de parejas sexuales desconocidas. 

“Las personas que tienen múltiples parejas sexuales a las que no conocen, o que empiezan su vida muy temprano tienen más posibilidades de enfermarse. También es crucial el uso de condones nuevos y limpios cada vez que se tiene una relación sexual”.

En la misma línea, la vacunación también evita los contagios de numerosas enfermedades de transmisión sexual.

“El virus del papiloma humano (VPH), que es la más común de las ETS, puede ser prevenido con la vacuna recomendada para niñas y niños entre los 9 y los 14 años. Y si eres mayor y nunca te han puesto la vacuna, también te la puedes poner”, explicó Abascal.

Asimismo, resaltó otras vacunas, como la que protege contra la hepatitis B, o contra la clamidia y la gonorrea, que también se contagian por vía sexual

Prevención secundaria: detectar la enfermedad a tiempo

La prevención secundaria, en tanto, implica detectar la enfermedad de manera temprana y oportuna para poder iniciar un tratamiento.

En esta etapa juegan un rol crucial las pruebas diagnósticas y los análisis.

“Aquí lo importante es la identificación rápida. Por ejemplo, si una mujer ya se contagió VPH, pero se realiza una citología vaginal podemos tratarlo a tiempo antes de que se desarrolle un cáncer cervical”, dijo Abascal.

Las consultas periódicas al médico y los controles constantes son la mejor manera de evitar que la enfermedad de transmisión sexual derive en un caso de gravedad.

“Hay muchas otras pruebas que pueden mostrar si estás enfermo incluso aunque por el momento no tengas síntomas. Por ejemplo, tests para gonorrea y clamidia. Estos análisis varían según edad y grupo de riesgo. Para mujeres menores a 25 años se recomiendan análisis de clamidia y gonorrea anualmente”.

A todas las personas, independientemente de su edad, se les recomienda que se hagan al menos una vez en su vida una prueba de VIH y una de hepatitis. 

Relacionado > atención médica gratuita en Carolina del Norte

Prevención terciaria: mejorar la calidad de vida de la persona con enfermedad de transmisión sexual

La prevención terciaria tiene como objetivo mejorar la calidad de vida de la persona en el caso de que llegue a una fase más avanzada de la enfermedad.

Uno de los ejemplos más claros son los tratamientos para personas que viven con VIH.

“Actualmente puedes vivir más con VIH que con diabetes. La esperanza de vida es casi igual que la de una persona sana. Pero obviamente necesitas tratamiento”, dijo Abascal. En efecto, en la actualidad gracias a los tratamientos médicos se puede lograr que el VIH sea “indetectable” en el organismo. 

“Cuando es indetectable, significa que tampoco lo puedes contagiar. Por lo tanto, si bien todavía no existe una cura, se puede controlar totalmente y suprimirlo al punto que ya no contagias y no te enfermas”. 

Después de la tormenta

Hace un año, el huracán Helene golpeó al oeste de Carolina del Norte. La comunidad latina respondió con algo más fuerte que la tormenta: solidaridad.

🎧 En este episodio, conoce cómo las organizaciones latinas transformaron la crisis en resiliencia.

▶️ ¡Dale play para escuchar!

YouTube video

Creative Commons License

Republique gratuitamente nuestras historias en su website o periódico. Seguimos la licencia de Creative Commons. Dele clic al recuadro, y siga las instrucciones.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *