En Carolina del Norte, el crecimiento de la comunidad latina ya no solo se refleja en cifras demográficas, sino que también está transformando las universidades del estado.
En la última década, el sistema público más grande del estado, el Sistema de la Universidad de Carolina del Norte (UNC, por sus siglas en inglés), casi duplicó la proporción de estudiantes latinos, pasando de 5.2% en 2014 a 9.2% en 2023, según datos de Media Hub UNC.
Este aumento está cambiando aulas, residencias estudiantiles y servicios universitarios, al tiempo que visibiliza una realidad más compleja: el acceso ha crecido, aunque los retos en torno al apoyo institucional siguen siendo parte de la experiencia universitaria.
El crecimiento se nota en universidades del estado
Ese crecimiento es visible en varias instituciones públicas del estado.
Actualmente, en UNC Charlotte, aproximadamente el 13% del alumnado es hispano o latino, lo que, debido al tamaño de la institución, se traduce en uno de los mayores números absolutos de estudiantes latinos del estado.
Por su parte, UNC Greensboro presenta una mayor proporción de estudiantes latinos, quienes representan el 17.9% de los estudiantes de pregrado, el porcentaje más alto entre las instituciones de cuatro años del sistema de la UNC.
Los números continúan en aumento en todo el sistema universitario.
En UNC Charlotte, donde la comunidad latina ha crecido de manera sostenida, el impacto es evidente. Un reporte institucional indica que la clase entrante de 2024 mostró una mayor diversidad, con un 14.9% de estudiantes hispanos.
UNC Greensboro también reportó que, en su matrícula de otoño de 2024, el grupo con mayor aumento fue el de estudiantes hispanos y latinos. El aumento fue de aproximadamente 23% de un año a otro.
Según el personal universitario de UNCG, uno de los factores clave ha sido la relación de confianza construida con comunidades latinas a lo largo de los años.
“Hemos trabajado dentro de estas comunidades por años… La confianza ha estado ahí por mucho tiempo”, explicó Augusto Peña, director de la oficina de compromiso intercultural en UNCG, a Enlace Latino NC destacando el rol tanto de la universidad como de organizaciones locales en el Triad.
En UNC-Chapel Hill, la proporción de estudiantes identificados como “Hispano, Latino, o Latina” en la clase entrante pasó de 10.1% en 2024 a 11.1% en 2025.
En universidades privadas como Elon University, informes muestran un aproximado de 7.3% de los estudiantes de primer año que se identificó como Hispano o Latino.
“Uno aprende todo desde cero”
Este crecimiento no es solo “diversidad” en cifras. También implica más estudiantes que trabajan, traducen para sus familias y asumen responsabilidades como la renta, el cuidado de sus hermanos y los trámites, mientras mantienen sus estudios y se adaptan a la vida universitaria.
Para muchos de estos estudiantes, especialmente aquellos de primera generación universitaria, llegar al campus implica mucho más que asistir a clases. Son los primeros en sus familias en navegar por procesos como admisiones, ayuda financiera, FAFSA y expectativas académicas, a menudo sin una guía clara.
Uno de los mayores desafíos es el llamado síndrome del impostor.
“Es un gran problema, especialmente para estudiantes latinos”, explicó Marisa González, desarrolladora educativa en el Centro de Enseñanza y Aprendizaje Universitario, quien también destacó la importancia de construir comunidad para combatir esa inseguridad.
A esto se suma el desconocimiento de los “códigos” universitarios. Conceptos como horas de oficina, tutorías o desarrollo profesional no siempre son familiares para estos estudiantes.
“Entender cómo funciona la universidad puede ser un reto”, dijo González a Enlace Latino NC.
Víctor Barbosa, secretario de la organización estudiantil Latin American Student Organization (LASO) en UNC Charlotte, es estudiante de primera generación y describe su experiencia como un proceso de aprendizaje constante.
Barbosa explica que, además de las exigencias académicas, muchos estudiantes latinos enfrentan responsabilidades familiares que afectan su tiempo y su rendimiento.
“Muchos de nosotros trabajamos, ayudamos en casa, o incluso somos traductores para nuestros padres”, dijo a Enlace Latino NC. “Eso crea una presión extra que no siempre se ve en el salón de clases”.
Las barreras también pueden ser económicas y lingüísticas.
Margarita Kerkado, directora de admisiones de pregrado en UNCG, dijo a Enlace Latino NC que ser estudiante de primera generación se vuelve aún más difícil cuando se combina con la presión financiera, las responsabilidades familiares y las barreras del idioma.
Este contexto coincide con experiencias estudiantiles en otras universidades del estado.
Como explicó Barbosa, estudiante en UNC Charlotte, “uno aprende todo desde cero… muchas veces no es que no tengamos la capacidad, es que no sabemos cómo acceder a las oportunidades”
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Más representación, mismos desafíos
Investigaciones recientes en la UNC-Charlotte muestran que los estudiantes latinos en Carolina del Norte enfrentan tensiones entre las expectativas familiares y las exigencias académicas. Esto puede afectar su sentido de pertenencia y su bienestar emocional.
Los estudiantes de primera generación suelen enfrentar barreras estructurales que afectan su trayectoria universitaria. Entre ellas, la presión financiera es una de las más determinantes. Muchos trabajan largas horas, lo que reduce su acceso a tutorías, actividades extracurriculares y oportunidades de networking.
Esto plantea una pregunta clave: no solo quién llega a la universidad, sino también quién logra graduarse.
Los estudiantes latinos en el sistema UNC tuvieron una tasa de graduación en cuatro años de aproximadamente 54.2%, por debajo de los estudiantes blancos (62.4%) y asiáticos (66.4%), pero por encima de los estudiantes afroamericanos (50.4%), según los datos institucionales recientes.
Qué hace falta para cerrar la brecha
Para que el crecimiento de la población latina en las universidades se traduzca en éxito académico y en movilidad social, los expertos coinciden en varias áreas clave.
Barbosa enfatiza la importancia de programas que conecten a los estudiantes con oportunidades profesionales.
“Necesitamos más talleres, más conexiones con empleadores y más información en español para nuestras familias”, dijo. “No es solo entrar a la universidad, es saber cómo aprovecharla”.
Asimismo, servicios universitarios culturalmente competentes, desde la consejería hasta la asesoría académica, pueden ayudar a cerrar brechas de información y de apoyo.
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Más latinos en la universidad y la urgencia de acompañarlos
Carolina del Norte está cambiando: hay más estudiantes latinos en universidades públicas y privadas, y cada vez más son de primera generación.
El reto ahora es que el crecimiento no se quede en números: que se traduzca en graduación, movilidad social y estabilidad familiar.
Como lo resume Barbosa: “Llegar a la universidad es un logro enorme, pero el verdadero reto es todo lo que viene después”.



