Un encuentro con la policía, agentes de inmigración u otros agentes federales puede generar miedo y confusión, especialmente para una persona inmigrante que desconoce sus derechos o no domina el inglés.

¿Es obligatorio responder cuando un agente pregunta dónde nació una persona? ¿Se puede filmar un operativo de ICE? ¿Qué ocurre si un policía pide revisar un vehículo? ¿Y qué puede hacer alguien que no entiende las instrucciones que recibe durante una parada de tránsito?

“Todas las personas en Estados Unidos tienen ciertos derechos constitucionales, independientemente de su estatus migratorio”, explicó a Enlace Latino NC Nichad Davis, abogado de la firma James Scott Farrin.

Davis agregó que las protecciones de la Cuarta Enmienda se aplican tanto si una persona es detenida por un agente federal como por un agente de las fuerzas del orden locales.

Sin embargo, advirtió que existen riesgos particulares asociados con las interacciones con agentes federales, especialmente para inmigrantes, personas negras y latinas y personas sin vivienda. Una interacción negativa con un agente federal puede derivar en cargos federales y conllevar penas más severas que un encuentro con autoridades estatales o locales.

Al hablar de agentes federales, la información proporcionada por Davis incluye a agentes de agencias federales como ICE y también a personal de la Guardia Nacional.

Derecho a guardar silencio: qué preguntas no tiene que responder

Ante un encuentro con agentes policiales, migratorios o federales, una de las primeras recomendaciones de Davis es mantener la calma y no correr, resistirse ni proporcionar información falsa.

En términos generales, una persona tiene derecho a permanecer en silencio y puede manifestarlo expresamente diciendo: “Estoy ejerciendo mi derecho a permanecer en silencio”.

Según Davis, si una persona es detenida por un agente federal, no tiene que responder preguntas ni proporcionar información sobre su estatus migratorio.

Pero existe una precisión importante: aunque no hay una ley federal que establezca una obligación general de identificarse, algunos estados exigen que una persona proporcione su nombre a las autoridades cuando es detenida. Si en el procedimiento participa un agente estatal o local, podrían aplicarse leyes estatales que sancionan la negativa a identificarse.

Por eso, las obligaciones específicas pueden depender de dónde ocurra el encuentro y de qué autoridad participe.

Davis también advirtió que, si una persona decide hablar con un agente federal, es muy importante no proporcionar información falsa, incluido un nombre falso. Mentir a un agente federal puede constituir un delito separado y acarrear penas severas.

Una persona también puede preguntar al agente si tiene libertad para retirarse. Si la respuesta es afirmativa, puede alejarse tranquilamente. Si el agente dice que no, Davis recomienda no resistirse.

Información de contacto

Law Offices of James Scott Farrin/Las Oficinas Legales de James Scott Farrin
Sitio web: https://www.farrin.com/es/
Teléfono: 800-222-7700
Facebook: LasOficinasLegalesDeJamesScottFarrin

Qué hacer si es arrestado por agentes federales

Si una persona es arrestada por un agente federal, tampoco tiene que responder preguntas.

En esa situación, Davis recomienda expresar de manera clara e inequívoca que desea ejercer su derecho a permanecer en silencio y pedir inmediatamente hablar con un abogado.

Después de hacerlo, aconseja no responder otras preguntas.

Si otro agente intenta hablar con la persona o interrogarla, debe repetir que desea permanecer en silencio y que quiere hablar con un abogado.

Nuevamente, si decide responder preguntas, Davis advierte que no debe proporcionar información falsa a un agente federal.

¿Puede negarse a que un agente realice un registro?

Davis explicó que una persona también puede negarse a dar su consentimiento para un registro.

Puede decir claramente: “No doy mi consentimiento para un registro”.

Eso no significa que el agente necesariamente vaya a detener el procedimiento. Davis advirtió que, en determinadas circunstancias, un oficial puede realizar un registro de todos modos.

Expresar claramente que no se presta consentimiento, sin embargo, puede ser importante para preservar los derechos de la persona.

Si los agentes continúan con el registro, la recomendación es no interferir físicamente.

¿Tiene que abrirle la puerta a ICE?

Las reglas también son importantes cuando los agentes llegan a una vivienda.

Davis explicó que, en términos generales, una persona no tiene que abrir la puerta a menos que los agentes presenten una orden judicial válida firmada por un juez.

Una orden migratoria emitida por ICE u otro funcionario del Departamento de Seguridad Nacional no es lo mismo que una orden judicial y, según el abogado, generalmente no autoriza a los agentes a ingresar a una vivienda privada sin consentimiento.

Abrir la puerta automáticamente puede ser interpretado como permiso para entrar.

Por eso, Davis indicó que una persona puede mantener la puerta cerrada y pedir a los agentes que muestren la orden o que la deslicen por debajo de la puerta.

En términos generales, sí.

“Generalmente es legal grabar a agentes de las fuerzas del orden mientras están de servicio. De hecho, la Primera Enmienda protege su derecho a hacerlo”, explicó Davis.

Pero ese derecho tiene límites.

El abogado señaló que los tribunales han reconocido determinadas situaciones en las que una grabación puede ser limitada o prohibida. Entre ellas se encuentran los casos en los que para filmar sea necesario ingresar sin autorización a una propiedad privada, se incumplan condiciones razonables de seguridad pública establecidas por las autoridades, se vulneren determinados derechos de privacidad, se incite a una actividad delictiva o se interfiera con las funciones oficiales de un agente.

También existen casos en los que tribunales determinaron que una persona actuaba ilegalmente cuando la grabación se acercaba al acoso o la intimidación. Davis puso como ejemplo filmar regularmente a un policía cuando sale de su casa para ir a trabajar.

¿Qué hacer si un agente dice que la persona que graba está interfiriendo con el procedimiento?

“Puede retroceder, mantener una distancia razonable y continuar grabando”, explicó Davis.

Qué hacer si la policía lo detiene y usted no habla bien inglés

Las barreras lingüísticas pueden generar todavía más incertidumbre durante una parada de tránsito.

Si una persona que no domina el inglés es detenida por la policía mientras conduce, Davis recomienda detener el vehículo de manera segura, mantener la calma, dejar las manos visibles y evitar movimientos repentinos.

También debe presentar los documentos exigidos legalmente durante una parada de tránsito, que normalmente incluyen la licencia de conducir, el registro del vehículo y el comprobante del seguro.

Pero, según el abogado, no tiene que responder preguntas no relacionadas sobre su lugar de nacimiento, ciudadanía o estatus migratorio.

La persona puede decir claramente: “No hablo bien inglés y necesito un intérprete”.

Davis explicó que se puede solicitar asistencia lingüística y que los departamentos policiales que reciben fondos federales generalmente deben tomar medidas razonables para brindar un acceso significativo a las personas con dominio limitado del inglés.

Eso no significa necesariamente que un intérprete certificado vaya a estar disponible inmediatamente al costado de la carretera.

El abogado recomienda no fingir que se entiende al agente ni intentar adivinar las respuestas.

Si se le pide autorización para registrar el vehículo, la persona puede decir que no da su consentimiento. Si es interrogada por la sospecha de haber cometido un delito, puede ejercer el derecho a permanecer en silencio y pedir un abogado.

Además, antes de firmar un documento, debería solicitar una explicación en un idioma que comprenda, mientras continúa siguiendo las instrucciones legales del agente y sin oponer resistencia física.

Davis también sugirió llevar una tarjeta que indique el idioma que habla la persona. Si la tarjeta está dentro de la billetera o en la guantera del vehículo, recomienda avisar al agente antes de intentar alcanzarla.

Los errores que pueden empeorar la situación

Muchas decisiones equivocadas durante un encuentro con la policía, ICE u otros agentes federales ocurren porque las personas están asustadas, confundidas o intentan explicar lo sucedido.

Uno de los principales errores, según Davis, es correr, resistirse o discutir con los agentes.

Incluso cuando una persona considera injusta una detención o un arresto, resistirse físicamente, amenazar a los oficiales o interferir con ellos puede aumentar el peligro y potencialmente provocar cargos adicionales.

Otro error es proporcionar voluntariamente información que no era necesario revelar, por ejemplo sobre el lugar de nacimiento, el estatus migratorio o la forma en que la persona ingresó al país.

También puede tener consecuencias graves mentir o presentar documentos falsos.

Davis advirtió específicamente sobre proporcionar información o documentación falsa o afirmar falsamente que se es ciudadano estadounidense, ya que eso puede generar graves consecuencias penales y migratorias.

Otro error frecuente es aceptar un registro sin comprender qué está pidiendo el agente. Algunas personas pueden dar su consentimiento porque sienten que no tienen otra alternativa.

También recomienda especial cuidado antes de firmar documentos relacionados con inmigración.

“Los documentos migratorios pueden implicar la renuncia al derecho a una audiencia u otras protecciones importantes”, explicó Davis.

Por eso aconseja solicitar un intérprete y hablar con un abogado calificado antes de firmar algo que no se comprende.

Qué hacer si cree que un agente violó sus derechos

Si una persona considera que un policía, agente migratorio u otro agente violó sus derechos, Davis recomienda que la primera prioridad sea mantenerse a salvo.

No aconseja discutir, amenazar al agente ni resistirse físicamente, incluso cuando se crea que su conducta es ilegal.

Si hubo lesiones, recomienda pedir atención médica y explicar al profesional de salud exactamente cómo ocurrieron.

Una vez que sea seguro hacerlo, la documentación puede resultar fundamental.

Davis aconseja escribir todo lo que la persona recuerde: fecha, hora y lugar del incidente; secuencia de los acontecimientos; qué dijo cada persona; si hubo registros y si se utilizó la fuerza.

También recomienda identificar a los agentes y las agencias involucradas siempre que sea posible. Esto incluye nombres, números de placa, números de patrulleros, descripción de los vehículos y organismos a los que pertenecían.

Si hubo testigos, conviene obtener sus nombres e información de contacto y pedirles que preserven fotografías o grabaciones.

También recomienda conservar fotos, videos, mensajes de texto, multas, documentos relacionados con un arresto, ropa dañada y cualquier otro elemento vinculado con el incidente.

“Conserve los archivos originales y haga copias de respaldo sin editarlos”, aconsejó.

Si hubo lesiones o daños materiales, Davis recomienda fotografiarlos y conservar facturas médicas, registros de tratamientos, presupuestos de reparación y recibos.

También puede ser importante actuar rápidamente para preservar evidencia oficial, como las grabaciones de cámaras corporales de los agentes, cámaras de los patrulleros, comunicaciones de despacho o videos de vigilancia.

Un abogado, explicó Davis, puede ayudar a enviar solicitudes para preservar esa evidencia y determinar cómo obtener los registros.

Otras opciones para denunciar posibles violaciones de derechos

Además de evaluar una posible demanda civil, Davis señaló otras vías disponibles para denunciar presuntas violaciones de derechos.

Una persona puede presentar una queja ante la División de Derechos Civiles del Departamento de Justicia de Estados Unidos (DOJ), independientemente de que decida o no iniciar una demanda civil.

Este tipo de investigación del DOJ está orientada principalmente a determinar si existe un patrón o una práctica de violaciones constitucionales dentro de una agencia. Por eso, un incidente aislado generalmente no es suficiente por sí solo para demostrar ese tipo de patrón.

Davis también mencionó la posibilidad de comunicarse con una filial local de la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU) para obtener información y evaluar si una experiencia podría formar parte de un problema más amplio. Trabajar con la ACLU puede ser útil para impulsar cambios de políticas a largo plazo, ya que la organización no tiene una relación de trabajo previa con los departamentos de policía.

Evite publicar inmediatamente lo ocurrido en redes sociales

Después de un encuentro difícil con las autoridades, puede existir la tentación de contar inmediatamente lo sucedido en Facebook, Instagram u otras plataformas.

Davis recomienda evitarlo.

Si existen cuestiones penales o migratorias involucradas, aconseja hablar con un abogado antes de realizar una declaración detallada o presentar una denuncia.

También recomienda consultar rápidamente con un abogado especializado en derechos civiles, porque los plazos aplicables a reclamos por violaciones de derechos civiles, notificaciones a organismos gubernamentales y denuncias administrativas pueden variar.

Esperar demasiado, advirtió, podría afectar las opciones legales disponibles.

Prepárese antes de un encuentro con las autoridades

El principal consejo de Davis para las familias hispanas y latinas no está relacionado con lo que deben hacer cuando aparece un agente, sino con lo que pueden hacer antes de que eso ocurra.

“Mi consejo más importante es crear y practicar un plan familiar de ‘conozca sus derechos’ antes de que ocurra un encuentro”, afirmó.

Ese plan debería contemplar quién debe ser llamado en una emergencia, dónde se guardan los documentos importantes y quién cuidará a los niños si uno de los padres es detenido.

Davis también recomienda que todos los integrantes de la familia sepan expresar con calma: “Estoy ejerciendo mi derecho a permanecer en silencio y quiero hablar con un abogado”.

Llevar una tarjeta bilingüe con información sobre los derechos y practicar de antemano qué hacer puede ayudar a reemplazar parte del miedo y la incertidumbre por un plan concreto.

“La preparación no puede evitar todos los encuentros difíciles, pero puede ayudar a los miembros de la familia a mantener la calma, proteger sus derechos y tomar decisiones informadas”, concluyó Davis.

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