Un simposio de justicia ambiental, del 18 al 20 de octubre, reunió alrededor de 300 participantes en Rocky Mount, Carolina del Norte.
El evento de la North Carolina Environmental Justice Network (NCEJN) fue un espacio para que organizaciones, académicos y funcionarios gubernamentales discutieran temas cruciales.
“La atmósfera fue una celebración de colaboración”, comentó Katarina Caskey, gerente de organización y apoyo comunitario de NCEJN. “Gente de diferentes comunidades que no se ven todos los días pudieron reunirse, compartir experiencias y estrategias”.

El evento incluyó sesiones de escucha del gobierno, derechos de los trabajadores, investigadores, problemas ambientales y la importancia de la interseccionalidad.
“Los investigadores, al venir y liderar a la comunidad, a menudo se asocian con ella para ayudar a documentar y obtener información científica sobre lo que les afecta y cómo impacta, y eventualmente hablar con los funcionarios electos diciendo: ‘Necesitamos cambiar estas condiciones’”, explicó Naeema Muhammad, asesor senior de NCEJN.
Un aspecto notable fue la representación diversa, con personas de todo Carolina del Norte, desde Wilmington hasta Asheville.
“Tuvimos más representación comunitaria que en cualquier otra cumbre previa”, subrayó Muhammad.
Varias organizaciones de la comunidad latina estuvieron presentes para hablar sobre los desafíos que enfrentan y buscar soluciones.
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Desigualdades en la comunidad latina
Lariza Garzón, de Hispanic Federation, destacó que los latinos en Carolina del Norte son desproporcionadamente afectados por problemas ambientales y de salud.
Las personas indocumentadas no pueden obtener licencias de conducir en el estado, lo que limita su movilidad y dignidad.
“Esto afecta su capacidad para llevar a sus hijos a un especialista que vive a dos horas de distancia”, explicó.
Además, al no poder poner casas móviles a su nombre deja a muchos vulnerables durante desastres naturales como la reciente tormenta tropical Helene.
“La gente ha hablado sobre el acceso al idioma, pero quiero decir que eso es lo mínimo, y eso ni siquiera está ocurriendo en Carolina del Norte”, dijo Garzon. “Entonces, ¿cuál es su plan para trabajar con los latinos y dentro de nuestra comunidad?”
Además, resaltó que muchas personas de la comunidad latina no pueden votar pero que a medida que la comunidad continúe creciendo tendrán mayor representación electoral.
Garzon dio un ejemplo del condado de Lee donde el 23% de la población es latina y en condados aledaños 22% y 19%. Sin embargo, de 1.1 millones de personas en esta comunidad, solo 400,000 son elegibles para votar.
“Cada vez habrá más latinos nacidos en Estados Unidos. De hecho, en Carolina del Norte, el crecimiento de la población no se debe a inmigrantes de primera generación como yo, sino a niños que nacen en este lugar”, dijo Garzón.
“¿Qué están haciendo para empoderar a la próxima generación?” preguntó a los funcionarios públicos, haciendo un llamado a un cambio del sistema.
Llamado por protecciones para trabajadores agrícolas
Durante la cumbre, se puso de relieve la alarmante situación de los trabajadores agrícolas en Carolina del Norte, muchos de la comunidad latina.
Con el aumento de las temperaturas y las crecientes demandas laborales, la necesidad de mejores condiciones y protecciones se vuelve crítica.
“El año pasado, un trabajador agrícola falleció trágicamente después de que su supervisor esperara 50 minutos para llamar a una ambulancia tras su colapso,” compartió Leticia Zavala de El Futuro es Nuestro.
Aunque la granja Barnes Farming recibió una multa de $187,509, las condiciones para los trabajadores no han mejorado. Este mes, la misma granja despidió a diez trabajadores por no cumplir con estándares de productividad, reemplazándolos inmediatamente con nuevos trabajadores de México.

Francisco, un trabajador agrícola que fue despedido, asistió al evento en busca de soluciones y para expresar las inquietudes de sus compañeros.
“Para poderse expresar con los representantes del gobierno para que ellos sepan las inquietudes del trabajador agricola y para que se quiten esas injusticias que son miles de injusticias que están haciendo con el trabajador agrícola”, añadió Francisco.
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Preocupaciones sobre la salud y bienestar
Otra preocupación reciente dijo Zavala es que muchos trabajadores pagan entre $95 y $120 por semana por planes de comida que no satisfacen sus necesidades nutricionales.
Yesenia Cuello de NC Field añadió que en Carolina del Norte, un niño de apenas 12 años puede legalmente trabajar en los campos de tabaco. Esto plantea serias preocupaciones sobre el bienestar de los niños trabajando.
Además, dijo que “el horario de atención de 8 a 5 para acceder a servicios de salud es un gran obstáculo”.

En respuesta a este problema, la Clínica de Atención Comunitaria de la Universidad Campbell, en colaboración con Sembrando Salud de NC FIELD, ofrece servicios durante las tardes y noches.
Pero su esfuerzo no es suficiente para abarcar todo el estado. La falta de acceso a servicios de salud resulta en la detección tardía de enfermedades crónicas, lo que empeora la salud general de la población.
Respuesta de funcionarios públicos
Candidatos y funcionarios públicos participaron en la sesión de escucha, donde se compartieron experiencias sobre justicia ambiental.
La jueza demócrata de la Corte Suprema de Carolina del Norte, Allison Riggs, destacó la notable falta de representación judicial en Carolina del Norte.
Riggs señaló que la mayoría de los jueces residen en los centros urbanos de Triangle y Charlotte-Mecklenburg. Esta falta de diversidad puede perpetuar suposiciones basadas en raza, clase y lugar de origen.

Abogando por jueces de áreas rurales para reflejar las diversas experiencias de todos los habitantes del estado.
“Tenemos que comprometernos a reclutar representantes judiciales que representen la amplitud de la experiencia en Carolina del Norte”, expresó.
En un apasionado llamado a la acción, la representante demócrata del condado de Pitt, Gloristine Brown, subrayó la importancia de participar del proceso electoral.
“Si no tenemos apoyo, no podemos hacer nada. Nuestras manos están atadas”, dijo Brown “¡Por favor, voten!”.
Brown expresó frustración por la falta de apoyo en la Asamblea General, con una supermayoria republicana, a iniciativas que podrían empoderar a las comunidades. Afirmó que sin este respaldo, no habrá progreso.
Por su parte, la representante demócrata Renée Price del condado de Orange compartió su experiencia abordando peligros ambientales. Por ejemplo, con comunidades minoritarias afectadas por la contaminación por arsénico.
Relató esfuerzos para cerrar vertederos y eliminar toxinas del suelo, enfatizando la necesidad de solidaridad entre comunidades que enfrentan desafíos similares.
Al trazar paralelismos con problemas en Alabama, destacó que estas situaciones no son aisladas, sino parte de una lucha más amplia por la justicia ambiental.
“Tenemos que quedarnos juntos en solidaridad”, dijo Price.
Compromiso continuo
Una tradición clave de la cumbre es el compromiso de “enlace en la cadena”. Los asistentes se comprometen a mantenerse conectados e involucrados durante todo el año.
“Es una declaración de solidaridad y un compromiso de mantenerse conectados,” explicó Caskey. “Esto significa que esperamos que esto continúe durante todo el año.”
A medida que los organizadores buscan mantener el impulso generado durante el evento, la necesidad de que las comunidades permanezcan informadas y activas es crucial.
“Manténganse conectados y al tanto de lo que sucede en las comunidades locales”, dijo Muhammad destacando el mensaje central del encuentro. “Es más fácil detener algo que cambiarlo”.

La cumbre sirvió como un espacio de diálogo y un recordatorio de que la lucha por la justicia ambiental es un esfuerzo colectivo.
“Puede parecer que estas luchas llevan tanto tiempo que es difícil mantener la esperanza, pero esa es una de las verdaderas alegrías de la cumbre: recordar que nadie está solo en esto y, como se dijo en la cumbre, ‘los gigantes también caen”, concluyó Caskey.



